¿Cambio?

¿Dónde está el cambio?

El “racismo inverso” de Sudáfrica

Con tres homicidios cometidos la semana pasada, el número de granjeros blancos asesinados en Sudáfrica desde el fin del Apartheid, superó las 3.000 personas. Ellos son ahora las víctimas de los ‘vengadores’ por las décadas de opresión y segregación racial en el país.

Los casos del ‘racismo inverso’ no son raros en los países africanos. En el estado vecino Zimbabue, en 2000 inició una política de intimidación, tras la que más de 4.000 granjeros blancos fueron forzados a abandonar su tierra, y por la que resultaron muertas unas 20 personas. La situación en Sudáfrica es mucho más peligrosa.

En ése territorio viven 40.000 granjeros blancos que podrían ser víctimas de las agrupaciones radicales, supuestamente vinculadas con la organización juvenil del partido gobernante, el Congreso Nacional Africano. Hace poco su líder, Julius Malema, cantó públicamente la canción ‘Mata al Afrikaner” (Los afrikaner son los descendientes de los colonistas holandeses que fundaron la república Sudafricana) que fue el himno de la lucha de la población autóctona por sus derechos durante la época del Apartheid.

El representante de la Alianza Democrática de la oposición, Tom Stokes, reprobó con firmeza esta acción, destacando que la asociación del CNA con la llamada a matar a los afrikaners no podía ser justificada. “Cualquier argumento del CNA de que esta canción es solamente el monumento de la cultura de la lucha por los derechos de todos los habitantes del país, no podrá convencer a las familias de los granjeros, quienes perdieron esposos, madres y padres”, afirmó.

La política de Apartheid ha sido efectuada en la República de Sudáfrica desde 1994 hasta 1948, pero actualmente la situación se cambia a la contra. La menoría de los blancos del país casi no puede influir sobre su política interior, y temen por el posible menosprecio de sus derechos en muchas esferas de la vida social. En la provincia del Norte del país se ha instalado un ‘seudocementerio’ conmemorativo de los asesinatos, una colina cubierta con 3.000 cruces blancas, una por cada víctima del odio racial.

Extracto de: RT

La crisis financiera: un asunto de borrachos

elmanifiesto.com
16 de enero de 2010


Heidi es la propietaria de un bar en Berlín. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consume cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.

Como éstos no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en “bebida-bonos”, “alco-bonos” y “vomita-bonos” bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que por cierto despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar el pago de las deudas de los clientes del bar de Heidi.

Pero, claro está, no pueden pagar las deudas.

Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.

Los “bebida-bonos” y los “alco-bonos” sufren una caída de un 95% de su valor. Los “vomito-bonos” van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.

Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.

Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

¡Por fin! ¡Una explicación que entiendo!

La extraña fascinación por el Che

JUAN PABLO VITALI – El Manifiesto

Me asombra cómo algunos patriotas europeos, pueden asociar su idea de revolución a la figura del Che Guevara, cuando, en realidad, tanto Guevara como todo guevarista que se precie, fusilaría a un nacionalista europeo en la primera oportunidad por “fascista” o “reaccionario”, los términos más queridos y usados por la izquierda latinoamericana. Porque a la abstracción marxista –que nunca ha sido de muchos matices– hay que sumarle el odio del comunismo tercermundista por todo lo profundamente europeo. Eso es  lo que dice el manual del buen partisano, para el cual la palabra “fascismo” y “reaccionario” tiene unos amplios y mágicos significados, que los demás ignoramos, dada su amplitud y su arbitraria utilización.

Es curioso cómo Guevara está estampado en las camisetas de todo burgués progresista que se precie y no lo están, en Argentina, las figuras de sus connacionales Eva Perón o el general Perón por ejemplo, que significaron de lejos políticamente mucho más que Guevara. El Che nunca quiso ser un revolucionario en su propio país, ni asumir la cultura de sus antepasados europeos más allá del marxismo, sumándose en Cuba a una revolución apoyada por los EEUU al principio y por la URSS después, convirtiéndose en cubano por adopción hasta que la revolución cubana se consolidó, para transformarse luego en un revolucionario internacionalista africano, y por último intentar hacer una revolución en Bolivia, un país que le era del todo extraño. Esa es la mentalidad abstracta del internacionalismo, con el debido respeto por el coraje personal del hombre.
Como contraste, el pensamiento profundo y el rol histórico de Perón como líder, general y estratega gobernante está guardado bajo varias capas de silencio. A Eva Perón la han querido convertir en estrella de Hollywood o en predecesora de Guevara, cuando sabemos que el Che fue siempre un convencido antiperonista. Todo vale para disminuir lo que al sistema realmente le molesta por ser auténtico.
Los revolucionarios abstractos al servicio de la URSS, siempre fueron mucho menos peligrosos y funcionales para el sistema que quien lanzara al mundo la Tercera Posición en 1947, frente a los pactos de Yalta y Potsdam, en un espacio continental concreto, con una tradición cultural definida, con posibilidades estratégicas ciertas, con un pensamiento político claro, y con un profundo arraigo popular.
Como estratega, como profesor de historia militar, como observador en la II guerra mundial, como oficial destacado de un ejército por entonces importante, como pensador político y como experimentado conductor, Perón tuvo que soportar que unos niños burgueses deslumbrados por las guerrillas tercermundistas le quisieran enseñar lo que es una guerra y cómo pelearla.
Si elegimos el romanticismo del sistema, vamos mal. Claro que si uno es europeo y  admira en secreto o en público a Mussolini, seguramente va a estar menos incómodo poniendo al lado de su foto la de Guevara, mostrando así lo amplio y progresista que resulta su pensamiento. Pero aún así, para los guevaristas del mundo seguirá siendo el mismo “fascista” y “reaccionario” de siempre.
No sé si el Che habrá cambiado algo al final de su vida. Algunos dicen que sí. Pero uno es el símbolo de lo que ha sido siempre. Por eso está tan de moda andar con la foto del Che, porque es lo adecuado para el tipo de rebeldía infantil y progresista que al sistema le conviene.
Me tocó crecer con los hombres de la primera resistencia peronista. Viví el viraje a la izquierda marxista y la reacción de la derecha liberal. No estuve con unos ni con otros. Siempre estuve con Perón, pero Perón no era eterno, y a decir verdad, resultamos como esos hijos descarriados que andan más o menos derechos mientras vive el padre.
La estrategia de pinzas de la izquierda marxista y de la derecha liberal la sufrimos en carne propia. Nos dejó un montón de muertos y un país devastado. No nos recuperamos nunca más. De todo eso rescato solamente a Perón –ese anciano heroico e incomprendido– y a los que permanecieron leales en una resistencia de años. Esos son los que no están en ninguna foto, en ningún libro de historia ni en ninguna camiseta progresista.
Lo que hizo Guevara en Sudamérica lo podría haber hecho Perón mucho mejor si hubiera querido, pero la suya era otra revolución. Lo lamento por lo bien que queda ser guevarista, algo que está de última moda entre las descerebradas clases medias consumistas y burguesas de Occidente.

Feliz Año Nuevo

Desde La Inquisición os deseamos a todos feliz día de año nuevo y un próspero 2010, donde esperemos que, entre esta podredumbre que impera en nuestro mundo, comiencen a aflorar los primeros rayos de luz y cada vez haya más gente concienciada de la ruindad que nos rodea.