El imperio llega a la frutería

Jesús Laínz, 31 de octubre de 2009

Calabazas de Halloween acechan entre las verduras. ¡El Imperio ha llegado a la frutería! Es una constante histórica que a las potencias políticas en sus épocas de grandeza les salgan imitadores. Además del caso más evidente, Roma, si España exportó su lengua, cultura y modas en el siglo XVI, Francia e Inglaterra recogieron el testigo en siglos posteriores. Pero lo que exporta la primera potencia de nuestros días no es precisamente lo elevado: la comida rápida, las acrobacias de Michael Jackson y la idiotez de Halloween. Interesante síntoma.

Todas las calabazas son idénticas, perfectas, esféricas, del mismo tamaño y color. Parecen de plástico pero son de verdad. Lo artificial es el aparatoso envoltorio negro, lleno de brujas y espectros, más propio de un juguete que de una hortaliza. Al fin y al cabo se supone que no es para comer, sino para jugar.

Y que nadie eche la culpa a los yanquis: nunca ha existido nada parecido a una Halloween Exportation Agency. Si se ha imitado la cosa en otros países es porque les ha dado la gana. Si el vacío espiritual de Europa se llena con cualquier tontería llegada de la otra orilla del Atlántico o de cualquier otro lugar, no es culpa de los norteamericanos.

Lo más divertido es que estas calabazas tan monas, tan perfectas, tan clónicas que daría grima comérselas, llegadas desde la metrópoli hasta los supermercados más alejados del Imperio, nacieron en Los Alcázares, Murcia, Spain.

 

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3277

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La censura en democracia

PEDRO SERRANO MARTÍNEZ. 01.11.2009

Vivir en un régimen democrático no significa tener garantizado el completo ycorrecto ejercicio de la libertad de expresión. En un sistema democrático, lamentablemente, también existe la censura, aunque ésta se ejerza de una forma más sutil y solapada que en los regímenes totalitarios. La censura, en un régimen democrático, suele llevarse a cabo, principalmente, informando de forma interesada y silenciando hechos y voces críticas que puedan estorbar, molestar o perjudicar los intereses económicos o políticos de entidades o personas.

Pero siendo condenable la censura en cualquiera de sus formas, la que me parece más peligrosa y aborrecible es la autocensura interesada, que viene a ser algo así como lo que, ahora, algunos denominan “ser políticamente correcto”. La autocensura interesada es la renuncia voluntaria a la denuncia y a la crítica,para entregarse servilmente a las órdenes y deseos de quien paga generosamentela obediencia y sumisión.

Es posible que, debido a una gran maraña de intereses que a todos nos afectan y envuelven, estemos creando una sociedad materialista, sin sentido crítico y conformista, a la que ya no le interesa la búsqueda de la verdad. Es posible que, por acción u omisión, estemos creando un mundo de personas sin dignidad, entregadas a la servidumbre voluntaria; que seguramente sea una de las formas más despreciables de esclavitud.

http://www.20minutos.es/carta/555052/0/censura/prensa/democracia/