Crece la tensión internacional por el ataque israelí a la Flotilla de la Libertad

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Crece la tensión internacional provocada por el asalto israelí contra la ‘Flotilla de la Libertad’, quen llevaba ayuda humanitaria para la Franja de Gaza.

El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdoğan, exhortó a la comunidad internacional a imponer sanciones contra Israel, en una rueda de prensa que ofreció junto al presidente de Siria, Bashar al-Assad, con motivo de la Reunión de Colaboración y Confianza en Asia.

Según Erdoğan el asalto contra un convoy civil en aguas neutrales fue una explícita violación a la legislación internacional: lo calificó como un atentado terrorista a nivel estatal y comentó que incluso en los tiempos de guerra esto se consideraría un crimen.

Acentuó que el sitio de Gaza debe ser levantado, ya que transformó la zona en ´una cárcel abierta´.

Turquía, el ex socio más próximo de Israel, inició el proceso para romper relaciones bilaterales en sectores tecnológicos y militares, comunicó el viceprimer ministro turco, Bulent Arynch.

Ankara declaró que empleará todos los derechos que le proporciona la legislación internacional para proceder contra los que ordenaron el ataque. Anunció que no será posible estabilizar las relaciones entre los dos países hasta que Israel permita una investigación independiente del caso.

Mientras tanto, los medios de comunicación israelíes hicieron pública la información de que dos comisiones especiales se dedicarán a investigar el asalto. La primera, de carácter estatal, estará compuesta por juristas  especializados en política internacional y por expertos en legislación marítima. Verificará  a detalle todas las circunstancias del asalto contra la Flotilla y también la situación en el sitio de Gaza. Participarán además dos observadores internacionales, uno de ellos de origen estadounidense.

La conformación final de la comisión será notificada posteriormente, cuando el fiscal general, Yehudah Weinstein, compruebe que no hay conflictos de interés entre los candidatos. Otro factor muy importante será obtener la aprobación de las autoridades estadounidenses para la solución.

La otra comisión será puramente interna e investigará todos los detalles de la operación que causó la muerte de nueve activistas turcos y dejó unos 50 heridos.

Por el momento no queda claro si esta decisión será bienvenida por la comunidad internacional y por el gobierno de Turquía en particular.

La Unión Europea se mostró dispuesta a lanzar otra iniciativa destinada a aliviar la situación en la región. Declaró que podría registrar las cargas humanitarias con destino a Gaza.

Sin embargo, Israel no se mostró entusiasta hacia la propuesta. Expertos militares locales comentaron que no hay necesidad de la participación europea en la inspección de las cargas. Uno de ellos, Kópel Shúmah, en entrevista concedida a la agencia Vremya Novostey precisó que Israel ya había tenido una experiencia muy negativa de colaboración con organizaciones internacionales sobre los programas destinados a combatir el terrorismo. Comentó que después de que Israel evacuó sus tropas del territorio de Líbano en 2000, las fuerzas de la ONU se proclamaron responsables de patrullar las fronteras, lo que “provocó la acumulación de guerrilleros islámicos en la frontera con Israel y causó la guerra con Líbano en 2007”.

Otro punto de tensión fue ocasionado por la declaración de Irán de que enviará dos barcos con ayuda humanitaria a la sitiada Franja de Gaza, en la que acentuó que la Marina de Guerra iraní está dispuesta a acompañar al convoy.

Desde hace mucho tiempo las autoridades israelíes sospechan que Teherán está suministrando ilegalmente armas a los guerrilleros palestinos y ahora pronostican que los barcos llevarán a bordo a gente armada y que cualquier intento de controlarlos provocará otro conflicto.

Mientras tanto en Turquía, Egipto, Siria, Jordania y otros países del mundo árabe se siguen reclutando voluntarios para que participen en el próximo envío de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.

Extracto de: RT

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Los límites de la libertad de expresión en EE.UU.

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¿Cuál es el límite entre traicionar la seguridad nacional e informar al pueblo sobre cómo está trabajando su propio gobierno? A James Risen, corresponsal sobre temas de seguridad nacional para el New York Times, le obligan a revelar sus fuentes o terminar tras las rejas.

En 2006 publicó un libro donde ventila varias operaciones del servicio de inteligencia estadounidense para frenar el programa nuclear iraní. Ahora, las autoridades le recomiendan  abstenerse rigurosamente de hacer entrevistas sobre el tema.

Según otro corresponsal del New York Times, este asunto ya fue litigado. El colega de Risen notó que el caso pasó por varios juicios durante el gobierno de Bush y la nueva administración de Barack Obama parece seguir el mismo rumbo. Lichtblau hizo una serie de sensacionales revelaciones, incluyendo el programa de escuchas injustificadas de la administración de Bush. Confiesa que la confidencialidad es clave en su trabajo ya que sus informantes arriesgan su vida revelando lo que ocurre tras bambalinas.

Lichtblau comparte el punto de vista que existe en el mundo del periodismo: los periodistas que hablan sólo de lo que les dice el gobierno pierden su independencia y su papel para ofrecer una información imparcial como supervisores del mismo.

La lucha de Obama contra las filtraciones de información fue aplaudida por la mayoría de los partidarios del secretismo en los asuntos gubernamentales; incluso ellos se sorprendieron.

Para el escritor Gabriel Schoenfeld resulta muy sorprendente que la administración de Obama, al llegar al poder, reclamara más transparencia en el gobierno pero, al mismo tiempo, adoptara decisiones inesperadas en cuanto a la difusión de la información secreta.

Mientras tanto, Obama, con una nueva ley en la mesa, posiciona a los Estados Unidos como un centinela de la libertad de expresión en el mundo.

Así, están poniendo atención a cómo  están operando otros gobiernos.

Bajo esta situación solo una cosa permanece confusa: si el departamento de Estado va a prestar atención a sus propios asuntos, o seguirá forzando a los periodistas estadounidenses a escribir solo lo que quiera.

Probablemente no habría discusiones sobre los abusos de Guantánamo o las cárceles secretas de la CIA si no se hubiera filtrado la información, pero la presión continúa. Hay que recordar además que la prensa no sería necesaria si sólo informa sobre las cosas disponibles para el público en general.

Extracto de: RT