Gaza: un año en ruinas

Hoy, 27 de diciembre de 2009, se cumple exactamente un año de la ofensiva israelí en la franja de Gaza cuyo objetivo teórico era destruir células terroristas de Hamás y el resultado neto fue de 1.400 víctimas (la mayoría civiles), por contra de las 13 víctimas israelíes, e incontables daños en las infraestructuras palestinas.

Este ataque, la denominada “Operación Plomo Fundido“, constituye el ataque más sangriento y mortal perpetrado por el estado judío desde que tuviera lugar la Guerra de los Seis Días en 1967. En él participaron más de 180.000 soldados, 88 aviones de combate y helicópteros por parte de Israel y unos 20.000 milicianos de Hamás.

A las 11:32 de la mañana las fuerzas militares israelíes atacaron la franja y el conflicto se intensificó durante todo el mes siguiente, con el resultado de casi el millar y medio de civiles palestinos asesinados y los cuantiosos daños materiales que permanecen hasta el día de hoy sin reparar, siendo muchos de ellos infraestructuras esenciales como las instalaciones de agua corriente (dañadas el 51% del total y completamente destruidas un 22%), el 87% de las líneas telefónicas y, por supuesto, los 52.900 edificios que quedaron completamente en ruinas habiendo entre ellos 3.500 viviendas familiares y 18 colegios infantiles.

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Un año después, el estado invasor de Israel continúa bloqueando las fronteras impidiendo el paso de materiales y ayuda humanitaria al interior de Gaza, de manera que resulta imposible reconstruir todo lo que el ejército hebreo destruyó, obligando a centenares de familias que antes sí tenían casa a vivir en lo que ahora es un amasijo de hierros a cielo descubierto.

Ante la duda, mata.

Más de una veintena de soldados hebreos han hablado sobre los últimos ataques a la franja de Gaza mediante la ONG ‘Rompiendo el Silencio’, en las que critican los métodos que empleó el ejército israelí en sus operaciones.
Los soldados han acusado la brutalidad de las acciones militares, la no distinción entre militares y civiles palestinos y la ausencia total de restricciones a la hora de disparar.
Yehuda Shaul, director de la organización y militar reservista, explica la naturaleza de las órdenes de sus superiores, quienes afirmaban que “todo el mundo que estuviese de por medio era considerado enemigo” y antes de algún asalto decían “entrad y disparad contra todo”.

Otros testimonios de militares señalan que se podía disparar contra lo que te apeteciese, sin restricción alguna, ya fuesen militares o civiles indefensos. Otro soldado cuenta cómo sus superiores decían que “en la guerra no tiene cabida la moralidad, simplemente disparad”. Un soldado más califica toda esa ofensiva israelí de “demencial” y afirma cómo se masacraban inocentes sin cesar, y que tenían una orden bien clara: “Si tienes dudas, mata”. Este mismo soldado denunció que eran instruidos con la máxima de que eso “era una guerrilla urbana, donde todo el mundo es tu enemigo, no hay inocentes”.

Algunos cuentan cómo se destruyeron viviendas de inocentes sin necesidad, por pura diversión, dejando barrios enteros sin una sola casa intacta.
Todos los soldados han descrito las muertes que podrían haberse evitado de inocentes palestinos, destacando el caso del asesinato de un anciano escondido bajo el hueco de la escalera de su casa. ¿Puede representar un vejestorio atemorizado, agazapado bajo el hueco de una escalera, una amenaza para los soldados?

También los testimonios de estos soldados recogen ejemplos de uso de escudos humanos. Ante una incursión en una casa del ejército, se hacía entrar a cualquier inocente palestino que hubiese por a calle antes para comprobar si dentro había gente armada o no.

Un papel fundamental en esta guerra lo constituye el Rabinato Militar. Muchos soldados describen sorprendidos la manera que tenían los líderes religiosos judíos de ‘motivar’ a las tropas, donde les decían: “No tengáis compasión, Dios te protege y todas tus acciones están santificadas”. Shaul concluye: “en Gaza el Ejército israelí abandonó todos sus valores morales y actuó en contra de su propio código ético”.

Ahora vienen las preguntas. ¿Deben seguir impunes estas acciones? ¿De verdad queremos seguir llamando fanáticos a los inocentes palestinos que protegen sus vidas mientras es el pueblo hebreo quien comete asesinatos aplaudidos por su Dios? ¿Alguien sigue creyendo que Israel simplemente se defiende ante las amenazas de Hamas, mientras que por cada terrorista que eliminan aniquilan a cientos de civiles inocentes? ¿Debemos continuar con los ojos cerrados y apartando la mirada ante este genocidio?