Jóvenes: aún más desnortados que sus padres

DAMIÁN RUIZ

Son casi las nueve de la noche y acabo de salir del supermercado. En la puerta de entrada hay un grupo de jóvenes, de alrededor de veinte años, esperando los restos de comida caducados y excedentes. Están sentados en la acera, con la cabeza inclinada hacia abajo y algunos disimulan para que no les veamos la cara. Se sienten avergonzados. Están en la plenitud de la vida y mendigan, de la manera más digna posible, algo para cenar.

Me duele esa situación. Probablemente están en paro y también muy probablemente son hijos de familias desestructuradas, o quizás no. A estos chicos les han matado el espíritu, el sentimiento de pertenencia y el coraje vital. Son hijos de un mundo feliz repleto de bondades. Todas las leyes que se promulgan están dirigidas a anestesiarlos hasta la parálisis. El adoctrinamiento racional y la pedagogía de la anodina sensatez pretenden que estudien y se civilicen hasta que no les quede una gota de espontaneidad vivencial ni intelectual.

No pertenecen a ningún lugar, no tienen referentes ni héroes, tienen que domesticar la testosterona a base de porros, y tienen que tener mucho cuidado de no actuar fuera de lo esperable que es, sencillamente, que no actúen, a no ser que lo hagan en una ONG o como monitores de niños amantes del campo.

Muchos jóvenes se quedan en su habitación durante horas, se acuestan tarde y se levantan tarde también, y los padres se desesperan, culpándose de la situación. No saben que la sociedad que hemos creado les ha vaciado, no tienen ni alma, ni fe, ni esperanza, no hay estructura psíquica que les sostenga, ni grupo al que vincularse, a no ser que sea de clones que tampoco saben dónde van ni dónde están.

Estudian y estudian, licenciaturas, postgrados, doctorados… y se quedan en el paro u obtienen sueldos precarios, muchas veces de profesiones que no tienen nada que ver con su formación.

Sus mayores, sus adultos, llevan años eligiendo gobernantes que viven en un mundo de vanidades, de sueños fantasmagóricos y de despilfarro ruinoso. Gente que construye la realidad a la carta, machacando y sacrificando a los más fuertes en aras de una imbecilidad social que nos conduce a la desaparición colectiva.

Se les obliga a que tengan conciencia de todo hasta anularlos, se les obliga a que entiendan y se sometan al criterio de los que mandan, a que renuncien a su nación, a su capacidad de prosperar y a su ímpetu creativo. Y ¿todo ello para qué? Para que en su nombre, en beneficio de ellos, se actúe desde la máxima impunidad, normalmente gastando sin control, para construirles un futuro esplendido. -Y evidentemente las petardas y petardos del régimen se apuntarán a cualquier campaña o cancioncilla de solidaridad para narcotizarlos en la creencia de que están colaborando a que crear un planeta mejor-.

Perdemos competitividad, identidad, solidaridad y presencia internacional. Guiados por la razón, la de los pusilánimes, vamos todos como piaras de cerdos hasta el borde del barranco. Pero la razón no puede, todavía, con el cerebelo, y nos vamos mermando a modo de neuróticos en permanente conflicto, mientras otros crecen y crecen, y se hacen fuertes.

Sigamos machacando a nuestros jóvenes, dejémosles sin aliento y grabemos en sus mentes el “buenismo” bobalicón, y desfilemos como hermanos alegres hacia la autodestrucción colectiva.

Extracto de: El Manifiesto

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Aburrido del Circo

La Inquisición – 28 de enero de 2010

Es imposible expresar la consternación que puede sentirse contemplando la situación que atraviesa España. La situación solo puede describirse como surrealista:

Por una parte, está el gobierno catalán y su nueva normativa de ampliar las sanciones a comercios cuyos rótulos y carteles no figuren en su idioma autonómico. Mientras la tasa de paro aumenta progresivamente en dicha región, su gobierno anda más preocupado imponiendo la ley absurda que condena inquisitorialmente el uso libre y constitucionalmente contemplado del castellano como idioma. Evidentemente, multar a pequeños comercios con hasta 10.000 euros resulta muy útil a la hora de arruinar empresas y por tanto eliminar los tantos puestos de trabajo que sobran en este país. El catalanismo más chabacano ya no conoce los límites del absurdo y seguirá con su rudícula carrera hasta poder contemplar así el objetivo que tanto ansía. Así, en pocos años podremos contemplar una Cataluña con límites bien definidos en el mapa en cuyo territorio sólo sea legal hablar un único idioma. Mejor Cataluña será la que esté compuesta por varias etnias alóctonas llevando barretina y estando geográficamente aislada que una integrada en el resto de España junto a los otros pueblos ibéricos como por historia, cultura y sangre corresponde.

Por otra parte, está la posible ampliación de la edad de jubilación hasta los 70 años. Al parecer, se presenta como algo necesario para paliar los nefastos efectos demográficos que sufrirá España dentro de 40 años, en donde por cada trabajador activo habrá 9 habitantes dependientes. Efectivamente, la hipotética situación sería insostenible, mas creo que nuestro obrero y progresista gobierno podría encontrar otras alternativas que no sea la de prolongar la edad de jubilación que prometió en periodo electoral acortar. En su lugar, se podría llevar a cabo una campaña para fomentar la natalidad entre esos españoles que actualmente no pueden afrontar por evidentes motivos económicos, además de sufragar toda su manutención y educación con el dinero público que se lleva la banca. ¡Caray! Seguro que invirtiendo todo ese dinero en esta empresa, la población ibérica nada tendría que envidiar a la china en 40 años en cuanto a número de individuos se refiere… Pero no, resulta más progre asesinar a todo cigoto que suponga una renta futura para nuestro país y prolongar la edad laboral hasta la séptima década de vida que fomentar el nacimiento de nuevas generaciones que puedan seguir sosteniendo España en el futuro. Y aun así, algún que otro necio sigue calificando esto de SOCIALISMO.

En materia judicial, no hay que olvidar todo el circo que se está montando en torno al juicio de uno de los mayores criminales que ha dado suelo español. Parece de risa todo cuanto ocurre: preguntas no contestadas, reafirmación de la violencia, videos intraducibles y carcajadas por parte de los “acusados”. Mientras tanto sus partidarios en la puerta jadeando a favor de la liberación vasca del gran yugo españolista. ¿Aún alguien sigue creyendo en la validez de esta justicia? Toda la parafernalia que se concentra en torno a estos eventos pro-democracia no son más que un circo para contentar y satisfacer a todas las ovejitas sentadas en el sofá, que se sentirán más seguras gracias a la labor que realiza el tercer poder. Sin embargo, a la vista está que lo último que buscan es justicia. Los juicios se repiten y repiten, las condenas a los criminales rara vez sobrepasan los tres años, las ayudas económicas del gobierno a estas alimañas están garantizadas… El hecho de que un criminal afirme actuar bajo los hilos de ETA le reportará unos beneficios tales que probablemente le sea más rentable hacer reventar una furgoneta tras un cuartel que levantarse a trabajar cada día. Todo queda evidenciado, pues mientras un asesino de 25 almas deambula felizmente por nuestras calles un librero ocupa su lugar correspondiente en la cárcel. ¡Quién diría que el sistema tiene interés en sustentar a un gran enemigo público para de vez en cuando darle un estacazo y hacerse así con el beneplácito del populacho que observa cómo la democracia salvadora le ampara una y otra vez!

Luego están las declaraciones de nuestro presidente. Coincidiendo con la presidencia de la Unión, Zapatero ha aprovechado para soltar un discurso acorde con la situación de los que a nosotros ya nos tiene acostumbrados, de esos de decirlo todo pero no decir nada. Es más de lo mismo, pero, al menos para mí, la actitud del presidente está rozando ya lo grosero y vulgar, máxime ahora que es escuchado por Europa entera. Bien es sabido que la labor del político consiste en mentir, pero atendiendo a las declaraciones de ZP se puede deducir que o bien sufre de un severo retraso mental, o bien él cree que es el resto de España quien lo sufre. Francamente, no puede ni él mismo creer ya en lo que dice. Ni puede creer que los demás crean. Nos está insultando. Son palabras carentes de fondo y sentido. No se pueden ignorar los hechos ni las estadísticas: España está en la más absoluta ruina. Afirmar lo contrario es una necedad, y considero que el hecho de repetir y repetir que España está en buena situación económica es, como he dicho, algo ya grosero e insultante. Ésta actitud ha llegado a un punto límite.

Y así nos va, con los grandes especuladores controlando el país, con un gabierno pasivo que solo encuentra soluciones en el recorte de derechos y libertades, con discursos insustanciales que alimentan a la masa y demás circos mediáticos. En definitiva, nos encontramos en la más absoluta decandencia tanto como personas como nación.

En fin, supongo que dichos menesteres no se pueden equiparar al gran dilema en el que se halla sumida toda España: ¿son justos los dos partidos de suspensión a Cristiano Ronaldo?

Ya tenemos algo con lo que ocupar nuestras aborregadas mentes mientras todo se sigue hundiendo…