Ejércitos privados: el negocio de la guerra

La Inquisición – 17/09/2011

En un mundo que tiende al anarcocapitalismo, los estados soberanos pierden cada vez más autonomía, competencias y poder a favor de que éstos recaigan en los grandes capitales, que los adquieren a precios muy por debajo de su valor real. Las guerras ya no atienden a intereses nacionales ni populares, sino a intereses de mercado. La guerra, hoy en día, es un negocio perpetrado por las grandes multinacionales para sacar provecho del sufrimiento humano y de la miseria planificada. Desde empresas que reconstruyen lo destruido hasta otras que ofrecen nuevos productos a una población masacrada, todas disfrutan de un público bien necesitado al que explotar y/o vender artículos. Así, la guerra se ha convertido en un factor más necesario para la persistencia del capitalismo. Constituye una parte intrínseca de él y mientras éste no se destruya, las guerras seguirán surgiendo como si de un acontecimiento natural más de tratase.

Concretamente, nos vamos a centrar en un tipo de empresa de las muchas que se aprovechan de la desgracia humana para sacar provecho: las empresas de contratistas privados, o mercenarios. Se trata de empresas como cualquier otra, con sus oficinas y su sede fiscal, llegando incluso a cotizar en bolsa.

La participación de ejércitos privados en las guerras contemporáneas ha crecido exponencialmente. La implicación de compañías de mercenarios en la guerra de Irak evidencia esta denuncia. Son varias compañías de este tipo las que operan en suelo irakí -36- empleando a miles de mercenarios -25.000 en el año 2005-, la mayoría veteranos de guerra con una magnífica formación militar.

Logo de Blackwater

Estas empresas privadas sustituyen así a los ejércitos regulares de cada nación, lo que supone una serie de ventajas considerables de cara a la labor desinformativa que ejercen los massmedia sobre las guerras neocolonialistas. Una de esas ventajas es que su banda de acción es ilimitada al no estar regidos por las leyes internacionales que controlan a los ejércitos regulares, de tal manera que estos mercenarios pueden cometer cualquier tipo de exceso saliendo impunes. Otra de las ventajas es que el número de mercenarios que mueren en la guerra nunca se verá reflejado en las listas oficiales de fallecidos del gobierno ocupante, pues pertenecen a empresas privadas y no al ejército regular, así que su muerte puede ser tratada como un accidente laboral más, sin llegar a considerarse que han sido muertes en el marco de un conflicto bélico. De esta manera el gobierno que procedió a la invasión no sufrirá el desgaste de popularidad que se merece al desinformar sobre el número real de muertes. Además, un contratista privado cobra aproximadamente tres veces más que un soldado regular, lo que genera una tendencia por parte de los soldados a alistarse antes en este tipo de empresas que en el ejército nacional.

Con todo esto, muchas veces las autoridades locales de los países ocupados consideran a los mercenarios en un mismo estatus que los soldados regulares.

Hablando ahora de nombres propios, las empresas que se dedican a estas actividades, por poner algunos ejemplos, son: Executive Outcomes, Sandline Kroll Aegis, Triple Canopy, Control Risks, Armor Group y Blackwater. La mayoría son estadounidenses y británicas, siendo Londres la mayor sede de empresas militares privadas.

Ésta última, Blackwater, estadounidense, ha protagonizado varios acontecimientos reprobables, como una masacre que tuvo lugar en pleno centro de Falujah. El gobierno irakí incluso llegó a retirar la licencia a Blackwater para actuar en su territorio. Sin embargo, Blackwater USA cambió su nombre por el de “Xe” con el fin de limpiar su imagen tras estos hechos.

Estas empresas generan alrededor de 150.000 millones de dólares anualmente, lo que pone de manifiesto la rentabilidad de la guerra para este tipo de industria de la muerte y la destrucción. La mayoría de esos ingresos proceden de los gobiernos estadounidense y británico, además de los servicios secretos de estos dos países (CIA y MI6, respectivamente). Por su parte, empresas de extracción de petróleo y diamantes también solicitan sus servicios, aunque constituyen una menor fuente de ingresos comparado con lo que facturan por su presencia en Irak y Afganistán. Cabe decir que un 20 % del presupuesto para la reconstrucción de Afganistán está destinado a las empresas de seguridad privada.

La guerra es negocio y el capitalismo necesita de ella para persistir.

EE.UU.: La creación del Estado Palestino es “contraproducente”

La Inquisición – 17/09/2011

Esas han sido las declaraciones del portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Mark Toner, ante el anuncio que dio del Jefe de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, en el que afirmaba que iba a solicitar ante la ONU el reconocimiento de Palestina como estado.

Estados Unidos ya ha dejado claro que vetará la hipotética resolución porque no creen que sea forma de solucionar el problema. Por lo que respecta al país norteamericano que la posible futura solución llegue de las manos de un acuerdo entre partes iguales no es considerada viable, porque la reconsideración de las fronteras y la gestión de los campos de refugiados pueden traer más problemas que remedios. Y efectivamente en eso hay bastante razón. ¿Cederá Israel ante las exigencias de Abbas de volver a las fronteras de 1967?

Jamás se llegara un acuerdo entre ambas partes. Hay que tener siempre presente que el objetivo inmediato del Sionismo es el exterminio del pueblo palestino, y más a largo plazo acabar con el resto de árabes que ahora habitan Eretz Israel.

Proclamar un Estado Palestino sería dar un paso atrás. Israel es en gran parte impune ante la ONU porque está ocupando un territorio no reconocido por ésta. Un trato entre iguales sería, en efecto, “contraproducente” de cara a la solución final, que no es la paz como EE.UU. y la U.E. (que nunca Israel) declaran, sino el Holocausto Árabe.

Ex-Jefe de la Inteligencia pakistaní: “El 11-S fue obra de los NeoCons”

Ya que esos días hemos estado conmemorando el décimo aniversario de la masacre neoyorquina, dejo aquí un vídeo de otra personalidad que atribuye los atentados a un trabajo interno, el general Hamid Gul. Son muchas las bocas que hablan, pero desde luego ni la televisión ni la radio darán soporte a que se oigan esas voces. Seguirán intentando estimular el uso el cerebro reptiliano de la audiencia en vez de la parte racional y crítica de la cabeza, haciendo énfasis en la tragedia en sí y repitiendo orwellianamente las imágenes de las colisiones y los derrumbamientos una y otra vez. Nunca enfocarán el asunto desde una perspectiva global, nunca indagarán en los intereses ni las implicaciones socioeconómicas de esta barbarie. No vaya a ser que alguien se de cuenta de lo evidente.

Nada nuevo para nosotros en las declaraciones de este hombre.

La OTAN ya tiene plan para Libia

La Inquisición – 16/09/2011

Los medios muestran victoriosos a los llamados rebeldes, dando la causa de Gadafi ya por perdida. Sin embargo apenas relacionan la actividad de éstos con la OTAN ni las pretensiones de las petroleras. Hasta el momento se ha presentado el levantamiento libio como espontáneo, aunque nunca se ha escondido el apoyo que han brindado principalmente Francia y el Reino Unido a los sublevados. Sin embargo, tonto será el que no esté convencido de que este circo ha sido orquestado desde fuera. Gadafi siempre había supuesto una molestia al intervencionismo económico exterior, pero sin embargo hacía sus concesiones. Ahora, en un contexto de revoluciones en los países árabes, las corporaciones interesadas en los recursos naturales de Libia han hecho a la OTAN y a la CIA entrar en acción para derrocar al dictador. Y lo han conseguido. Cameron y Sarkozy ya han viajado al país para envolverse en el griterío del populacho libio y coronarse como salvadores de la nación.

Para mantener el nuevo orden en la nueva Libia democrática, la OTAN afirma tener un plan que se ha ideado en Washington, Londres y París. Y éste no consiste precisamente en ceder el control militar de su propio país a las fuerzas armadas libias, sino más bien en apoderarse del espacio aéreo y las aguas territoriales con el pretexto de coordinar la gestión de la ayuda humanitaria que ha de prestarse a la devastada nación. Con esto además la OTAN obtendrá el libre acceso a enclaves portuarios y aeropuertos que pronto se convertirán en bases meramente militares. A pesar de que se ha afirmado no llevar tropas, sí se contempla la idea de entrenar a las nuevas fuerzas de Libia, lo que derivará en una estricta dependencia de éstas ante la OTAN. Para el caso, patatas. El responsable de esta tarea será, según Global Research, Abdel Hakim Belhadj, uno de tantos talibanes preparados por la CIA durante la Guerra Fría para frenar los pies al bolchevismo.

La cuestión es que ya está el terreno allanado para expoliar los recursos libios sin que el pueblo vea el más mínimo beneficio futuro. Las petroleras han ganado el control total de las reservas de crudo en ese país, la OTAN su excelente posición estratégica, e Israel se ha cargado un opositor más a su genocidio particular. Todos ganan, menos Libia. No creo que vayan a tardar mucho, los que ahora están empapándose de fervor y júbilo democrático, en echar de menos al singular Gadafi.

A Libia a por petróleo

Si bien ya dijo en su momento Horst Köhler qué pintaba Alemania en Afganistán -cosa por la que tuvo que dimitir como presidente de la República- hoy nos quedamos con el testimonio del congresista estadounidense Ed Markey sobre a qué se debe la guerra de Libia.

Educación

Redacción: La Inquisición – 15/09/2011

Recientemente se ha hablado mucho sobre el papel del profesor en las aulas a raíz de los recortes en educación que se quieren hacer por aquí y por allá. Viendo en la televisión las noticias -cosa a la que, por cierto, no acostumbro- pude oír los testimonios de algunos interinos que ahora se van a ver sin trabajo. Lo que más me impresionó de todo, al margen de las implicaciones socioeconómicas de esta desfachatez de nuevo obra de nuestra casta política, fue su falta de discurso y fundamentación. Se supone que en esos individuos ha de recaer el deber y la voluntad de formar a los jóvenes, y no es de extrañar que luego se vea lo que se ve: palabras entrecortadas, incapacidad de definir una idea simple, temblor, titubeo, risas nerviosas… Una completa falta de aptitud para llegar a la conciencia del prójimo. Porque para que se establezca una comunicación, debe haber un agente emisor (entre otras cosillas) y, ¡por Dios!, debe emitir bien, que es lo suyo.

¿Es, ser profesor, simplemente controlar algo sobre una rama determinada del conocimiento? ¿Dónde quedan esos teóricos principios pedagógicos que se inculca al personal docente en el CAP, o como demonios se llame ahora?

Y es que si para una entrevista de 7 segundos se es incapaz de expresar algo, no quisiera yo presenciar una hora de lección magistral impartida por esos personajes.

A raíz de estas imágenes televisivas me vinieron a la cabeza ideas más profundas que todo este berenjenal político. Las carencias expresivas, dicen los “expertos”, se deben a falta de horas de lectura. Esa reducción simplista no pone más que de manifiesto en qué son expertos los “expertos”. Quizá la lectura aporte vocabulario, formas de expresarse, etc, etc… No quiero quitar mérito a la acción de leer y a lo que puede aportar, que es mucho, pero el problema que se nos plantea aquí tiene como causante base un sistema educativo podrido que premia la automatización del alumno y castiga todo atisbo de genialidad e intento de aprendizaje significativo. Entra aquí en juego el concepto de adquisición de conocimientos, de aprendizaje. ¿Qué es aprender? Adquirir conocimientos, sin duda, pero habría que matizar un poquitín más. Mucha gente es capaz de adquirir un conocimiento -¡se puede hacer de memoria!- pero solo una pequeña porción de ellos sabría darles un sentido y aplicarlos satisfactoriamente. Cuestionar, destruir ideas, reconstuirlas, dar perspectiva. Moldear cada concepto que se nos presenta, dando más fondo, quitándoselo. En resumen, pensar. ¿Esto último se potencia realmente en nuestros centros de enseñanza? Creo que no.

Es frecuente que el examen estándar, sobre todo en los institutos de secundaria, se centre más en cuestiones que hayan exigido al alumno aprender algo de memoria que en darle un par de vueltas a las ideas relativas al temario y de verdad demandar una respuesta que haya requerido un mínimo procesamiento mental de tal manera que quede constancia de que la idea ha sido entendida y asimilada. Hablo de un examen porque creo que es la raíz del problema. No hay que olvidar que el objetivo del alumno es aprobar el examen, no importa casi nada más. Y al final, como es natural, se tiende a prepararse para superar ese examen. ¿Y qué pasa cuando un examen no premia el verdadero conocimiento? Pues que se estudia para no aprender. Por eso me hace gracia cuando oigo al paleto de turno achacar la culpa de que “esta juventud no sepa nada” a la supuesta vagancia y desidia de los muchachos, que en muchos casos se esfuerzan al máximo para no sacar provecho de un sistema que no ofrece nada de valor. Aprueban sus exámenes, es lo que se espera de ellos, ¿no?

No quiero con esto desprestigiar esa tan útil habilidad de nuestro cerebro que es la memoria, sino denunciar que a menudo se contemple solo como conocimiento el que está ceñido a ésta. Y es que el ejercicio de la lógica, el juego con ideas vacías, la abstracción…, son habilidades que no se favorecen en absoluto. Cuán mejor sería saber contextualizar realmente un hecho histórico (con sus antecedentes, sus consecuencias, sus implicaciones…) que tratar de memorizar en vano fechas y detalles absurdos sobre él. Y no crean que este ejemplo se puede ceñir sólo a la Historia. Todas las ramas del conocimiento son eso, conocimiento, y por tanto se rigen por los mismos principios.

El problema, como todo problema que se nos plantea en este sistema, viene de base. Y siempre ha resultado muy difícil cambiar las bases. Recortar algún fleco puede quedar bien pero nunca será la solución definitiva.

El personal docente debe, en primer lugar, ser apto. En segundo, ser consciente de su posición, de cuál es su labor de cara al alumno y de cómo llevarla a cabo más eficientemente. Más favorable será, en edades tempranas, ejercitar los esquemas mentales a fondo y darles base que llenar la cabeza de ideas que no se saben colocar y por tanto no se podrán utilizar correctamente cuando menos, o directamente se perderán. Si no, tendremos más y más patanes que sabrán mucho sobre todo pero no comprenderán nada. Zombies incapaces de cuestionar las ideas más simples, de contextualizar lo que acontece a su alrededor, de dar significado a cuanto ven, oyen y tocan.

Aunque, ahora que lo pienso… ¿no es este el prototipo de ciudadano más apropiado para sustentar un sistema gobernado por un pequeña élite hacia una gran masa incapaz?

Los ilustrados lo dijeron, y es que la base de todo progreso humano es la educación.

La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán

Redacción: Michel Chossudovsky | Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Hemos llegado a una transición decisiva en la evolución de la doctrina militar estadounidense. La “guerra global contra el terrorismo” dirigida contra al Qaeda y emprendida tras el 11 de septiembre está evolucionando hacia una “guerra de religión” con todas las de la ley, a una “santa cruzada” contra el mundo musulmán.

El dogma militar y la guerra de propaganda estadounidenses bajo el gobierno Bush se basaban más en combatir el fundamentalismo islámico que en atacar a los musulmanes. “Esto no es una guerra entre Occidente y el Islam, sino … una guerra contra el terrorismo”. Hay que distinguir a los llamados “buenos musulmanes” de los “malos musulmanes:

    Apenas se había asentado el polvo de las derrumbadas Torres Gemelas el 11 de septiembre cuando empezó una búsqueda febril de “musulmanes moderados”, personas que proporcionarían respuestas, que se distanciarían de esta atrocidad y condenarían los actos violentos de los “extremistas musulmanes”, “fundamentalistas islámicos” e “islamistas”. Rápidamente emergieron dos categorías de musulmanes: los “buenos” y los “malos”; los “moderados”, “liberales” y “laicos” frente a los “fundamentalistas”, “extremistas” e “islamistas” (Tariq Ramadan, “Good Muslim, Bad Muslim, New Statesman, 12 de febrero de 2010, http://www.newstatesman.com/religion/2010/02/muslim-religious-moderation)

Tras el 11 de septiembre la comunidad musulmana en la mayoría de los países occidentales estaba claramente a la defensiva. La división entre “buen musulmán” y “mal musulmán” se aceptaba ampliamente. Los atentados del 11 de septiembre supuestamente cometidos por musulmanes no sólo fueron condenados, sino que comunidades musulmanas también apoyaron la invasión y ocupación estadounidense y de la OTAN de Afganistán e Iraq como parte de una campaña dirigida contra el fundamentalismo.

La comunidad musulmana raramente ha reconocido el hecho de que los atentados del 11 de septiembre no fueron instigados por musulmanes. No se menciona la continua relación de al Qaeda con la CIA, tampoco se menciona su papel como una “baza de inteligencia” patrocinada por Estados Unidos en la época de la guerra soviético-afgana (Michel Chossudovsky “America’s “War on Terrorism””, Global Research, Montreal, 2005, http://www.globalresearch.ca/globaloutlook/truth911.html)

Desde principios de la década de 1980 Washington ha apoyado de manera encubierta a las facciones más conservadoras y fundamentalistas del Islam, en gran parte con vistas a debilitar los movimientos laicos, nacionalistas y progresistas de Oriente Medio y Asia Central. Tal como es sabido y está documentado, los servicios de inteligencia estadounidenses apoyaron de forma encubierta las misiones fundamentalistas wahhabi y salafi de Arabia Saudí, enviadas no sólo a Afganistán sino también a los Balcanes y a las repúblicas musulmanas de las antiguas repúblicas soviéticas (Ibid.). Lo que se suele denominar “Islam político” es en gran parte creación del aparato de inteligencia estadounidense (con el apoyo de [los servicios de inteligencia] MI6 británico y Mossad de Israel).

La mezquita de la Zona Cero

Acontecimientos recientes sugieren un límite, una transición desde la “guerra contra el terrorismo” a la demonización categórica de los musulmanes. Al mismo tiempo que pone de relieve la libertad de culto, el gobierno Obama está “pregonando a bombo y platillo” una guerra más amplia contra el Islam:

    “Como ciudadano y como presidente, creo que los musulmanes tiene el mismo derecho a practicar su religión que cualquier otra persona en este país… Esto es Estados Unidos y nuestro compromiso con la libertad de culto debe ser inquebrantable” (citado en “Obama Backs Ground Zero Mosque; Iranian Link Questioned”, Israel National News, 15 de agosto de 2010,http://www.israelnationalnews.com/news/news.aspx/139113 )

Tras la cortina de humo política se está descartando la distinción entre “buenos musulmanes” y “malos musulmanes”. Supuestamente la anunciada mezquita de la Zona Cero está siendo financiada por “el radical Estado canalla de Irán … mientras Estados Unidos está redoblado las sanciones contra el régimen [iraní] en represalia por su apoyo al terrorismo y lo que se teme que sea un programa ilegal de desarrollo de armas nucleares” (“Ground Zero mosque developers refuse to outright reject funding from Iranian president Mahmoud Ahmadinejad, NYPOST.com, 19 de agosto de 2010,http://www.nypost.com/p/news/local/manhattan/builders_leave_door_open_to_unholy_NadIfsGSyhBFOmsS7S2QOL ).

La creciente oleada de xenofobia, desencadenada por la propuesta de hacer una mezquita y un centro comunitario en la Zona Cero, tiene toda la apariencia de una PSYOP (Operación Psicológica) que contribuye a fomentar el odio contra los musulmanes en todo el mundo occidental.

El objetivo es infundir temor, despertar y utilizar el firme apoyo de los ciudadanos a la próxima etapa de la “larga guerra” de Estados Unidos que consiste en emprender ataques aéreos “humanitarios” contra la República Islámica de Irán, a la que los medios de comunicación retratan como un país que apoya a los terroristas.

Aunque “no todos los musulmanes son terroristas”, los medios de comunicación informan de que todos los atentados terroristas (planeados o realizados) los han perpetrado musulmanes.

En Estados Unidos se está atacando a la comunidad musulmana en su conjunto. Se describe el Islam como una “religión de guerra”. Se está anunciando la propuesta de levantar una mezquita y un centro comunitario como “una violación de la santidad de la Zona Cero”.

“Terroristas locales”

Tanto las detenciones en base a acusaciones falsas como los juicios espectáculo de supuestos terroristas islámicos “locales” desempeñan una importante función. Mantienen la impresión en la conciencia íntima de los estadounidenses de que los “terroristas islámicos” no sólo constituyen una amenaza real sino que la comunidad musulmana a la que pertenecen apoya ampliamente sus actos:

    La amenaza proviene cada vez menos de extranjeros con un inglés rudimentario y pasaportes dudosos. En vez de ello, reside mucho más cerca de casa: en las casa unifamiliares urbanas, sótanos oscuros, en cualquier lado con una conexión. Los terroristas locales son la última encarnación de la amenaza de al-Qaeda (“How terror came home to roost”, Ottawa Citizen, 27 de agosto de 2010, http://www.ottawacitizen.com/news/terror+came+home+roost/3452887/story.html, informa sobre un supuesto ataque terrorista en Canadá).

Desde un proceso de atacar selectivamente a musulmanes con tendencias radicales (o supuestamente asociados con “organizaciones terroristas”), lo que se está desarrollando ahora es un proceso generalizado de demonización de todo un grupo de población.

Los musulmanes son cada vez más objeto de una discriminación rutinaria y del perfil étnico. Se les considera una amenaza potencial a la seguridad de la nación. Se dice que la amenaza está “mucho más cerca de casa” , “en tu barrio”, en otras palabras, lo que se está desarrollando es una caza de brujas total que recuerda a la Inquisición española.

En cambio, se describe a al-Qaeda como una poderosa organización terrorista multinacional (que posee armas de destrucción masiva) con filiales en los países musulmanes: se presenta a al-Qaeda (con sus correspondientes acrónimos) en varios puntos geopolíticos conflictivos y escenarios de guerra:

-Al Qaeda en Iraq (AQI), Al Qaeda la Península Arábiga (AQAP) (compuesta de al-Qaeda en Arabia Saudí y la Yihad Islámica de Yemen), al-Qaeda en el sudeste de Asia (Yamaa Islamiya), Organización al-Qaeda en el Maghreb islámico, Harakat al-Shabaab Muyahidin en Somalia, la Yihad Islámica egipcia, etc.

Las fuerzas de ocupación no consideran en ningún momento que las atrocidades cometidas contra varios millones de musulmanes en Iraq y Afganistán sean actos terroristas.

La Inquisición estadounidense

Se está desarrollando una “guerra de religión” con vistas a justificar la cruzada militar global. En la conciencia íntima de muchos estadounidenses la “santa cruzada” contra los musulmanes está justificada. Aunque el presidente Obama confirme la libertad de culto, el orden social inquisitorial estadounidense ha institucionalizado modelos de discriminación, prejuicio y xenofobia en contra de los musulmanes. El perfil étnico se aplica para viajar, al mercado laboral, al acceso a los servicios sociales y más generalmente a la movilidad social.

La Inquisición estadounidense tienen un constructo ideológico que en muchos sentidos es similar al orden inquisitorial prevaleciente en Francia y España durante la Edad Media. La Inquisición, que empezó en Francia en el siglo XII, se utilizó como justificación de la conquista y de la intervención militar (véase Michel Chossudovsky, 9/11 and the “American Inquisition”, Global Research, 11 de septiembre de 2008, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10144).

Las detenciones, juicios y condenas de los llamados “terroristas locales” (procedentes de la comunidad musulmana de Estados Unidos) en base a acusaciones falsas mantiene la legitimidad del Estado de Seguridad Nacional y su aparato legal y de aplicación de la ley inquisitorial.

Una realidad inquisitorial pone la realidad del revés. Es un orden social basado en mentiras e invenciones. Pero debido a que estas mentiras emanan de la más alta autoridad política y forman parte de un amplio “consenso”, invariablemente permanecen incontestadas. Y quienes discuten el orden inquisitorial o se oponen de cualquier manera a la agenda miliar o de seguridad nacional de Estados Unidos son calificados ellos mismos de “terroristas de la conspiración” o de rotundos terroristas.

Más allá de este proceso de detenciones y persecución inquisitorial, que supera a la Inquisición española, la Casa Blanca ha lanzado un oportuno programa de asesinatos extrajudiciales que permite a las fuerzas especiales estadounidenses asesinar a ciudadanos estadounidenses y a personas sospechosas de ser terroristas locales: “¿Una lista de ciudadanos estadounidenses preseleccionados que son objetivo específico de asesinatos?” (Véase Chuck Norris Obama’s US Assassination Program? “A Shortlist os US Citizens specifically Targeted for Killing”?, Global Research, 26 de agosto de 2010,http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=20779 ).

El objetivo es mantener la impresión de que “Estados Unidos está siendo objeto de ataque” y que los musulmanes de todo el país son cómplices del “terrorismo islámico” y lo apoyan.

La demonización de los musulmanes mantiene una agenda militar global. Bajo la inquisición estadounidense Washington tiene un autoproclamado mandato santo de extirpar el Islam y “expandir la democracia” por el mundo.

Con lo que nos enfrentamos es con la aceptación ciega y total de las estructuras de poder y de la autoridad política. La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán es un flagrante acto criminal dirigido contra millones de personas.

rJV

Fuente: Global Research ; vía: Rebelión.