Dos milenios después y se continúa asesinando inocentes

Hoy, 28 de diciembre, se conmemora tristemente la matanza de miles de niños inocentes menores de dos años ordenada por el rey Herodes con el fin de eliminar a Jesús de Nazaret hace más de 2000 años.

Sin embargo, y ante la indignación que causa el recuerdo de este inhumano hecho, hoy en día continúa la práctica de asesinar criaturas aún no nacidas promovidas por los gobiernos en nombre de la libertad y el progreso.

Se constata así la verdadera naturaleza asesina del sistema democrático capitalista que rige el mundo. Al parecer, no tiene suficiente con ser causante y sustentador de todas las guerras y genocidios en el mundo, sino que legitima el asesinato de seres humanos antes de su nacimiento de manera inducida y premeditada, y todo en favor de… ¿la libertad? ¿el progreso?

Quien no respeta una vida humana ni comprende las leyes de la naturaleza, no es digno de ser libre; y si se entiende unánimemente el aborto como una forma de “progresar”, la Humanidad está condenada, sin lugar a dudas, a su propio colapso y destrucción.

Lo natural y libre, es entender la vida humana como el máximo principio a defender anteponiéndolo a todo lo demás para garantizar la perpetuidad de la especie en el mundo (como cualquier animal hace instintivamente con sus crías) y conseguir, de esta manera, que pueda existir un verdadero progreso, donde tengan cabida los seres humanos, por contra del libertinaje autodestructivo que nos vende el sistema ofreciéndonos drogas y facilidades en el aborto con un falso tinte de progreso y libertad.

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Estados Unidos absorbe militarmente el Yemen

El Yemen, país más pobre e inestable del mundo islámico, se ha convertido en carne de cañón para que Estados Unidos amplíe su área de influencia política y militar utilizando la excusa por excelencia: la lucha contra el terrorismo.

El gobierno norteamericano afirma que, debido a que el Yemen es el país más pobre de la esfera árabe, Al Qaeda ha aumentado allí su presencia y Washington teme que dicho país se convierta en un centro de operaciones terroristas “como Afganistán“.

A raíz del atentado fallido en Detroit, la CIA ha aprovechado para suministrar a las fuerzas armadas yemeníes todo el equipamiento necesario para acabar con las células de Al Qaeda, y el Yemen se convierte así en un nuevo comprador de tecnología militar exportada desde América para luchar contra esa amenaza inexistente.

De esta manera, el Yemen pasa a ser un país más que gira en torno a la órbita dictada por el Tío Sam, comprando sus armas y cediendo sus suelos al colonialismo yanqui. Y todo en base a una lucha contra un mal que los propios Estados Unidos crearon en su afán de imponer su decadente modelo sociopolítico en el mundo.