Una monja desmonta las mentiras sobre la gripe A


elmanifiesto.com

22 de octubre de 2009

 

Los telemanejes de las multinacionales… La gripe común causa más muertes que la gripe A.

La gripe A… ¡Huy, qué miedo! Esa gripe nueva que saltó a los medios de comunicación en primavera y que se anunciaba que iba a diezmar la población mundial como hizo la gripe española de 1918… ¿Qué ha sido de ella? El hemisferio sur la acaba de pasar y no se han producido las muertes que se anunciaban. Y ahora en el hemisferio norte está ocurriendo lo mismo: muy pocas muertes y absoluta tranquilidad. ¿A qué se debe esta liviandad? ¿A las medidas adoptadas por los Gobiernos y la OMS o a que la alarma estaba hinchada? Una monja catalana lo explica en Internet.

La ministra de Sanidad Trinidad Jiménez anunció en julio que en otoño y en invierno se producirían unos 8.000 muertos por la gripe A, cuando el número habitual de fallecimientos por la gripe normal ronda los 5.000. La realidad es que el número de fallecidos en España a causa de esta enfermedad, reconocidos por la Administración española, era de sólo 45 hasta hace unos días. ¿Qué ha ocurrido? ¿Había motivo para tanta preocupación? ¿Han sido las medidas oficiales o es que la gripe A no existía? Una monja, Teresa Forcades, que era doctora en Medicina antes de tomar los hábitos, explica en su blog y en un vídeo difundido por Youtube algunos datos sobre la gripe A que sorprenden.

 
Aquí extraemos los principales datos científicos expuestos por Forcades en sus vídeos:
 

1. Los dos primeros casos conocidos de la nueva gripe (virus A/H1N1 cepa S-OIV) se diagnosticaron en California el día 17 de abril de 2009. 

2. La nueva gripe no es nueva porque sea del tipo A, ni tampoco porque sea del subtipo H1N1: la epidemia de gripe de 1918 fue del tipo A/H1N1 y desde 1977 los virus A/H1N1 forman parte de la temporada de gripe de cada año. El único elemento nuevo es la cepa S-OIV. 

3. Un 33% de las personas mayores de 60 años parece tener inmunidad para el virus de la nueva gripe, adquirida en contagios anteriores. 

4. Desde su inicio hasta el 15 de septiembre de 2009, han muerto de esta gripe 137 personas en Europa y 3.559 en todo el mundo. Cada año mueren en Europa entre 40.000 y 220.000 personas a causa de la gripe normal. 

5. Reconocidos profesionales de la salud –entre ellos el doctor. Bernard Debré, miembro del Comité Nacional de Ética de Francia, y el doctor. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la asociación de Colegios de Médicos de España- afirman que los datos obtenidos de la temporada de gripe que ya han pasado los países del hemisferio sur, demuestran que la tasa de mortalidad y de complicaciones de la nueva gripe es inferior a la de la gripe de cada año. 

6. La OMS ha cambiado la definición de pandemia. Antes de mayo de 2009 para que un país pudiese declarar una pandemia era necesario que muriese a causa de un agente infeccioso una proporción significativa de la población. Este requerimiento –que es el único que da sentido a la noción clínica de pandemia y a las medidas políticas que se le asocian– fue eliminado de la definición el mes de mayo del 2009. Se puede declarar como pandemia a la gripe normal. 

 

Vacuna contaminada
 
Este asunto no tendría tanta importancia si no estuviera en juego la salud y la vida de miles de personas, así como una enorme cantidad de dinero. La hermana Forcades cuenta un suceso estremecedor.
 
En enero pasado, la filial austriaca de Baxter distribuyó a 16 laboratorios de Austria, Alemania, la Republica Checa y Eslovenia, 72 kilogramos de material para preparar miles de vacunas contra la gripe estacional. Las vacunas, que iban a ser administradas a personas entre febrero y marzo, se probaron en hurones, que murieron tras recibirla. La razón es que la vacuna de la casa Baxter contenía virus vivos de la gripe aviar (virus A/H5N1) combinados con virus vivos de la gripe de cada año (virus A/H3N2). Si esta contaminación no se hubiese descubierto a tiempo, la pandemia que sin base real están anunciando las autoridades sanitarias globales [OMS] y nacionales, ahora sería una espantosa realidad, declara la religiosa.
 
Esta combinación de virus vivos puede ser especialmente letal porque combina un virus que tiene un 60% de mortalidad, pero es poco contagioso (el virus de la gripe aviar), con otro que tiene una mortalidad muy baja, pero con una gran capacidad de contagio (un virus de los de la gripe de cada año).
 
Es decir, el riesgo de que la industria farmacéutica, empujada por las prisas, entregue a las autoridades sanitarias vacunas defectuosas es real. Por ello, las empresas están exigiendo a los Estados que firmen acuerdos que les proporcionen impunidad judicial en caso de que las vacunas tengan más efectos secundarios de los previstos, como ha hecho la ministra de Sanidad de Barack Obama.
 
No a la vacunación obligatoria
 
Una de las medidas que puede tomar la OMS y los Gobiernos nacionales para detener una pandeæmia es la vacunación obligatoria de las personas.
 
Las circunstancias actuales se resumen en: 1) Una enfermedad benigna; 2) Unas vacunas fabricadas a toda prisa y sin las debidas comprobaciones de seguridad; 3) La concesión de inmunidad por parte de los Gobiernos a las farmacéuticas.
 
La hermana y doctora Teresa Forcades sugiere que los ciudadanos no deben vacunarse contra la gripe A, y en caso de que se convierta en obligatoria la vacunación, es preciso resistirse a la misma.
 
Aparte de escuchar los consejos de Forcades, puede hacer una comprobación: ¿sabe si los médicos que conoce se han vacunado?
 
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3269

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Lo mejor, dejarse de estupideces, ignorar la existencia de esta enfermedad de segunda, y empezar a tomar zumos de naranja naturales ahora que llega el invierno. Así dejamos que nos dejen de tomar el pelo y se metan el Tamiflu por donde les quepa (por cierto, medicamento retirado en Japón tras provocar comportamientos anómalos en jóvenes nipones sanos que lo tomaban).
Sería mejor que Donald Rumsfeld hubiera invertido todo el dinero que ha destinado a su industria al desarrollo del Tamiflu en producir y distribuir vacunas contra la malaria en África, donde mueren anualmente cerca de un millón de personas por culpa de esta enfermedad perfectamente tratable. (Nótese tono irónico) Ah, no… ¿no eran los africanos los que no tenían dinero? Claro, ¿cómo van a tener un céntimo, si nosotros quien les usurpamos todos sus recursos naturales?
Entonces nada, si no tienen dinero, no sale rentable distribuir la vacuna. ¿A quién le interesa curar a un millón de negros muertos de hambre con malaria mientras se pueda aterrorizar a todo Occidente con una enfermedad insignificante que solo un infinitesimal porcentaje de ellos padecerá?
 
Si se crea una necesidad de oferta donde no existe, y se ignora la verdadera necesidad…
¡Parece ser que el fundamento esencial del capital, la teóricamente justa ley de la oferta y la demanda, no sirve ya de mucho!
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1 comentario

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