Ataques terroristas en la Argentina 1992 y 1994: no fueron de origen islámico

Desenmascarando el sionismo israelí: ataques terroristas en la Argentina 1992 y 1994 no fueron de origen islámico
por James Fetzer*, Adrian Salbuchi*

Los atentados con explosivos de Buenos Aires en 1992 y 1994 contra los intereses de la comunidad israelí en Argentina que ocasionaron numerosas víctimas fueron para la prensa comercial, para Israel y Argentina de autoría islámica. Hoy gracias a los trabajos de muchos investigadores independientes como aquella del Dr. Oscar Abudara Bini o las conclusiones de Thierry Meyssan, hoy sabemos que se trata de una gran manipulación. Nuestro colega argentino Adrian Salbuchi nos aporta la última prueba, donde la víctima se convierte primero en sospechoso y finalmente en acusado.

Adrian Salbuchi ha sido entrevistado por el Dr. James H. Fetzer, fundador de Scholars for 9/11 Truth y conductor del programa radial estadounidense “The Real Deal”. El Dr. Fetzer dio el pasado 11 de septiembre de 2009 una magistral conferencia en la Biblioteca Nacional de Argentina. Es la segunda vez que el investigador norteamericano visita Buenos Aires para participar a un evento conmemorativo con los trágicos sucesos del 11 de septiembre del 2001.

La entrevista:

James Fetzer: Mi invitado especial de hoy es Adrian Salbuchi de la Argentina, conductor del programa radial de Buenos Aires «Bienvenidos a la Jungla», y fundador del Movimiento por la Segunda República Argentina. Es autor de varios libros sobre geopolítica que incluyen «El Cerebro del Mundo: la Cara Oculta de la Globalización» y «Bienvenidos a la Jungla: Dominio y Supervivencia en el Nuevo Orden Mundial»”. Hoy vamos a hablar sobre los supuestos atentados terroristas en Buenos Aires en 1992 y 1994. Bienvenido, Adrian, a «The Real Deal».

Adrian Salbuchi: Muchas gracias, Jim. Buenas noches a todos y gracias por invitarme a su programa.

James Fetzer: Para orientar a nuestros oyentes, ¿porqué no empieza por darnos una breve reseña de los dos ataques mortales que tuvieron lugar en el centro de la ciudad de Buenos Aires, uno en la embajada de Israel en 1992, y el otro en la sede de la mutual judía AMIA, en 1994?

Adrian Salbuchi: Aquellos fueron dos de los peores ataques terroristas con bombas que sufriera la República Argentina, y tuvieron como blanco dos edificios puntuales ubicados en el centro de Buenos Aires. El primero tuvo lugar en marzo 1992 y demolió completamente la sede de la Embajada de Israel, matando a 29 personas. El segundo atentado hizo colapsar de manera similar a la sede de la AMIA en julio de 1994, dejando 86 muertos.

Ambos atentados tomaron a nuestro país por sorpresa, ya que los argentinos no experimentábamos ataques tan terribles, desde los tiempos en que nuestro país fuera blanco de los movimientos guerrilleros internacionales en los años setenta. Los argentinos somos un verdadero crisol de razas que ha logrado reunir a inmigrantes y grupos étnicos de los más diversos orígenes, que hoy conviven pacíficamente y casi sin conflicto alguno.

Ambos ataques tuvieron lugar bajo la administración del ex-presidente Carlos Menem, quien estaba estrechamente alineado con las políticas globales de los EEUU (en aquél momento, George HW Bush, padre, era presidente de EEUU) y, por extensión, con las políticas del Estado de Israel y las organizaciones sionistas globales.

Notablemente, en ambos casos, el gobierno y los medios de difusión inmediatamente echaron las culpas de manera vehemente sobre supuestos «Grupos Terroristas del Fundamentalismo Islámico» que se suponía utilizaron coches bomba para volar ambos edificios.
A medida que pasaron los años, sin embargo, las supuestas conexiones con algún «Grupo Terrorista Islámico» se hicieron cada vez más endebles y ambiguas. Hoy, estos dos casos se han transformado en paradigmas de la interferencia sistemática por parte de un amplio abanico de grupos de presión que operan sobre nuestro gobierno, la Justicia y, a través de los medios, sobre la opinión publica.

Notablemente, tales presiones – extremas en ciertos momentos – fueron ejercidas por organizaciones sionistas locales y extranjeras, por los medios de difusión locales e internacionales, por algunas ONG, por ciertos individuos «notables y eminentes», cuyas opiniones han tenido gran peso, y – por último, pero no por ello menos importante –, por las embajadas de ciertas potencias extranjeras, notablemente las de Estados Unidos y el Estado de Israel.

James Fetzer: ¿Cuáles son las diferencias entre la explosión de la Embajada y la de la AMIA, si es que no fueron idénticas?

Adrian Salbuchi: Bueno, sobre el primer caso relacionado con la Embajada de Israel, la información va siendo acallada paulatinamente de las noticias, y ello por «razones comprensibles», al menos, desde el punto de vista sionista. Para empezar, dado que el objetivo fue la embajada de una potencia extranjera, es comprensible que Israel ejerciera fuerte influencia sobre las acciones que se tomaron al respecto y la difusión de toda información.

Sin embargo, la pretensión de que el atentado fuera causado por un coche bomba se desvaneció cuando el Fiscal de Estado y el Juzgado en el caso, invitó a inspectores técnicos especializados de la Academia Nacional de Ingeniería de Argentina, para determinar cuáles fueron las causas que hicieron que el edificio de la Embajada colapsara.

La conclusión fue que la explosión tuvo lugar en el interior del edificio, y que no fue causada por ningún supuesto coche bomba. Para colmo de males para los grupos de presión sionista, un transeúnte pudo filmar desde varias cuadras de distancia la nube en forma de hongo que se elevó del lugar de la explosión, lo que los expertos consideran conforma otro efecto característico que apunta a una explosión interna.

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Ataque con bombas en la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992.

El edificio de la embajada se encontraba en una zona muy densamente poblada de la Ciudad de Buenos Aires y, aunque la onda expansiva rompió las ventanas y el yeso de prácticamente todos los edificios alrededor de la Embajada – incluso volando un vitreau de una iglesia ubicada enfrente que lamentablemente cayó sobre un sacerdote ocasionándole la muerte – el único edificio cuya estructura se vio afectada catastróficamente fue el de la propia Embajada.
Está claro entonces que, o bien hubo un coche bomba que propagó una onda expansiva caprichosamente selectiva o sino, efectivamente, la explosión tuvo lugar en el interior del edificio y no hubo ningún coche bomba.

Hay muchos otros indicios que apuntan a esta conclusión. Probablemente, esta sea la razón por la que el caso de la Embajada se mencione cada vez menos en los medios de comunicación, especialmente después de que surgieron fuertes rumores que indicaban que lo que realmente explotó fue un arsenal que al parecer los israelíes almacenaban en el sótano del edificio.

En el momento de la explosión, un grupo de funcionarios del gobierno laborista israelí se reunían en la sede para discutir asuntos relacionados con el recientemente iniciado proceso de paz de la Conferencia de Madrid, pero «afortunadamente» abandonaron el edificio minutos antes de la explosión. Lo mismo ocurrió con el Embajador quién, casualmente, también se retiró de las instalaciones minutos antes de la explosión…

Una situación muy diferente, sin embargo, fue surgiendo en torno a las circunstancias que rodearon al segundo y más mortal ataque contra el edificio de la AMIA, que hasta el día de hoy ha recibido una cobertura de altísimo perfil en los medios de comunicación locales, e incluso entre algunos medios internacionales.

En contraste con la Embajada, este edificio albergaba una organización privada argentina – la AMIA – y su organización política hermana, la DAIA.
Las personas fallecidas eran todos ciudadanos argentinos, y la tragedia ocurrió íntegramente bajo jurisdicción argentina. Sin embargo, en el mismo día en que ocurrió la explosión, el presidente Carlos Menem solicitó oficialmente la ayuda del FBI y de la CIA de los Estados Unidos, y del servicio de inteligencia Mossad y de las fuerzas armadas del Estado de Israel.

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Edificio de la AMIA tras el ataque de 1994.

En el caos que se produjo ese día en el lugar de la explosión los ánimos se ponían muy caldeados con la policía local cuando agentes de inteligencia del ejército israelí plantaron una bandera israelí entre los escombros. Casi inmediatamente, esos mismos israelíes tuvieron la prodigiosa «suerte» de hallar una pieza del supuesto coche bomba – una camioneta Renault «Trafic» blanca. «Afortunadamente», se trataba de un pedazo del block del motor en el que figuraba el número de serie del fabricante del vehículo.

Este fue un «golpe de suerte» que nos recuerda de otros «golpes de suerte» igualmente improbables, como el hallazgo por el FBI del pasaporte intacto del supuesto terrorista suicida Mohammed Atta entre los escombros del World Trade Center, justo después del 11 de septiembre de 2001!

Desde el principio, el caso de la AMIA ha estado plagado de fraude, mentiras, contradicciones flagrantes; y de delito y corrupción en los máximos sitiales del poder en la Argentina. A lo largo de más de quince años, el caso AMIA ha pasado por siete tribunales federales. Se creó el TOF – Tribunal Oral Federal – dentro del propio Poder Judicial, para reunir cientos de miles de páginas de declaraciones, pruebas, informes, investigaciones, estudios, acusaciones y contraacusaciones que se han acumulado hasta el día de hoy . Durante varios años, el caso estuvo en el Juzgado Federal entonces presidido por el juez Juan Galeano, un funcionario débil (sino tonto) que permitió que las organizaciones sionistas locales -la propia AMIA y la DAIA– lo presionaran para que autorizara se le pague un soborno por 400.000 dólares al revendedor de autos usados, en ese momento preso, Carlos Telleldín, quien habría vendido el presunto coche bomba a supuestos agentes de la organización Hezboláh.

Esa coima se la darían a Telleldín para que acusara a tres oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con el fin de que aparecieran como una «conexión local» que conduciría primero a Siria, a continuación a Hezboláh, y por último a Irán…

Esos 400.000 dólares para pagar el soborno fueron proporcionados por el entonces presidente de la DAIA, Rubén Beraja, a través de su (hoy quebrado) Banco Mayo. Beraja luego pasaría varios años en la cárcel a causa de la quiebra fraudulenta del Banco Mayo. Para comprender mejor la trama de cómo operan estas redes de poder global, quisiera señalar que un tiempo antes, en 1996 cuando el ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de EEUU Paul Volcker fue nombrado para crear y presidir una así-llamada «Comisión de Personas Eminentes» para «investigar» las cuentas inactivas de judíos en los principales bancos suizos – operativo que logrò extraer de aquellos bancos más de 1.250 millones de dólares para las organizaciones sionistas pro-Israel-, Volker eligió entre esas «personas eminentes» para integrar su Comisión, a este oscuro personaje que es Rubén Beraja.

La corrupción, y los turbios tejes y manejes llegaron al colmo bajo el actual co-gobierno del Matrimonio Kirchner – Néstor y Cristina -, que un par de años atrás decidió desechar todo lo realizado en la Causa AMIA y volver a empezar desde foja cero. Pronto descubriríamos, sin embargo, que ello significó darle un cheque en blanco a la CIA estadounidense y al Mossad israelí para fabricar acusaciones falsas contra Irán, por cuánto ello se alinea a la perfección con las políticas de ataque de ambos países contra Irán. Esta es la situación en la que nos encontramos hoy.

James Fetzer: Usted nos indica que las versiones oficiales mantienen que ambos ataques fueron realizados con coches-bomba. Sin embargo, mi impresión es que las explosiones fueron lo contrario – o sea, que ambas tuvieron lugar desde dentro de los edificios. ¿Es eso correcto?

Adrian Salbuchi: Eso es lo que dicen los expertos técnicos. Y, si aplicamos un poco de sentido común, todos sabemos que cada vez que se produce algún ataque real con coche-bomba, siempre se encuentran los restos de buena parte del vehículo utilizado por los terroristas entre los escombros en el lugar de los hechos. En estos dos ataques, sin embargo, no se halló ningún resto de los supuestos coches-bomba, a excepción de pruebas falsas obviamente plantadas por agentes israelíes, que mencioné anteriormente.

En el caso de la AMIA, el Tribunal reclutó a un perito de la Gendarmería Nacional argentina para que diera una «opinión oficial» sobre el supuesto coche-bomba – la ya famosa camioneta Renault «Trafic» blanca.
Dicho perito, el comandante Osvaldo Laborda, dijo oficialmente que no se hallaron los restos de dicho coche-bomba debido a que «la explosión enterró sus restos debajo la entrada del ex edificio de la AMIA», si usted puede creer semejante cosa…

Ahora, yo soy estrecho colaborador del abogado Dr. Juan Gabriel Labaké, quién representa a dos ciudadanos argentinos de origen sirio que han sido falsamente acusados de participar en el tema de la Trafic blanca. (Digo «falsa acusación» porque luego de 15 años, no se ha interpuesto ni una pizca de evidencia contra ellos). Dado que el caso contra sus clientes y las acusaciones formales contra Irán dependen del hallazgo del supuesto coche bomba, el Dr. Labaké recientemente solicitó al Fiscal del Estado Alberto Nisman que ordene excavar hasta cuatro metros debajo la entrada del ex edificio de la AMIA a fin de determinar, de una vez por todas, si los restos del vehículo existen realmente.

El Fiscal Nisman se negó terminantemente a hacerlo, lo que no sorprende si se tiene en cuenta que Nisman recorre el mundo difundiendo una versión apasionadamente pro-Israel con un mensaje claramente anti-musulmán respecto del ataque a la AMIA.

A fines de 2007, por ejemplo, el Sr. Nisman fue un invitado especial a la Reunión Anual del Congreso Judío Norteamericano. En marzo de 2009, hizo una exposición sobre el Caso AMIA en la Biblioteca del Holocausto de Nueva York.
A fines del 2008, Nisman presentó personalmente un amplio informe sobre el estado del Caso AMIA ante la Corte Suprema de Justicia – pero no de la Argentina, como sería de esperar, sino del Estado de Israel en Tel Aviv.
Claramente, el señor Nisman opera como Fiscal Especial, ya no en nombre de la Argentina sino del Estado de Israel!

James Fetzer: Posteriormente al ataque a la Embajada, usted mencionó que una sociedad profesional de ingeniería realizó una investigación, determinando que la explosión se produjo desde adentro de los edificios. ¿Es correcto?

Adrian Salbuchi: Sí, la Academia Nacional de Ingenieros de la Argentina llegó a esta conclusión y, cuando el entonces juez de la Corte Suprema Dr. Adolfo Vázquez, muy razonablemente aceptó ese peritaje, fue reprendido públicamente, e incluso insultado por Ram Aviram, entonces embajador de Israel en la Argentina.

James Fetzer: Adrian, usted también mencionó que el Mossad participó en reunir información sobre uno o ambos de estos ataques. Para mi eso resulta simplemente increíble. ¿Cómo fue que ocurrió?

Adrian Salbuchi: Bueno, el verdadero culpable fue el ex presidente Carlos Menem quién cedió ante las presiones de Israel, las organizaciones sionistas, y de EE.UU., haciendo «un llamamiento a los EE.UU. e Israel» para que ayudaran con la investigación, lo que ambas naciones gustosamente aceptaron.

James Fetzer: Usted explicó que el Mossad incluso produjo una parte del vehículo que casualmente incluía el número de serie identificatorio del vehículo?

Adrian Salbuchi: Sí, a pesar de lo improbable que ello suena. Esta «prueba» fue finalmente rechazada por el Tribunal, cuando se tornó tan obviamente evidente que había sido plantada en la escena del crimen. Luego, se presentaron varias piezas más del supuesto coche bomba, que al ser enviadas a la planta automotriz Renault para su verificación, resultaron pertenecer a dos vehículos diferentes, uno de los cuales al parecer no tenía instalada la bomba de nafta, por lo que difícilmente hubiera podido trasladarse a ninguna parte…

James Fetzer: ¡Qué vergüenza! ¿Cómo manejaron esto los tribunales? ¿O es que hasta los tribunales se estaban subordinados a la interferencia de los EEUU e Israel?

Adrian Salbuchi: Efectivamente, fue muy vergonzoso. Los tribunales se alinearon pasivamente ante la interferencia de Israel y EE.UU. Los medios de comunicación generaron grandes operativos de prensa en torno a este caso. Las organizaciones sionistas organizaron una manifestación pública tras otra, para rasgarse las vestiduras pidiendo «justicia» y «memoria», como si fuera posible en la Argentina olvidar estos dos ataques…!

Incluso, acusaron a la justicia argentina de ser «inoperante, ineficiente y lenta» cuando no actuaba en consonancia inmediata e irrestricta según las exigencias de los objetivos e intereses sionistas, es decir, cuando se resistía a aceptar todas las falsificaciones y mentiras impuestas.

El mejor ejemplo de lo que digo es lo ya referido acerca del juez pro-sionista Galeano. ¿Se imagina usted a un juez federal que autoriza que se le pague un soborno a un delincuente procesado y encarcelado, para que como contrapartida haga una acusación falsa contra la policía local, para así poder falsificar las pistas del caso? Para colmo, el dinero para esa coima fue proporcionado por el hoy también procesado presidente de la DAIA, organización hermana de la AMIA!

James Fetzer: En la Argentina, muchos ciudadanos creen que el caso de la AMIA está inmerso en actos de corrupción, irregularidades de todo tipo e información falsa. Por lo que usted ha dicho, entiendo que esto efectivamente fue así.

Adrian Salbuchi: Por desgracia, sí! Pero esto fue a causa de una combinación muy triste de gobernantes cobardes, instituciones republicanas débiles – especialmente el poder judicial argentino – aunado a una prensa cómplice que de forma sistemática apoya el mensaje sionista y les ayuda a difundir sus problemas al mejor “estilo del Holocausto”, a fin de generar simpatía a su favor entre la opinión pública. Esto es tan cierto en la Argentina, como en la mayoría de los países occidentales.

Hoy, bajo el gobierno del Matrimonio Kirchner, las presiones sionistas han logrado deformar la política exterior de la Argentina. Tan es así que los Kirchner han acusado formal y falsamente al ex-presidente iraní Alí Rafsanjani y a siete miembros clave de su gabinete – que incluye a Ahmad Vahidi, actual ministro de defensa del presidente Ahmadinejad – de haber financiado y planificado el ataque a la AMIA a través de Hezboláh.

Todas estas acusaciones se basan exclusivamente en inteligencia descaradamente falsa proporcionada por la CIA y el Mossad. ¿Alguien puede creer realmente que estos dos servicios de inteligencia extranjeros sean imparciales y objetivos en este tema que involucra a Israel e Irán? Toda esta situación es una burda farsa.

James Fetzer: Adrian, ¿por qué razón se generaron «historias oficiales» tan improbables en absoluto? Mi impresión es que se permitió a la política influir sobre la imparcialidad de investigaciones – en verdad las estaba dominando.

Adrian Salbuchi: Hace más de quince años que los tribunales argentinos vienen buscando pruebas de una supuesta “conexión Irán – Siria – Hezboláh”, que nunca han sido halladas, por la sencilla pero poderosa razón de que tal coche bomba nunca existió.

Sin embargo, ambos ataques terroristas cobran una dimensión mucho más clara y lógica cuando se los inserta dentro de la lógica, ya no de una inexistente y burda “conexión iraní”, sino más bien de una mucho más concreta “conexión israelí”.

¿Por qué digo esto? Bueno, echemos un vistazo a lo que estaba ocurriendo en Israel en los años 90, cuando estos ataques tuvieron lugar. En 1991, comenzó la Conferencia de Paz de Madrid. En Israel, el Partido Laborista tenía claramente mayor popularidad y poder, especialmente cuando el general Yitzhak Rabin ganó las elecciones a primer ministro en junio de 1992. Rabin parecía estar intentando honestamente llegar a algún acuerdo mutuo con los palestinos, lo que habría requerido la detención y el desmantelamiento de buena parte de los asentamientos ilegales establecidos por la ultra-derecha fundamentalista fanática de sionistas nazis que sostienen que cualquier persona que ceda siquiera un centímetro de “sagrada tierra de Israel”, es un traidor.

Rabin y su grupo de trabajo trató de seguir adelante con el proceso de paz y, en septiembre de 1993, lo vimos a Rabin, aunque a regañadientes, estrecharle la mano a Yasser Arafat bajo la mirada atenta de Bill Clinton en los jardines de la Casa Blanca. Seguidamente, Rabín llegó a principios de acuerdo con Siria para lograr la paz definitiva sobre las Alturas del Golán, y también con Jordania. Rabin permitió que Arafat regresara a Palestina tras 27 años de exilio, lo cual tuvo lugar a principios de julio de 1994.

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Baruch Goldstein.

Lo más moderado que puede decirse es que los ultra-sionistas de derecha se volvieron locos. En febrero de ese año, un judío neoyorquino de nombre Baruch Goldstein, miembro del grupo fanático Kach, irrumpió en una mezquita en Hebrón y abrió fuego con su ametralladora asesinando a más de 40 musulmanes que se encontraban orando en el lugar.
Resulta muy sospechoso que Goldstein lograra atravesar la seguridad israelí portando una ametralladora, sin dificultad alguna. Goldstein fue muerto en ese acto y desde entonces su tumba en Israel se ha convertido en un lugar de peregrinaje y culto para la ultra-derecha sionista.

Observe, Jim, la secuencia en la que ocurrieron estos eventos, ya que pocos días después, el 14 de julio de 1994, en un momento álgido en el desarrollo de esta lucha interna insidiosa entre los sionistas y dentro del propio Estado de Israel, se produce la voladura del edificio de la AMIA. La conducción de la AMIA de entonces era pro-partido laborista, por lo que ese atentado parece haber sido un claro «disparo de advertencia» de la extrema derecha nazi-sionista contra Rabin y su gobierno laborista, orientado a detener las negociaciones de «paz por territorio» con los palestinos.

Sin embargo, pareciera que el primer ministro Rabin, que era un tipo duro, no «entendió el mensaje». Así que, ¿cuándo llega a su punto culminante toda esta secuencia de luchas internas? Pues, un 4 de noviembre de 1995 – sólo 16 meses después del ataque a la AMIA – cuando el primer ministro Rabin es asesinado al mejor estilo John Kennedy, en las calles de Tel-Aviv, ya no por un neonazi, ni por un fundamentalista islámico, sino por un tal Ygal Amir, un joven estudiante ultra-derechista miembro del movimiento de colonos fanáticos relacionado con el servicio de seguridad interior Shin Beth, que estaba siendo vigorosamente redimensionado por Rabin.

Tras la muerte de Rabin, Shimon Peres quedó como primer ministro durante un tiempo, pero en las siguientes elecciones los laboristas fueron barridos cediendo el poder a la ultra derecha sionista que pudo así instalarlo a Benjamin Netanyahu como primer ministro en 1997. Desde entonces, la ultraderecha ha estado en el poder con Ariel Sharon, Ehud Olmert, y hoy una vez más, Netanyahu.

Estas luchas intestinas entre sionistas, tuvo como uno de sus episodios más sangrientos los bombardeos de la Embajada de Israel y, más tarde, del edificio de la AMIA en la República Argentina, que en aquél momento seguramente era percibida por los sionistas ultra-derechistas como un reducto del laborismo. ¿Por qué Buenos Aires, usted podrá preguntar? Simplemente porque la seguridad pública argentina ha sido desde siempre, y lo sigue siendo hoy, muy débil. Por lo que las operaciones de terror son relativamente más fáciles de llevar a cabo contra objetivos en la Argentina.

Sin embargo, y en forma similar a los atentados del 11 de septiembre, a pesar de que han demostrado una gran capacidad técnica para llevar a cabo este tipo de ataque de “bandera falsa” (casi a la perfección, diría, utilizando bombas, demoliciones controladas, y otros métodos), son sin embargo muy desprolijos al dejar sus huellas en los lugares de los ataques, que luego quedan al descubierto debido a las grandes incoherencias y contradicciones que han resultado imposibles de explicar.

James Fetzer: Me preocupa lo que usted dice respecto de los tribunales y los medios. No solo los tribunales no han sido imparciales, sino que la cobertura brindada por la prensa ha sido cualquier cosa menos “justa y equilibrada”.

Adrian Salbuchi: El problema con la Argentina es que en los últimos cuarenta años nuestro Estado Nacional ha quedado tan erosionado, que ha dejado de ser una institución soberana, para convertirse en una entelequia que se asemeja más y más a una mera Administración Colonial. Ahora, ¿cómo se puede esperar de una nación totalmente dependiente como la Argentina, pueda tener un “poder judicial independiente”? ¡De ninguna manera!

Nuestro poder judicial está al servicio de aquellas personas que realmente controlan y dirigen a nuestro país, donde una red de poder global de think tanks (bancos de cerebro), ONG’s, y grupos de presión siempre tienen la última palabra.

Esta red no sólo incluye a entidades como el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR – Council on Foreign Relations de EEUU), la Comisión Trilateral, la Conferencia Bilderberg, y Chatham House, sino que también la integran el Consejo Judío Mundial, AIPAC, la logia masónica B’nai B’rith, la Organización Mundial Sionista, la ADL, y el Congreso Judío Nortemericano, entre muchas otras. ¡Es esta red de poder la que realmente manda y le tuerce el brazo a nuestro gobierno!

Hace un par de años, el profesor de la Universidad de Harvard Stephen Walt y profesor de la Universidad de Chicago John Mearsheimer publicaron un libro fundamental titulado “El lobby Israelí y la política exterior de EE.UU.”, en el que demuestran de manera sólida y consistente la manera en que las organizaciones sionistas controlan la política exterior de EEUU en Oriente Medio. Su trabajo ha sido ampliamente admirado en el extranjero, pero ha recibido escasa atención en los propios Estados Unidos.

Si esta red de poder ha logrado tanta influencia sobre los EE.UU., ¿se puede imaginar lo que podrá hacer e un país débil como la República Argentina? Naturalmente, los planes y propuestas emanados de esta red mundial de los bancos de cerebros son convenientemente avalados, apoyados y divulgados de la manera más conveniente por los medios de comunicación globales. Ellos son los que deciden quienes aparecerán como “buenos” y quienes como “malos” en las pantallas y páginas de CNN, Fox News, The New York Times, Washington Post, Financial Times, y así sucesivamente. Más aún, ellos son quienes deciden qué es y qué no es noticia!

James Fetzer: Estos dos casos ocurrieron bajo el gobierno del presidente Carlos Menem. Desde entonces varios presidentes vinieron y se fueron. En los últimos seis años y medio, su país ha sido gobernado por el matrimonio Kirchner (Nestor y Cristina). ¿Cómo han estado manejando este caso?

Adrian Salbuchi: De una manera espantosa! Antes de dejar de ser formalmente presidente, Néstor Kirchner prácticamente impuso al país a su esposa, Cristina, como su sucesora en el cargo de presidente. Previamente, Cristina había sido legisladora e integró la comisión en el Congreso que investigó el ataque a la AMIA. Parece ser que en aquellos tiempos la senadora Kirchner forjó una relación muy estrecha con las organizaciones sionistas.

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La presidenta Cristina Kirchner en una reunión con grupos sionistas.

Un año antes que cambiaran de lugar entre ellos, el entonces presidente Néstor Kirchner, su esposa Cristina y el ministro de Relaciones Exteriores (entonces y ahora), Jorge Taiana, participaron de una reunión secreta en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York el 21 de septiembre de 2006, junto a ocho de las más importantes organizaciones prosionistas y pro-Israel, que incluyó al Congreso Judío Norteamericano, la B’nai B’rith, ADL y otros.

Nadie sabe de qué hablaron porque, como digo, fue una reunión secreta. Sin embargo, un mes después, los Kirchner despacharon al fiscal especial Alberto Nisman a los EE.UU., quien se reunió con agentes de la CIA y del Mossad y, a su regreso, Nisman lanzó una acusación formal contra el ex-gobierno iraní de Ali Rafsanjani. El actual juez en este caso, Dr. Rodolfo Canicoba Corral, inmediatamente avaló y apoyó las acusaciones.
Esta fue noticia de primera plana en los diarios e inspiró al rabino Israel Singer, director político del Congreso Judío Mundial, a «felicitar al gobierno argentino», por formalizar «la denuncia contra Irán», ya que ello «confirmó el compromiso asumido por los Kirchner en aquella reunión secreta».

¿Compromiso? ¿Para hacer qué? ¿Por qué? ¿A cambio de qué? [1] Yo, personalmente escribí cartas abiertas a los Kirchner pidiendo una respuesta a estos interrogantes. Por supuesto, los Kirchner ni siquiera acusan recibo a cartas enviadas por ciudadanos “comunes” como yo. Así es “la Argentina democrática” que hoy tenemos… Un país dónde un presidente puede cometer toda clase de irregularidades y hacer pactos espurios con agentes de potencias extranjeras a plena luz del día, y no hay nada que el “ciudadano común” puede hacer para detenerlos…

James Fetzer: ¿Han estado ejerciendo presiones masivas los grupos de lobbyistas sionistas en la Argentina?

Adrian Salbuchi: Desde luego que sí. Tienen un poder decisivo, no sólo sobre la política exterior como vemos en el caso de la AMIA, sino también sobre nuestros medios de comunicación, banca, gobierno, universidades, ONG’s, y la vida cultural y social. Sin embargo, fuentes oficiales indican que la cantidad de judíos que viven en Argentina sería de apenas 200.000 – o sea, sólo el 0,5% de nuestra población de 40 millones de personas.

Ello obliga a concluir que o bien los judíos conforman un grupo étnico cualitativamente superior, lo que explicaría que estén tan sobre-representados en la vida social de la Argentina, o tal vez – sólo tal vez – estén abusando de su bien conocida riqueza económica y el poderoso apoyo internacional que reciben de las organizaciones sionistas y del poder global de la red a la que me he referido, que siempre se ajusta a los objetivos y los intereses sionistas.

James Fetzer: ¿Cuáles son los intereses políticos locales e internacionales que vienen chocando respecto de estos dos casos desde que tuvieran lugar?

Adrian Salbuchi: Creo que hay que ver todo esto como parte de la prédica de los halcones israelíes y estadounidenses que en los últimos años han tomado descaradamente a Irán como blanco de ataque, donde todos los días oímos nuevas amenazas de ataque militar unilateral contra esa nación pacífica, que, por cierto, jamás ha atacado ni invadido a ningún otro país en tiempos modernos. Algo que apenas pueda decirse de EE.UU. e Israel – a pesar de que John Kennedy alguna vez afirmara que EE.UU. jamás atacaría a otro país. [2]

Irán no sólo no ha atacado a ninguna otra nación, sino que todo lo contrario ha sido atacada reiteradamente por “Occidente”. Por ejemplo, en 1941, Churchill y Stalin invadieron lo que entonces era Persia para tomar su petróleo, necesario para librar su guerra contra Hitler.
En 1953, el presidente iraní democráticamente elegido, Mahmoud Mossadegh, fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por la CIA, luego que nacionalizara las empresas petroleras extranjeras. Y, cuando en 1979 Irán finalmente se deshace del régimen pro-empresas petroleras de EEUUJ y Gran Bretaña bajo el Shah Pahlevi, los EE.UU. arman inmediatamente al “bueno” de entonces – que era Saddam Hussein – con armas de destrucción masiva químicas, para que Irak pudiera lanzar una guerra brutal y genocida contra Irán durante 8 largos años, en la década de los 80. Es todo un récord!

James Fetzer: ¿Cuál ha sido la reacción de la comunidad judía en la Argentina a estos dos supuestos ataques, que han sido atribuidos a Irán?

Adrian Salbuchi: Los judíos sionistas locales – y muchos sionistas no-judíos también – se vienen manifestando histéricamente a favor de Israel, en contra de Irán y anti-musulmanes. Lamentablemente, aunque hay una parte sustancial de judíos anti-sionistas o no-sionistas en la Argentina, pareciera que no se atreven a abrir la boca puesto que saben que, si lo hacen, los grupos de presión sionista locales – con la AMIA y la DAIA a la cabeza – inmediatamente los marcarán como «malos judíos».

Hemos estado pidiéndole a la parte sana de la comunidad judía local, que se ponga de pie y asuma una posición contraria a la prédica de la AMIA, la DAIA y la Embajada de Israel. Que les espeten a estas entidades que no tienen derecho legítimo a decir que “hablan en nombre de todos los judíos en la Argentina”. Insistimos en que deben hablar, y hacerlo por sí mismos, como una forma de auto-preservación. Sin embargo pareciera que las cadenas mentales y sus miedos resultan demasiado fuertes de romper. Consecuentemente, no mucho puede esperarse de este segmento de la comunidad.

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Manifestación contra la visita de Avigdor Lieberman a la Argentina (Buenos Aires, 23 de julio de 2009).

James Fetzer: Cuando nos preguntan: «¿Quién se beneficia?», No es Irán, sino otra nación en el Oriente Medio que tiene un importante arsenal nuclear, pero que nunca ha sido cuestionada por la ONU. ¿Por qué es eso?

Adrian Salbuchi: Efectivamente, es así. Todos estos acontecimientos con sus mentiras, distracciones, confusiones adrede, orientaciones equívocas y giros errados parecieran tener un único beneficiario: el Estado de Israel. Siempre ha sido así, y ello es totalmente injusto hacia la Argentina donde todos los grupos étnicos y las razas que vinieron a nuestras costas conviven pacíficamente. Es evidente que necesitamos identificar con mejor precisión a las manzanas podridas entre nosotros.

James Fetzer: Estos eventos me parece que han sido organizados con el objeto de socavar la cooperación técnica y científica entre la Argentina e Irán en relación con el desarrollo de la energía atómica pacífica. Irán nunca podría haber cometido estos ataques en Argentina, ya que ello habría sido contrario a sus propios intereses. Israel me parece sería culpable. ¿Estoy en lo cierto en ello?

Adrian Salbuchi: Entiendo que sí. De hecho, la Argentina siempre estuvo a la vanguardia en nuestra región en la investigación y desarrollo de tecnologías nucleares. Todo esto se remonta a las acertadas políticas impulsadas por el ex-presidente Juan Domingo Perón quien, más allá de circunstanciales errores, siempre abogó a favor del Interés Nacional Argentino. Tan pronto como Carlos Menem llegó al poder en 1989, se inclinó ante la presión de George Bush padre y detuvo el acuerdo de cooperación nuclear que Argentina mantenía en materia de tecnología nuclear con la República Islámica de Irá.

Mientras tanto, los iraníes parecen haber sido capaces de sustituir esto con tecnología china, rusa y hasta alemana, de modo que el verdadero perdedor fue la Argentina, que perdió a un socio comercial leal y a un aliado estratégico que tenía en Irán. El encubrimiento inventado por la CIA, el Mossad israelí, la AMIA, la DAIA, los Kirchner y otros, pretende que creamos que el presidente Rafsanjani planeó el ataque a la AMIA en venganza porque la Argentina interrumpió el acuerdo de cooperación nuclear. Todo lo que puedo decirle es que eso es un montón de basura!

James Fetzer: ¿Qué similitudes encuentra usted con otros ataques en los EE.UU. del 11 de septiembre 2001, en Londres el 7 de julio de 2005 y en Madrid el 11 de marzo de 2006?

Adrian Salbuchi: Bueno, todos parecen tener la misma “huella digital”, por así decirlo. Como he dicho anteriormente:

- Estos eventos de bandera falsa todos tenían una casi perfecta realización técnica. O sea, los edificios que se quería destruir y colapsar, lo hicieron, lo que refleja una capacidad tecnológica y planificadora enorme;

- Pero todos dejaron “cabos sueltos” que resultaron imposibles de explicar de manera convincente, con lo que sus mentiras terminaron quedando burdamente develadas;

- Todos tuvieron episodios de pruebas plantadas artificialmente;

- Siempre murió “gente común” – o sea, trabajadores y empleados – mientras que los “altos mandos” – embajadores, directores generales, gobernadores, y multimillonarios – siempre parecen tener la “suerte” de estar fuera de los edificios en el momento oportuno, y,

- Por último, todos ellos servían para apoyar la “guerra global contra el terrorismo islámico”.

En síntesis, todos ellos se alinearon a la perfección con las necesidades circunstanciales de Israel y sus objetivos: todos tuvieron la cobertura mediática «correcta» y las explicaciones y justificaciones “políticamente correcta” que luego son repetidas hasta la saciedad. Yo considero que los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel pertenecen a la misma liga que los atentados de bandera falsa del 11 de septiembre, 7 de julio y 11 de marzo en Nueva York/Washington, Londres y Madrid, respectivamente [3]

James Fetzer: ¿Cómo se insertan estos dos ataques en una más amplia estrategia global por parte del poder sionista?

Adrian Salbuchi: Como ya lo he mencionado, los grupos de presión sionistas, otros grupos de poder y ciertas ONG forman parte de una red sumamente compleja e intrincada de una Red Global de Poder Privado que es discreta – mas no secreta – que parece haber estado dirigiendo el mundo en las últimas 6 o 7 décadas.

Me estoy refiriendo a quienes integran el CFR (Council on Foreign Relations), la Comisión Trilateral, el grupo Bilderberg, AIPAC, y el Congreso Mundial Judío, entre muchos otros, que incluye también a la AMIA y la DAIA en la Argentina. Es esta red de poder la que lleva a cabo la planificación a largo plazo para la elite del Nuevo Orden Mundial.

Vea usted el caso del CFR, por ejemplo: se trata de unos 4500 miembros de gente muy inteligente, especializada en una amplia gama de profesiones, todos dirigidos por un grupo compacto de la personalidades verdaderamente poderosas – los Rockefeller, Bush, Harriman, Schiff, Clinton, Warburg, Greenspan, Goldman Sachs, Forbes, Rothschild, Wolfowitz, y muchos, muchos otros.

La función del CFR consiste en ser un semillero que proporciona operadores clave y jóvenes prometedores para que integran los directorios y las gerencias como ejecutivos en las principales corporaciones estadounidenses (las S&P 1000) como directores generales y otros puestos clave. Pero también dirigen los principales bancos, y siempre dirigen los organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC, como así también el Banco de la Reserva Federal.

Cuando digo que ellos dirigen estas organizaciones, quiero decir que siempre hay algún miembro del CFR o la Trilateral a la cabeza de la organización y a cargo de sus áreas clave. Lo mismo ocurre en el ámbito de los medios de comunicación. Y también determinan los paradigmas «políticamente correctos» en la vida académica (a través de planes de estudio y en los trabajos de sus principales académicos en las más influyentes universidades).
Y, quizás, lo más importante de todo, miembros del CFR/Trilateral se encuentran sistemáticamente a cargo de los principales puestos del gobierno estadounidense en el ejecutivo, los Departamentos de Estado, Tesoro, Defensa, en la CIA, el FBI, la NSA, las embajadas clave, la justicia y en los puestos relevantes en el Congreso – independientemente de si son formalmente republicanos o demócratas. Por encima de todo, claramente rige la Red de Poder Global Privada.

James Fetzer: Esa es una acusación de gran alcance. ¿Podría explicar el razonamiento que la sustenta?

Adrian Salbuchi: Permítame explicarle esto de otra manera con una metáfora. A mi me gusta la música clásica, y cuando uno, por ejemplo, concurre al teatro para oír la Novena Sinfonía «Coral» de Beethoven, ¿qué vemos? Más de 100 músicos, 4 cantantes solistas, y otros 100 cantantes del coro sobre el escenario. Todos están listos para producir los sonidos correctos y la música compuesta por Beethoven. Sin embargo, antes de poder empezar, aparece un hombre en escena quién saluda brevemente, luego se pone de espalda a la audiencia y, con su batuta, hace que la magia de Beethoven pueda comenzar (…).

Este señor que se para en medio de la fosa de la orquesta es el director y él es quien puede oír exactamente cómo suenan todos y cada uno de los instrumentos y cantantes. Él es quién debe asegurarse que todo suene bien – de la manera cómo Beethoven quería que sonara. Y, ocurre a veces que los bronces tocan demasiado fuertes o los violines demasiado bajo, o algún cantante se pierde. Es entonces que el director de orquesta – pues de él se trata – debe asegurarse que los primeros violines, segundos violines, violas, violon-cellos, contrabajos, maderas, bronces, percusión, solistas y coro, hagan cada uno “lo suyo” en el momento justo, con el volumen adecuado, y todo en perfecta armonía.

Pero el director no hace las cosas a su antojo – ¡no, señor!. Él lleva todo a cabo según instrucciones precisas anotadas en un trozo de papel que contiene la partitura de la sinfonía de Beethoven, con instrucciones muy precisas en cuanto a ritmo, volumen, sentimiento, etc. En otras palabras, el conductor dirige exactamente lo que un hombre que murió en 1827 – Ludwig van Beethoven – quería que dirigiera (…).

Creo que esta metáfora ayuda a comprender mejor cómo funciona realmente el actual orden mundial: la contrapartida de cada grupo de instrumentos y cantantes son las corporaciones, los bancos, las agencias multilaterales, las organizaciones, los medios de comunicación, los puestos de gobierno, jefes militares, y así sucesivamente, que son quienes realmente manejan el mundo. El director de la orquesta sería aquí la compacta red de poder global de los think tanks, lobbies y grupos de presión. La partitura musical sería el plan a largo plazo que vienen impulsando los verdaderamente poderosos que dirigen este mundo desde hace largo tiempo.

Es una verdadera vergüenza, sin embargo, que en lugar de producir la belleza como lo hacen los músicos en mi metáfora beethoveniana, hayan creado un mundo monstruoso basado sobre la violencia, la injusticia, la codicia, la guerra, sangre, sudor y lágrimas!

James Fetzer: ¿Qué piensa la opinión pública argentina en la actualidad acerca de todo esto?

Adrian Salbuchi: ¡Poco o nada! Casi nadie entiende cómo funciona realmente el mundo! Y no sólo aquí. Lo mismo ocurre en los EE.UU., Europa y en casi todas partes. Por eso es tan importante despertar a la gente a esta realidad, incluso si tenemos que hacerlo uno por uno.

James Fetzer: ¿Cuál sería el lugar que le toca a la Argentina en el esquema del «Nuevo Orden Mundial»?

Adrian Salbuchi: Ah, se nos ha asignado un rol de proveedores de materias primas baratas – energía, minería, alimentos y agua – con algunos roles gerenciales locales para quienes deban administrar esta Argentina proveedora de materias primas y riquezas a favor del modelo de Nuevo Orden Mundial. O sea, siempre habrá lugar para una compacta y bien paga clase local gerenciadora.

Por ello, la Argentina ha sido mantenida artificialmente despoblada desde siempre. Hoy, tenemos el octavo mayor territorio del mundo, y sin embargo, nuestra población es de tan sólo 40 millones de personas. Deberíamos ser 140 a 240 millones!

Peor aún, el 80% de la población se encuentra hacinada en un puñado de mega-ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán. Especialmente la parte sur de la Argentina – la Patagonia con sus casi infinito recursos petrolíferos, de minería y de agua potable – se encuentra casi deshabitada.

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Las riquezas acuíferas de la Patagonia.

Los sionistas han puesto los ojos sobre la Patagonia – tanto en la parte argentina, chilena – desde hace ya muchos años, ya que probablemente sigan manteniendo el viejo plan de crear allí un segundo Estado judío. El fundador del sionismo, el Dr. Theodor Herzl, menciona esto en su libro “Un Estado judío”, publicado en 1896, que dio inicio al movimiento sionista. El título de uno de sus capítulos lo dice todo: se llama “¿Palestina o Argentina?” Dejo el resto librado a su imaginación.

James Fetzer: Usted ha esbozado un plan para la dominación global económica y militar. Estoy en lo cierto? y, en caso afirmativo, ¿qué podemos hacer al respecto? ¿A dónde vamos desde aquí?

Adrian Salbuchi: Si. Están decididos a crear formalmente un Gobierno Mundial que sustituirá a la actual Globalización. La globalización tiene todas las apariencias de un gobierno mundial, sin embargo, es aún informal.
«Los eventos por venir nos proyectan sus sombras hacia delante», decía el dramaturgo alemán Johann Goethe alguna vez. Hacerse una idea de lo que se viene, es en cierta manera como cuando tratamos de armar un rompecabezas, donde a medida que vamos uniendo las piezas, empieza a aparecer una imagen determinada.

Ahora bien, si cuando estamos haciendo esto se nos aparece una parte del cuadro que muestra la proa de un barco, no hay que ser ningún genio para darse cuenta que lo que nos falta es hallar las piezas que forman la proa de ese mismo barco. No buscaremos armar un tren o un caballo. Y toda pieza de color azul las moveremos hacia arriba pues probablemente formen partes del cielo y toda pieza de color verde la moveremos hacia abajo pues probablemente formen el pasto del suelo.

A medida que vamos haciendo esto, la imagen se hará cada vez más claro. Usted no necesita armar mas que el 60% de las piezas para tener una idea de toda la imagen. Se trata del arte de usar el sentido común y la intuición para deducir las partes de la imagen que aún falta completar. Pues lo mismo ocurre cuando pretendemos desentrañar y comprender cómo funciona este Nuevo Orden Mundial: no es necesario tener todas las piezas colocadas en su lugar para entender cómo es toda la imagen. Basado en esto, yo digo que lo que se viene será un Gobierno Mundial FORMAL público, dependiente de instancias superiores privadas.

Me imagino que tendrá varios centros especializados clave: Nueva York (como Capital Financiera del Mundo), Washington DC (como capital administrativa militar de una fuerza armada mundial), Londres (como la capital política, el «cerebro del mundo» lo llamo yo, y Londres siempre lo ha sido), Roma (o más bien, el Vaticano, como la «Centro Ecuménico Religioso Global», lo que explicaría por qué muchos clérigos decadentes seguidores de Joseph Ratzinger se muestran tan ansiosos de integrarse de manera «políticamente correcta» dentro del Nuevo Orden Mundial), y finalmente Jerusalén será la «Capital Espiritual» del mundo, donde los sionistas pretenden que el Globierno Mundial realice su sueño milenario de entronizar al «Rey del Mundo».

Hay muchos fanáticos fundamentalistas que quisieran que esta “profecía” se torne en «realidad», y hace que muchos cristianos sionistas en los EE.UU. lo enlacen con la «Segunda Venida». «La prueba» de ello, dicen, es el retorno de los judíos a Israel. Ahora, les falta (re)construir el Tercer Templo de Salomón. El problema es que la Mezquita de la Roca, uno de los santuarios más importante del Islam, se encuentra sobre ese sitio.

¿Me pregunto si no habrá otra oportuna bomba en camino hacia esos lugares?

James Fetzer: Adrian, no puedo agradecerle lo suficiente por venir al show para hablar de estos acontecimientos, que, en mi opinión, arrojan luz sobre una serie de eventos relacionados en los Estados Unidos y otros países. Debemos entender que debemos mantenernos libres de la manipulación por parte de fuerzas que pretenden controlarnos.

Artículo: http://www.voltairenet.org/article162701.html

Ideales en venta: vergonzoso acuerdo militar entre España e Israel. Por Hernán Zin

29 Octubre 2009

“Nuestros políticos son débiles y cobardes cuando se someten a presiones foráneas, apadrinan leyes que blindan a los criminales y desprotegen los derechos inalienables de las víctimas. Estos encubridores de delitos de lesa humanidad que no prescriben deberían mirarse al espejo y pensar…”, escribía ayer el maestro Gervasio Sánchez sobre la decisión del parlamento español de terminar con la jurisdicción universal.

Como deja claro en su artículo, se toleró que la justicia española investigara casos de violaciones de derechos humanos en Chile, en Argentina, en Ruanda, en Tíbet, pero cuando intentó acercarse a la brutal realidad de la franja de Gaza, entonces sus días comenzaron a estar contados.

“La bomba, cuya onda expansiva ha conseguido frenar la búsqueda de la justicia internacional, la lanzó el juez Fernando Andreu cuando el 20 de enero de este año decidió abrir una investigación contra siete responsables políticos y militares israelíes por crímenes de guerra”.

Basta tener una leve noción de cómo funciona el poder para vislumbrar el aluvión de presiones que desde entonces debe haber sufrido el ejecutivo de Zapatero por parte tanto del gobierno de Israel como de intereses cercanos. Presiones que, según queda ya demostrado, han dado sus frutos con el final de la llamada Jurisdicción universal y con el acuerdo de cooperación militar que la semana que viene firmarán Israel y España.

Este acuerdo implica sin dudas una vuelta de tuerca más en la crítica expresada por Gervasio Sánchez. Ya no estamos hablando de “debilidad y cobardía” – dar un paso atrás, mirar hacia otra parte mientras se cometen crímenes de lesa humanidad -, sino algo mucho más grave aún: la colaboración activa con un ejército de ocupación como es el Tsahal.

Un ejército con un prontuario nefasto en la violación de los derechos humanos, tanto sea de forma diaria y continua en los checkpoints como en sus acciones militares sobre Gaza, ya se llamen Lluvia de verano o Plomo fundido, que siempre tienen el extraordinario y cobarde mérito de conseguir que más de la mitad de las víctimas sean mujeres y niños (como documentamos exhaustivamente en este blog desde el terreno). Un ejército que se sienta en el paso fronterizo de Nahal Oz para bloquear el acceso de gasolina, alimentos y medicinas a la población civil de la franja en un castigo colectivo que vulnera los principios del Derecho Humanitario y de la decencia elemental (resulta demoledor el informe publicado ayer por Amnistía Internacional sobre el acceso al agua).

El apretón de manos que Zapatero protagonizará la semana que viene con Ehud Barak – que según el informe Goldstone y el sentido común de todos los que seguimos de cerca la operación Plomo fundido, tiene suficientes pruebas en su contra para ser condenado por crímenes de guerra – resonará no sólo a “cobardía y debilidad” sino también a la venta a precio de saldo de los ideales que el presidente tantas veces dijo defender y con los que se llenó la boca pletórico de indignación moral al atacar al gobierno de Aznar y sus delirios neoconservadores, pues como en anteriores acuerdos de este tipo la industria armamentística española saldrá beneficiada por el intercambio de tecnologías y por las nuevas oportunidades de negocio con Israel.

Un apretón de manos que demostrará que en política pocos espectáculos más bochornosos se pueden dar que el de la izquierda que traiciona los ideales que la legitiman.

Sacado del blog del periodista Hernán Zin: http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2009/10/29/ideales-venta-vergonzoso-acuerdo-militar-entre-espaaaa-e

Al menos 132 muertos y cientos de heridos en un atentado en Bagdad

  • Uno de los vehículos estalló frente al edificio de la gobernación.
  • Ell otro cerca del Ministerio de Justicia de la capital de Irak.
  • Ha ocurrido el día en el que se trata la reforma de la ley electoral.
  • La cifra de heridos supera los 500 según distintas fuentes.
  • Se trata del atentado más sangriento desde agosto de 2007.
  • EFE. 25.10.2009 – 15.56 h

    Al menos 132 personas murieron este domingo y cientos resultaron heridas (la última cifra se sitúa en 520) por el estallido de dos coches bomba en el centro de Bagdad, informaron fuentes policiales iraquíes. Es el peor atentado en Irak desde agosto de 2007.

    Las fuentes explicaron que los vehículos bomba, ambos conducidos por suicidas, estallaron de una manera simultánea en dos lugares distintos.

    Uno de los vehículos explotó frente al edificio de la gobernación de la capital, cerca del hotel Mansur, mientras que el otro estalló en las proximidades del Ministerio de Justicia, en el barrio de Al Salehiya.

    Los atentados se registraron cerca de la denominada “zona verde”, que cuenta con estrictas medidas de seguridad, ya que acoge las embajadas de EEUU y del Reino Unido además de edificios gubernamentales iraquíes.

    Varias ambulancias se desplazaron a los lugares de las explosiones para trasladar a las víctimas a los hospitales. Numerosos coches que estaban aparcados cerca del lugar de los estallidos se incendiaron, afirmaron las fuentes, que agregaron que varios edificios también sufrieron abundantes daños.

    Los ataques tuvieron lugar el mismo día en que el comité político de la seguridad nacional tiene previsto reunirse para tratar sobre la reforma de la ley electoral, asunto de discusión en los últimos días entre los distintos bloques políticos. 

    El peor atentado desde agosto 2007

    Atentados más graves en Irak:

    • 01.02.2004.- Dos terroristas suicidas causan la muerte de al menos 105 personas en las sedes de los dos principales partidos kurdos en Erbil (Kurdistán iraquí).
    • 02.03.2004.- Una cadena de atentados suicidas casi simultáneos (cinco en Kerbala y cuatro en Bagdad) acaba con la vida de más de 180 personas, coincidiendo con el día de la Ashura chií.
    • 28.02.2005.- Al menos 125 muertos al explotar un coche bomba frente a un centro médico en Hilla, sur de Bagdad.
    • 14.09.2005.- Mueren al menos 113 personas y 162 resultan heridas al explotar un coche bomba en el barrio chií de Kadimiya, al norte de Bagdad.
    • 05.01.2006.- Más de cien muertos y decenas de heridos en dos atentados suicidas perpetrados en la ciudad santa chií de Kerbala y en Ramadi, bastión insurgente.
    • 23.11.2006.- Al menos 203 muertos y más de 250 heridos al explotar seis coches bomba y varios proyectiles de mortero en el barrio chií de Ciudad Sadr, en Bagdad.
    • 16.01.2007.- Una cadena de atentados en Bagdad se salda con al menos 125 muertos. Setenta de las víctimas perecieron en un ataque a la Universidad.
    • 03.02.2007.- 131 muertos y 305 heridos al explotar un camión bomba en un céntrico mercado de Bagdad.
    • 06.03.2007.- Al menos 105 peregrinos chiíes mueren y otros 190 resultan heridos al hacer explotar dos suicidas los cinturones que llevaban cargados con explosivos en la ciudad de Hilla.
    • 27.03.2007.- Más de 150 muertos y más de 300 heridos en un doble atentado con camión y coche bomba, en la ciudad del Tel Afar, al norte del país. Un día después, al menos otros 47 civiles perdieron la vida en los ataques de represalia por esos atentados.
    • 18.04.2007.- Al menos 176 muertos y casi 200 heridos en jornada sangrienta en Bagdad. Sólo en uno de los atentados, al menos 140 personas murieron tras una explosión en una plaza del céntrico distrito de Sadriya.
    • 07.07.2007.- 156 muertos al explotar un camión cargado con explosivos en un mercado de la zona de Amarli, al norte de Bagdad.
    • 14.08.2007.- Más de 250 muertos al explotar cuatro camiones bomba en la provincia de Nínive, en lo que fue el atentado más sangriento desde la caída del régimen de Sadam. Los ataques tuvieron como blanco la pequeña comunidad religiosa kurda de los yazadíes.
    • 25.10.2009.- Al menos 132 muertos y 520 heridos al explotar dos autobuses-bomba en el centro de Bagdad, en la llamada Zona Verde.

    La presidencia de la Unión Europea (UE) condenó los atentados. La presidencia sueca de turno de la UE resaltó en un comunicado su condena por los ataques de carácter “terrorista” y manifestó sus condolencias a los familiares de las víctimas.

    http://www.20minutos.es/noticia/549694/0/irak/bombas/atentado/

     Foto: REUTERS

    El Ministerio de Medio Ambiente reconoce por primera vez la existencia de afectados por transgénicos en España.

    Por primera vez, el Ministerio del Medio Ambiente, Medio Rural y Marino reconoció ayer la existencia de personas y de empresas que han sufrido los efectos de la política de transgénicos llevada a cabo por el Ejecutivo español. En el orden del día de la reunión convocada para ayer por el Ministerio aparece un punto en el que se dice textualmente: “Coexistencia de maíz modificado genéticamente con maíz convencional y ecológico. Experiencias de agricultores afectados”.

    Estos efectos sociales y económicos de la presencia de maíz transgénico en España llevan siendo denunciados por las organizaciones ecologistas y agrarias desde hace una década. Sin embargo, los niveles de irresponsabilidad política en el Gobierno han alcanzado cotas elevadas. Por ejemplo, en una reciente reunión con los colectivos ambientales y agrarios, el director general de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, Jesús Casas, reconocía que las empresas como Monsanto “realizan una constante labor de lobby en el Ministerio” y que “los casos de contaminación por transgénicos son indignantes”. Sin embargo, Casas afirmaba también que votaba siempre a favor de los transgénicos en el Consejo Interministerial de OMG (Organismos Modificados Genéticamente) del Gobierno español, a pesar de reconocer el mismo que no entiende sobre transgénicos

    Pero a pesar de la existencia de este punto en el orden del día de la reunión de ayer, y de las afirmaciones de Casas, tanto la presidencia de la reunión como los responsables del MARM presentes en ella defendieron que los transgénicos son una opción y que el Gobierno de España no va a frenarlos. Asimismo, calificaron de acto político de dudosa validez científica aquellas prohibiciones que se están disparando en la UE. (1)

    Otra muestra de irresponsabilidad, que ha sido percibida como una afrenta histórica contra las posturas críticas con los transgénicos y contra el conjunto de la sociedad civil, ha sido la ausencia del propio Casas (quien convocó la reunión pero finalmente “por motivos de agenda” prefirió no estar presente). No obstante, fueron convocadas en bloque un conjunto de asociaciones sectoriales como ASEBIO, ANOVE, FIAB, CESFAC (algunas de las cuales se considera que ejercen como lobby de las multinacionales de los transgénicos) a pesar de no ser miembros de pleno derecho del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA). La empresa Monsanto, por ejemplo, principal responsable de las contaminaciones genéticas en el mundo y cuyo historial está plagado de escándalos, tenía varios representantes en dicha reunión, bajo siglas de al menos dos organizaciones empresariales.

    En la reunión, una vez más, se rechazó tratar los asuntos que las organizaciones ambientales y agrarias llevan años poniendo sobre la mesa y que se había solicitado fueran parte del orden del día. Por ejemplo, la falta de transparencia, la ausencia de registros públicos de los cultivos transgénicos, las irregularidades en el etiquetado de los alimentos transgénicos, los reiterados casos de contaminación, etc.

     

    Notas:

    (1) El sábado 10 de octubre la coalición que gobierna Irlanda publicó un acuerdo en el que especifica que se “declarará a la República de Irlanda Zona Libre de Transgénicos, libre del cultivo de cualquier planta modificada genéticamente”. Irlanda se suma así a Francia, Austria, Grecia, Luxemburgo, Hungría, Italia, Polonia y Alemania que ya mantienen algún tipo de prohibición sobre el cultivo de organismos modificados genéticamente. En marzo, 22 estados miembros rechazaron la propuesta de la Comisión para abolir las prohibiciones existentes en Austria y Hungría (entre ellos España).

    Leer artículo en: http://ania.urcm.net/spip.php?article30409

    Los videos de la monja que desmontó las mentiras sobre la Gripe A

    Aquí los vídeos donde Sor Teresa Forcades, la monja catalana doctora en salud pública, desmonta las mentiras sobre la gripe A y denuncia la criminalidad de las empresas farmacéuticas, haciendo una reflexión crítica y aportando datos históricos y científicos. No tiene desperdicio alguno.

    Vídeo 1/5:

    Vídeo 2/5:

    Vídeo 3/5:

    Vídeo 4/5:

    Vídeo 5/5:

    Guerra, drogas y política: elementos del mundo bipolar.

    Conferencia de Noam Chomsky en México.

    La Humanidad ha progresado mucho tecnológicamente, científicamente, industrialmente, pero esta evolución material sorprendente difiere mucho de la otra evolución, aquella que alimenta el ideal del espíritu humano: paz, justicia, bienestar… Hoy más que nunca vivimos en un mundo darwiniano, donde impera la ley del más fuerte, una jungla, donde los intereses de un pocos poderosos pasa primero que el bien y salud común de todos, esto sin hablar de querer salvar el planeta y su desafío ecológico. Chomsky repertoria estos aspectos…

    ¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?

    Noam Chomsky disertó el pasado lunes largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.

    Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.

    O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.

    O bien, un dato puntual, asombroso: la preocupación manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual apertura democrática en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.

    Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.

    Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo comienza a liberarse por sí solo de este yugo, con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.

    Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete. Blanche Petrich.

    (A continuación se reproducen las palabras de Noam Chomsky en la sala Nezahualcóyotl):

    << Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester. Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama intelectuales y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro.

    Los principales arquitectos

    Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los principales arquitectos de políticas públicas en Inglaterra eran los comerciantes y los fabricantes, quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por gravoso que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren la salvaje injusticia de los europeos en otras partes.

    Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros. Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios. Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería.

    La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.

    Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los comerciantes y los fabricantes, sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales.

    Una refinada versión actual de la máxima de Smith es la teoría de la inversión en política, desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que grupos de inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.

    Como muestra Ferguson, esta teoría es un mecanismo muy bueno para predecir políticas públicas durante un periodo largo.

    Entonces, para lo ocurrido en 2008 debimos haber anticipado que los intereses de las industrias financieras tendrían prioridad para el gobierno de Obama. Fueron sus principales provedoras de fondos y se inclinaron mucho más por Obama que por McCain. Y así resultó ser.

    El semanario de negocios Business Week se ufana ahora de que la industria de las aseguradoras ganó la batalla por la atención a la salud, y de que las instituciones financieras que crearon la crisis actual emergen incólumes y aun fortalecidas, tras un enorme rescate público –lo que acomoda el escenario para la siguiente crisis–, apuntan los editores. Y añaden que otras corporaciones aprendieron valiosas lecciones de estos triunfos y ahoraorganizan grandes campañas para frenar la aprobación de cualquier medida relacionada con energía y conservación (por suave que sea), con pleno conocimiento de que frenar esas medidas negará a sus nietos cualquier posibilidad de supervivencia decente. Por supuesto, no es que sean malas personas, ni son ignorantes. Ocurre que las decisiones son imperativos institucionales. Quienes deciden no seguir las reglas son excluidos, a veces en formas muy notables.

    Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas), conducidos por la enorme industria de las relaciones públicas que floreció hace un siglo en los países más libres del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, donde las luchas populares habían ganado la suficiente libertad para que el público ya no tan fácilmente fuera controlado por la fuerza. Entonces, los arquitectos de las políticas públicas se dieron cuenta de que iba a ser necesario controlar las actitudes y las opiniones. Uno de los elementos de la tarea era controlar las elecciones.

    Estados Unidos no es una democracia guiada como Irán, donde los candidatos requieren la aprobación de los clérigos imperantes. En sociedades libres, como Estados Unidos, son las concentraciones de capital las que aprueban candidatos y, entre quienes pasan por el filtro, los resultados terminan casi siempre determinados por los gastos de campaña. Los operadores políticos están siempre muy conscientes de que con frecuencia el público disiente profundamente, en algunos puntos, de los arquitectos de las políticas públicas. Entonces, las campañas electorales evitan ahondar en cualquier punto y favorecen las consignas, las florituras de oratoria, las personalidades y el chismorreo. Cada año la industria de la publicidad otorga un premio a la mejor campaña promocional del año.

    En 2008 el premio se lo llevó la campaña de Obama, derrotando incluso a las computadoras Apple. Los ejecutivos estaban eufóricos. Se ufanaban abiertamente de que éste era su éxito más grande desde que comenzaron a promocionar candidatos cual si fueran pasta de dientes o fármacos que asocian con estilos de vida, técnicas que cobraron fuerza durante el periodo neoliberal, primero que nada con Reagan.

    En los cursos de economía, uno aprende que los mercados se basan en consumidores informados que eligen racionalmente sus opciones. Pero quien mire un anuncio de televisión sabe que las empresas destinan enormes recursos a crear consumidores uniformados que eligen irracionalmente sus opciones. Los mismos dispositivos utilizados para derruir mercados se adaptan al objetivo de socavar la democracia, creando votantes desinformados que tomarán decisiones irracionales a partir de una limitada serie de opciones compatibles con los intereses de los dos partidos, que a lo sumo son facciones competidoras de un solo partido empresarial.

    Tanto en el mundo de los negocios como en el político, los arquitectos de las políticas públicas son constantemente hostiles con los mercados y con la democracia, excepto cuando buscan ventajas temporales. Por supuesto, la retórica puede decir otra cosa, pero los hechos son bastante claros.

    La máxima de Adam Smith tiene algunas excepciones, que son muy instructivas. Un ejemplo contemporáneo importante son las políticas de Washington hacia Cuba desde que ésta obtuvo su independencia, hace 50 años. Estados Unidos es una sociedad que goza de una libertad poco común, así que contamos con buen acceso a los registros internos que revelan el pensamiento y los planes de los arquitectos de las políticas públicas.

    A los pocos meses de la independencia de Cuba, el gobierno de Eisenhower formuló planes secretos para derrocar al régimen e inició programas de guerra económica y de terrorismo, cuya escala fue aumentada bruscamente por Kennedy, y que continúan en varias formas hasta nuestros días. Desde el inicio, la intención explícita fue castigar lo suficiente al pueblo cubano para que derrocara al régimen criminal. Su crimen era haber logrado desafiar políticas estadunidenses que databan de la década de 1820, cuando la doctrina Monroe declaró la intención estadunidense de dominar el hemisferio occidental sin tolerar interferencia alguna de fuera ni de dentro.

    Aunque las políticas bipartidistas hacia Cuba concuerdan con la máxima de Tucídides, entran en conflicto con el principio de Adam Smith, y como tales nos brindan una mirada especial sobre cómo se configuran las políticas. Durante décadas, el pueblo estadunidense ha favorecido la normalización de relaciones con Cuba.

    Desatender la voluntad de la población es normal, pero en este caso es más interesante que sectores poderosos del mundo de los negocios favorezcan también la normalización: las agroempresas, las corporaciones farmacéuticas y de energía, y otros que comúnmente fijan los marcos de trabajo básicos para la construcción de políticas. En este caso sus intereses son atropellados por un principio de los asuntos internacionales que no recibe el reconocimiento apropiado en los tratados académicos en la materia: podríamos llamarlo el principio de la Mafia.

    El Padrino no tolera que nadie lo desafíe y se salga con la suya, ni siquiera el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que desobedecer no es opción. Que alguien logre desafiar al Amo puede volverse un virus que disemine el contagio, por tomar prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba a derrocar el gobierno de Allende. Ésa ha sido una doctrina principal en la política exterior estadunidense durante el periodo de su dominio global y, por supuesto, tiene muchos precedentes.Otro ejemplo, que no tengo tiempo de revisar aquí, es la política estadunidense hacia Irán a partir de 1979.

    Tomó su tiempo cumplir los objetivos plasmados en la doctrina Monroe, y algunos de éstos siguen topándose con muchos impedimentos. El fin último perdura y es incuestionable. Adquirió mucho mayor significación cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una potencia global dominante y desplazó a su rival británico. La justificación se ha analizado con lucidez.

    Por ejemplo, cuando Wa-shington se preparaba para derrocar al gobierno de Allende, el Consejo de Seguridad Nacional puntualizó que si Estados Unidos no lograba controlar América Latina, no podría esperar consolidar un orden en ninguna parte del mundo, es decir, imponer con eficacia su dominio sobre el planeta. La credibilidad de la Casa Blanca se vería socavada, como lo expresó Henry Kissinger. Otros también podrían intentar salirse con la suya en el desafío si el virus chileno no era destruido antes de que diseminara el contagio. Por tanto, la democracia parlamentaria en Chile tuvo que irse, y así ocurrió el primer 11 de septiembre, en 1973, que está borrado de la historia en Occidente, aunque en términos de consecuencias para Chile y más allá sobrepase, por mucho, los terribles crímenes del 11 de septiembre de 2001.

    Aunque las máximas de Tucídides y Smith, y el principio de la Mafia, no dan cuenta de todas las decisiones de política exterior, cubren una gama bastante amplia, como también lo hace el corolario referente al papel de los intelectuales. No son el final de la sabiduría, pero se encaminan a él.

    Con el contexto proporcionado hasta el momento, miremos el momento unipolar, que es el tópico de gran cantidad de discusiones académicas y populares desde que se colapsó la Unión Soviética, hace 20 años, dejando a Estados Unidos como la única superpotencia global en vez de ser sólo la primera superpotencia, como antes. Aprendemos mucho acerca de la naturaleza de la guerra fría, y del desarrollo de los acontecimientos desde entonces, mirando cómo reacciona Washington a la desaparición de su enemigo global, esa conspiración monolítica y despiadada para apoderarse del mundo, como la describía Kennedy.

    Unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos invadió Panamá. El propósito era secuestrar a un delincuente menor, que fue llevado a Florida y sentenciado por crímenes que había cometido, en gran medida, mientras cobraba en la CIA. De valioso amigo se convirtió en demonio malvado por intentar adoptar una actitud desafiante y salirse con la suya, al andarse con pies de plomo en el apoyo a las guerras terroristas de Reagan en Nicaragua.

    La invasión mató a varios miles de personas pobres en Panamá, según fuentes panameñas, y reinstauró el dominio de los banqueros y narcotraficantes ligados a Estados Unidos. Fue apenas algo más que una nota de pie de página en la historia, pero en algunos aspectos rompió la tendencia. Uno de ellos fue que se hizo necesario contar con un nuevo pretexto, y éste llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino que buscan destruir a Estados Unidos. Richard Nixon ya había declarado la guerra contra las drogas, pero ésta asumió un nuevo y significativo papel durante el momento unipolar.

    Sofisticación tecnológica en el tercer mundo

    La necesidad de un nuevo pretexto guió también la reacción oficial en Washington ante el colapso de la superpotencia enemiga. El gobierno de Bush padre trazó el nuevo rumbo a los pocos meses: en resumidas cuentas, todo se mantendrá bastante igual, pero tendremos nuevos pretextos. Todavía requerimos de un enorme sistema militar, pero ahora hay un nuevo justificante: la sofisticación tecnológica de las potencias del tercer mundo. Tenemos que mantener la base industrial de defensa, eufemismo para describir la industria de alta tecnología apoyada por el Estado. Debemos mantener fuerzas de intervención dirigidas a las regiones ricas en energéticos de Medio Oriente, donde no haríamos responsable al Kremlin de las amenazas significativas a nuestros intereses, a diferencia de las décadas de engaño cuando eso ocurría.

    Todo lo anterior pasó muy en silencio, apenas si se notó. Pero para quienes confían en entender el mundo, es bastante ilustrativo. Como pretexto para una intervención, fue útil invocar una guerra a las drogas, pero como pretexto es muy estrecho. Se necesitaba uno de más arrastre. Rápidamente las elites se volcaron a la tarea y cumplieron su misión. Declararon una revolución normativa que confería a Estados Unidos el derecho a una intervención por razones humanitarias escogida por definición, por la más noble de las razones.

    Para expresarlo con sutileza, ni las víctimas tradicionales se inmutaron. Las conferencias de alto nivel en el Sur global condenaron con amargura “el así llamado ‘derecho’ a una intervención humanitaria”. Era necesario un refinamiento adicional, por lo que se diseñó el concepto de responsabilidad de proteger. Quienes prestan atención a la historia no se sorprenderán al descubrir que las potencias occidentales ejercen su responsabilidad de proteger de modo muy selectivo, en adherencia estricta a las tres máximas descritas. Los hechos perturban de tan obvios, y requieren considerable agilidad de las clases intelectuales: otra reveladora historia que debo dejar de lado.

    Conforme el momento unipolar se iluminó, otra cuestión que se puso al frente fue el destino de la OTAN. La justificación tradicional para la organización era la defensa contra las agresiones soviéticas. Al desaparecer la Unión Soviética se evaporó el pretexto. Las almas ingenuas, que tienen fe en las doctrinas del momento, habrían esperado que la OTAN desapareciera también; por el contrario, se expandió con rapidez. Los detalles revelan mucho acerca de la guerra fría y de lo que siguió. A nivel más general revelan cómo se forman y ejecutan las políticas de los estados.

    A medida que se colapsó la Unión Soviética, Mijail Gorbachov hizo una pasmosa concesión: permitió que una Alemania unificada se uniera a una alianza militar hostil encabezada por la superpotencia global, pese a que Alemania por sí sola casi había destruido Rusia en dos ocasiones durante el siglo XX. Sin embargo, fue un quid pro quo, un esto por aquello, una reciprocidad. El gobierno de Bush prometió a Gorbachov que la OTAN no se extendería a Alemania oriental, y que desde luego no llegaría más al oriente.

    También le aseguró al mandatario soviético que la organización se transformaría en un ente más político. Gorbachov propuso también una zona libre de armas nucleares desde el Ártico al Mar Negro, un paso hacia una zona de paz que eliminara cualquier amenaza a Europa occidental u oriental. Tal propuesta se pasó por alto sin consideración alguna. Poco después llegó Bill Clinton al cargo. Muy pronto se desvanecieron los compromisos de Washington. No es necesario abundar sobre la promesa de que la OTAN se convertiría en un ente más político. Clinton expandió la organización hacia el este, y Bush fue más allá. En apariencia Barack Obama intenta continuar la expansión.

    Un día antes del primer viaje de Barack Obama a Rusia, su asistente especial en Seguridad Nacional y Asuntos Eurasiáticos informó a la prensa: No vamos a dar seguridades a los rusos, ni a darles ni intercambiar nada con ellos respecto de la expansión de la OTAN o la defensa con misiles. Se refería a los programas de defensa con misiles estadounidenses en Europa oriental y a la posibilidad de convertir en miembros de la OTAN a dos vecinos de Rusia, Ucrania y Georgia. Ambos pasos eran vistos por los analistas occidentales como serias amenazas a la seguridad rusa, por lo que, de igual modo, podían inflamar las tensiones internacionales.

    Ahora, la jurisdicción de la OTAN es todavía más amplia. El asesor de Seguridad Nacional de Obama, el comandante de Marina James Jones, hace llamados a que la organización se amplíe al sur y también al este, de modo que se refuerce el control estadounidense sobre las reservas energéticas de Medio Oriente. El general Jones también aboga por una fuerza de respuesta de OTAN, que confiera a la alianza militar encabezada por Estados Unidos mucho mayor capacidad y flexibilidad para efectuar acciones con rapidez y en distancias muy largas, objetivo que ahora Washington se empeña en lograr en Afganistán.

    El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, informó a la conferencia de la organización que las tropas de la alianza tienen que custodiar los ductos de crudo y gas que van directamente a Occidente y, de modo más general, proteger las rutas marinas utilizadas por los buques cisternas y otras cruciales infraestructuras del sistema energético. Dicha decisión expresa de forma más explícita las políticas posteriores a la guerra fría: remodelar la OTAN para volverla una fuerza de intervención global encabezada por Estados Unidos, cuya preocupación especial sea el control de los energéticos.

    Supuestamente, la tarea incluye la protección de un ducto de 7 mil 600 millones de dólares que conduciría gas natural de Turkmenistán a Pakistán e India, pasando por la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están desplegadas las tropas canadienses. La meta es bloquear la posibilidad de que un ducto alterno brinde a Pakistán e India gas procedente de Irán, y disminuir la dominación rusa de las exportaciones energéticas de Asia central, según informó la prensa canadiense, bosquejando con realismo algunos de los contornos del nuevo gran juego en el que la fuerza de intervención internacional encabezada por Estados Unidos va a ser un jugador principal.

    Desde los primeros días posteriores a la guerra fría, se entendía que Europa occidental podría optar por un curso independiente, tal vez con una visión gaullista de Europa, del Atlántico a los Urales. En este caso el problema no es un virus que pueda diseminar el contagio, sino una pandemia que podría desmantelar todo el sistema de control global. Se supone que, al menos en parte, la OTAN intenta contrarrestar esa seria amenaza. La expansión actual de la alianza, y los ambiciosos objetivos de la nueva organización, dan nuevo empuje a esos fines.

    Los acontecimientos continúan atravesando el momento unipolar, adhiriéndose bien a los principios que rigen los asuntos internacionales. Más en específico, las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadounidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña.

    En concordancia, desarrollaron planes para que Estados Unidos ejerciera control sobre una porción sustancial del planeta. Esta gran área, como le llaman, habría de comprender por lo menos el hemisferio occidental, el antiguo imperio británico, el Lejano Oriente y los recursos energéticos de Asia occidental. En esta gran área, Estados Unidos habría de mantener un poder incuestionable, una supremacía militar y económica, y actuaría para garantizar los límites de cualquier ejercicio de soberanía por parte de estados que pudieran interferir con sus designios globales.

    Al principio los planificadores pensaron que Alemania predominaría en Europa, pero conforme Rusia comenzó a demoler la Wehrmacht (las fuerzas armadas nazis), la visión se hizo más y más expansiva, y se buscó que la gran área incorporara la mayor extensión de Eurasia que fuera posible, por lo menos Europa occidental, el corazón económico de Eurasia.

    Se desarrollaron planes detallados y racionales para la organización global, y a cada región se le asignó lo que se le llamó su función. Al Sur en general se le asignó un papel de servicio: proporcionar recursos, mano de obra barata, mercados, oportunidades de inversión y más tarde otros servicios, tales como recibir la exportación de desperdicios y contaminación. En ese entonces, Estados Unidos no estaba tan interesado en África, así que la pasó a Europa para que explotara su reconstrucción a partir de la destrucción de la guerra. Uno podría imaginar relaciones diferentes entre África y Europa a la luz de la historia, pero no se tuvieron en cuenta.

    En contraste, se reconoció que las reservas de petróleo de Medio Oriente eran una estupenda fuente de poder estratégico y uno de los premios materiales más grandes en la historia del mundo: la más importante de las áreas estratégicas del mundo, para ponerlo en palabras de Eisenhower. Y los planificadores se daban cuenta de que el control del crudo de Medio Oriente proporcionaría a Estados Unidos el control sustancial del mundo.

    Quienes consideran significativas las continuidades de la historia tal vez recuerden que los planificadores de Truman hacían eco de las doctrinas de los demócratas jacksonianos al momento de la anexión de Texas y de la conquista de medio México, un siglo antes. Tales predecesores anticiparon que las conquistas proporcionarían a Estados Unidos un virtual monopolio del algodón, el combustible de la primera revolución industrial: Ese monopolio, ahora asegurado, pone a todas las naciones a nuestros pies, declaró el presidente Tyler. En esa forma, Estados Unidos podría esquivar el disuasivo británico, el mayor problema de esa época, y ganar influencia internacional sin precedente.

    Concepciones semejantes guiaron a Washington en su política petrolera. De acuerdo con ella –explicaba el Consejo de Seguridad Nacional de Eisenhower–, Estados Unidos debe respaldar regímenes rudos y brutales y bloquear la democracia y el desarrollo, aunque eso provoque una campaña de odio contra nosotros, como observó el presidente Eisenhower 50 años antes de que George W. Bush preguntara en tono plañidero por qué nos odian y concluyera que debía ser porque odiaban nuestra libertad.

    Con respecto a América Latina, los planificadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial concluyeron que la primera amenaza a los intereses estadounidenses la representan los regímenes radicales y nacionalistas que apelan a las masas de población y buscan satisfacer la demanda popular de mejoramiento inmediato de los bajos estándares de vida de las masas y el desarrollo a favor de las necesidades internas del país. Estas tendencias entran en conflicto con las demanda de un clima económico y político que propicie la inversión privada, con la adecuada repatriación de las ganancias y la protección de nuestras materias primas. Gran parte de la historia subsiguiente fluye de estas concepciones que nadie cuestiona.


    TLC, cura recomendada

    En el caso especial de México, el taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, halló que las relaciones Estados Unidos-México eran extraordinariamente positivas, y que no las perturbaba ni el robo de elecciones, ni la violencia de Estado, ni la tortura o el escandaloso trato dado o obreros y campesinos, ni otros detalles menores. Los participantes en el taller sí vieron una nube en el horizonte: la amenaza de “una ‘apertura a la democracia’ en México”, la cual, temían, podría poner en el cargo a un gobierno más interesado en desafiar a Estados Unidos sobre bases económicas y nacionalistas.

    La cura recomendada fue un tratado Estados Unidos-México que encerrara al vecino en su interior y proponerle las reformas neoliberales de la década de 1980, que ataran de manos a los actuales y futuros gobiernos mexicanos en materia de políticas económicas.

    En resumen, el TLCAN, impuesto puntualmente por el Poder Ejecutivo en oposición a la voluntad popular.

    Y al momento en que el TLCAN entraba en vigor, en 1994, el presidente Clinton instituía también la Operación Guardián, que militarizó la frontera mexicana. Él la explicó así: no entregaremos nuestras fronteras a quienes desean explotar nuestra historia de compasión y justicia. No mencionó nada acerca de la compasión y la justicia que inspiraron la imposición de tales fronteras, ni explicó cómo el gran sacerdote de la globalización neoliberal entendía la observación de Adam Smith de que la libre circulación de mano de obra es la piedra fundacional del libre comercio.

    La elección del tiempo para implantar la Operación Guardián no fue para nada accidental. Los analistas racionales anticiparon que abrir México a una avalancha de exportaciones agroindustriales altamente subsidiadas tarde o temprano socavaría la agricultura mexicana, y que las empresas mexicanas no aguantarían la competencia con las enormes corporaciones apoyadas por el Estado que, conforme al tratado, deberían operar libremente en México. Una consecuencia probable sería la huída de muchas personas a Estados Unidos junto con quienes huyen de los países de Centroamérica, arrasados por el terrorismo reaganita. La militarización de la frontera fue un remedio natural.

    Las actitudes populares hacia quienes huyen de sus países –conocidos como extranjeros ilegales– son complejas. Prestan servicios valiosos en su calidad de mano de obra superbarata y fácilmente explotable. En Estados Unidos las agroempresas, la construcción y otras industrias descansan sustancialmente en ellos, y ellos contribuyen a la riqueza de las comunidades en que residen. Por otra parte, despiertan tradicionales sentimientos antimigrantes, persistente y extraño rasgo en esta sociedad de migrantes que arrastra una historia de vergonzoso trato hacia ellos.

    Hace pocas semanas, los hermanos Kennedy fueron vitoreados como héroes estadounidenses. Pero a fines del siglo XIX los letreros de ni perros ni irlandeses no los habrían dejado entrar a los restaurantes de Boston. Hoy los emprendedores asiáticos son una fulgurante innovación en el sector de alta tecnología. Hace un siglo, acciones racistas de exclusión impedían el acceso de asiáticos, porque se les consideraba amenazas a la pureza de la sociedad estadounidense.

    Sean cuales fueren la historia y las realidades económicas, los inmigrantes han sido siempre percibidos por los pobres y los trabajadores como una amenaza a sus empleos, sus modos de vida y su subsistencia. Es importante tener en cuenta que la gente que hoy protesta con furia ha recibido agravios reales. Es víctima de los programas de manejo financiero de la economía y de globalización neoliberal, diseñados para transferir la producción hacia fuera y poner a los trabajadores a competir unos con otros a escala mundial, bajando los salarios y las prestaciones, mientras se protege de las fuerzas del mercado a los profesionales con estudios.

    Los efectos han sido severos desde los años de Reagan, y con frecuencia se manifiestan de modos feos y extremos, como muestran las primeras planas de los diarios en los días que corren. Los dos partidos políticos compiten por ver cuál de ellos puede proclamar en forma más ferviente su dedicación a la sádica doctrina de que se debe negar la atención a la salud a los extranjeros ilegales. Su postura es consistente con el principio, establecido por la Suprema Corte, de que, de acuerdo con la ley, esas criaturas no son personas, y por tanto no son sujetos de los derechos concedidos a las personas.

    En este mismo momento la Suprema Corte considera la cuestión de si las corporaciones deben poder comprar elecciones abiertamente en lugar de hacerlo de modos más indirectos: asunto constitucional complejo, porque las cortes han determinado que, a diferencia de los inmigrantes indocumentados, las corporaciones son personas reales, de acuerdo con la ley, y así, de hecho, tienen derechos que rebasan los de las personas de carne y hueso, incluidos los derechos consagrados por los tan mal nombrados acuerdos de libre comercio. Estas reveladoras coincidencias no me provocan comentario alguno. La ley es en verdad un asunto solemne y majestuoso.

    El espectro de la planificación es estrecho, pero permite alguna variación. El gobierno de Bush II fue tan lejos, que llegó al extremo del militarismo agresivo y ejerció un arrogante desprecio, inclusive hacia sus aliados. Fue condenado duramente por estas prácticas, aun dentro de las corrientes principales de opinión. El segundo periodo de Bush fue más moderado. Algunas de sus figuras más extremistas fueron expulsadas: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith y otros. A Cheney no lo pudieron quitar porque él era la administración.

    Las políticas comenzaron a retornar más hacia la norma. Al llegar Obama al cargo, Condolezza Rice predecía que seguiría las políticas del segundo periodo de Bush, y eso es en gran medida lo que ha ocurrido, más allá del estilo retórico diferente, que parece haber encantado a buena parte del mundo… tal vez por el descanso que significa que Bush se haya ido.

    En el punto más candente de la crisis de los misiles cubanos, un asesor de alto rango del gobierno de Kennedy expresó muy bien algo que hoy es una diferencia básica entre George Bush y Barack Obama. Los planificadores de Kennedy tomaban decisiones que literalmente amenazaban a Gran Bretaña con la aniquilación, pero sin informar a los británicos.

    En ese punto, el asesor definió la relación especial con el Reino Unido. “Gran Bretaña –dijo– es nuestro teniente”; el término más de moda hoy sería socio. Gran Bretaña, por supuesto, prefiere el término en boga. Bush y sus cohortes se dirigían al mundo tratando a todos como nuestros tenientes. Así, al anunciar la invasión de Irak, informaron a Naciones Unidas que podía obedecer las órdenes estadounidenses, o volverse irrelevante. Es natural que una desvergonzada arrogancia así levante hostilidades.

    Obama adopta un curso de acción diferente. Con afabilidad saluda a los líderes y pueblos del mundo como socios y únicamente en privado continúa tratándolos como tenientes, como subordinados. Los líderes extranjeros prefieren con mucho esta postura, y el público en ocasiones queda hipnotizado por ella. Pero es sabio atender a los hechos, y no a la retórica o a las conductas agradables. Porque es común que los hechos cuenten una historia diferente. En este caso también.

    Tecnología de la destrucción

    El actual sistema mundial permanece unipolar en una sola dimensión: el ámbito de la fuerza. Estados Unidos gasta casi lo mismo que el resto del mundo junto en fuerza militar, y está mucho más avanzado en la tecnología de la destrucción. Está solo también en la posesión de cientos de bases militares por todo el mundo, y en la ocupación de dos países situados en cruciales regiones productoras de energéticos.

    En estas regiones está estableciendo, además, enormes megaembajadas; cada una de ellas es en realidad es una ciudad dentro de otra: clara indicación de futuras intenciones. En Bagdad se calcula que los costos de la megaembajada asciendan de mil 500 millones de dólares este año a mil 800 millones en los años venideros. Se desconocen los costos de sus contrapartes en Pakistán y Afganistán, como también se desconoce el destino de las enormes bases militares que Estados Unidos instaló en Irak.

    El sistema global de bases se comienza a extender ahora por América Latina. Estados Unidos ha sido expulsado de sus bases en Sudamérica; el caso más reciente es el de la base de Manta, en Ecuador, pero recientemente logró arreglos para utilizar siete nuevas bases militares en Colombia, y se supone que intenta mantener la base de Palmerola, en Honduras, que jugó un papel central en las guerras terroristas de Reagan. La Cuarta Flota estadounidense, desbandada en los años 50 del siglo XX, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión colombiana a Ecuador.

    Su responsabilidad cubre el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas circundantes. La Marina incluye, entre sus variadas operaciones, acciones contra el tráfico ilícito, maniobras simuladas de cooperación en seguridad, interacciones ejército-ejército y entrenamiento bilateral y multilateral. Es entendible que la reactivación de la flota provoque protestas y preocupación de gobiernos como el de Brasil, el de Venezuela y otros.

    La preocupación de los sudamericanos se ha incrementado por un documento de abril de 2009, producido por el comando de movilidad aérea estadounidense (US Air Mobility Command), que propone que la base de Palanquero, en Colombia, pueda convertirse en el sitio de seguridad cooperativa desde el cual puedan ejecutarse operaciones de movilidad. El informe anota que, desde Palanquero, casi medio continente puede ser cubierto con un C-17 (un aerotransporte militar) sin recargar combustible. Esto podría formar parte de una estrategia global en ruta, que ayude a lograr una estrategia regional de combate y con la movilidad de los trayectos hacia África. Por ahora, la estrategia para situar la base en Palanquero debe ser suficiente para fijar el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano, concluye el documento, pero prosigue explorando opciones para extender el sistema a África con bases adicionales, todo como parte de un sistema global de vigilancia, control e intervención.

    Estos planes forman parte de una política más general de militarización de América Latina. El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría.

    La policía es entrenada en tácticas de infantería ligera. Su misión es combatir pandillas de jóvenes y populismo radical, término este último que debe de entenderse muy bien en América Latina.

    El pretexto es la guerra contra las drogas, pero es difícil tomar eso muy en serio, aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una guerra en tierras extranjeras. Las razones son bien conocidas, y fueron expresadas una vez más a fines de febrero por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria. Su informe concluye que la guerra al narcotráfico ha sido un fracaso total y demanda un drástico cambio de política, que se aleje de las medidas de fuerza en los ámbitos interno y externo e intente medidas menos costosas y más efectivas.

    Los estudios llevados a cabo por el gobierno estadounidense, y otras investigaciones, han mostrado que la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. Han mostrado además que los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta.

    El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la guerra contra las drogas no son los que se anuncian. Para determinar los objetivos reales, podemos adoptar el principio jurídico de que las consecuencias previsibles constituyen prueba de la intención. Y las consecuencias no son oscuras: subyace en los programas una contrainsurgencia en el extranjero y una forma de limpieza social en lo interno, enviando enormes números de personas superfluas, casi todas hombres negros, a las penitenciarías, fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, por mucho, desde que se iniciaron los programas, hace 30 años.

    Aunque el mundo es unipolar en la dimensión militar, no siempre ha sido así en la dimensión económica. A principios de la década de 1970, el mundo se había vuelto económicamente tripolar, con centros comparables en Norteamérica, Europa y el noreste asiático. Ahora la economía global se ha vuelto aún más diversa, en particular tras el rápido crecimiento de las economías asiáticas que desafiaron las reglas del neoliberal Consenso de Washington.

    También América Latina comienza a liberarse por sí sola de este yugo. Los esfuerzos estadounidenses por militarizarla son una respuesta a estos procesos, particularmente en Sudamérica, la cual por vez primera desde las conquistas europeas comienza a enfrentar los problemas fundamentales que han plagado el continente. He ahí el inicio de movimientos encaminados a la integración de países que tradicionalmente se orientaban hacia Occidente, no uno hacia el otro, y también un impulso por diversificar las relaciones económicas y otras relaciones internacionales.

    Están también, por último, algunos esfuerzos serios por dar respuesta a la patología latinoamericana de que son los estrechos sectores acaudalados los que gobiernan en medio de un mar de miseria, quedando los ricos libres de responsabilidades, excepto la de enriquecerse a sí mismos. Esto último es muy diferente de Asia oriental, como se puede medir observando la fuga de capitales. En Asia oriental tales fugas se han controlado con mucha fuerza. En Corea del Sur, por ejemplo, durante su periodo de rápido crecimiento, la exportación de capitales podía acarrear la pena de muerte.

    Estos procesos en América Latina, en ocasiones encabezados por impresionantes movimientos populares de masas, son de gran significación. No es sorpresivo que provoquen amargas reacciones entre las elites tradicionales, respaldadas por la superpotencia hemisférica. Las barreras son formidables, pero, si logran remontarse, los resultados van a cambiar en forma significativa el curso de la historia latinoamericana, y sus impactos más allá de ella no serán pequeños.

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    Noam Chomsky

    Pensador, escritor y activista estadounidense. Profesor de Lingüística en la Universidad de Massachussets. Fundador de la Gramática Generativa Transformacional, que es un sistema original para abordar el análisis lingüístico y que ha revolucionado la lingüística. Autor de La segunda guerra fría (1984), La quinta libertad (1988), El miedo a la democracia (1992), El Nuevo orden mundial (y el viejo) (1996).

    La ex-ministra de Sanidad de Finlandia habla sobre la Gripe A

    Rauni Kilde, doctora y ex-ministra de Sanidad de Finlandia, habla sobre la gripe A y la conspiración de las multinacionales interesadas en aplicar la vacuna.

    * En los subtítulos, las siglas ‘WHO’ equivalen a ‘OMS’ en español (Organización Mundial de la Salud), y por ‘Hellas’ se refiere a Grecia.