Las reflexiones de Castro enturbian las relaciones Cuba-México

Redacción: La Inquisición – 15/08/2010

Fidel Castro ha expresado en su último artículo, “El gigante de las siete leguas”, que Estados Unidos intervino en las últimas elecciones presidenciales mexicanas en 2006 con el fin de impedir que el candidato izquierdista, López Obrador, ganase las elecciones. Castro pone en duda la legitimidad de los comicios afirmando que el interés estadounidense era la victoria del candidato conservador y actual presidente, Felipe Calderón.

Según Castro, la doctrina neoliberal que imponen los EE.UU. está dirigida a apropiarse de las riquezas de otras naciones y por ello necesitaba que en México gobernase alguien acorde a esos principios. “Conocía, como otros dirigentes políticos, cómo Washington había elaborado las ideas del ‘neoliberalismo’ que vendió a los países de América Latina y al resto de los países del Tercer Mundo como la quintaesencia de la democracia política y el desarrollo económico, pero nunca tuve una idea tan nítida de la forma con que el imperio utilizaba esa doctrina para destrozar y devorar las riquezas de un importantísimo país, rico en recursos”, afirma Castro.

A su vez, Fidel alabó la obra de López Obrador, “La mafia que se adueñó de México y el 2012”, donde el ex-candidado describe “la forma en que Estados Unidos devora a dentelladas un país hermano, al que ya una vez arrebató más del 50% de su territorio, las mayores minas de oro con altísima ley y la riqueza petrolera explotada intensamente durante más de un siglo, de la que se extraen todavía casi tres millones de barriles diarios”.

Los comicios presidenciales en México en 2006 fueron ganados por Felipe Calderón habiendose impuesto a López Obrador por un escueto 0,57% de votos más. Nunca la diferencia entre dos candidatos a la presidencia mexicana había sido tan pequeña.

Las declaraciones del líder cubano han desatado fuertes críticas por parte del gobierno mexicano, que rechazó oficialmente sus declaraciones en las cuales el ex presidente de Cuba “pretende descalificar a las instituciones mexicanas y se hace eco de afirmaciones sin sustento sobre el país y su desarrollo”, según la cancillería. Si bien las relaciones Cuba-México ya eran frías con el anterior presidente, Vicente Fox, cuando se llegó a considerar la posibilidad de romper todo tipo de relación entre ambos países, en la actualidad los vínculos que unan ambas naciones pueden quebrarse más hasta llegar a romperse completamente.

El artículo de Castro puede leerse entero aquí:

Parte 1: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/08/12/el-gigante-de-las-siete-leguas-parte-1/

Parte 2: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/08/13/el-gigante-de-las-siete-leguas-parte-2/

Fuente principal: RT

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Los límites de la libertad de expresión en EE.UU.

RT

¿Cuál es el límite entre traicionar la seguridad nacional e informar al pueblo sobre cómo está trabajando su propio gobierno? A James Risen, corresponsal sobre temas de seguridad nacional para el New York Times, le obligan a revelar sus fuentes o terminar tras las rejas.

En 2006 publicó un libro donde ventila varias operaciones del servicio de inteligencia estadounidense para frenar el programa nuclear iraní. Ahora, las autoridades le recomiendan  abstenerse rigurosamente de hacer entrevistas sobre el tema.

Según otro corresponsal del New York Times, este asunto ya fue litigado. El colega de Risen notó que el caso pasó por varios juicios durante el gobierno de Bush y la nueva administración de Barack Obama parece seguir el mismo rumbo. Lichtblau hizo una serie de sensacionales revelaciones, incluyendo el programa de escuchas injustificadas de la administración de Bush. Confiesa que la confidencialidad es clave en su trabajo ya que sus informantes arriesgan su vida revelando lo que ocurre tras bambalinas.

Lichtblau comparte el punto de vista que existe en el mundo del periodismo: los periodistas que hablan sólo de lo que les dice el gobierno pierden su independencia y su papel para ofrecer una información imparcial como supervisores del mismo.

La lucha de Obama contra las filtraciones de información fue aplaudida por la mayoría de los partidarios del secretismo en los asuntos gubernamentales; incluso ellos se sorprendieron.

Para el escritor Gabriel Schoenfeld resulta muy sorprendente que la administración de Obama, al llegar al poder, reclamara más transparencia en el gobierno pero, al mismo tiempo, adoptara decisiones inesperadas en cuanto a la difusión de la información secreta.

Mientras tanto, Obama, con una nueva ley en la mesa, posiciona a los Estados Unidos como un centinela de la libertad de expresión en el mundo.

Así, están poniendo atención a cómo  están operando otros gobiernos.

Bajo esta situación solo una cosa permanece confusa: si el departamento de Estado va a prestar atención a sus propios asuntos, o seguirá forzando a los periodistas estadounidenses a escribir solo lo que quiera.

Probablemente no habría discusiones sobre los abusos de Guantánamo o las cárceles secretas de la CIA si no se hubiera filtrado la información, pero la presión continúa. Hay que recordar además que la prensa no sería necesaria si sólo informa sobre las cosas disponibles para el público en general.

Extracto de: RT

Un suceso “lamentable” en Jerusalén oriental

NOAM CHOMSKY

Una vez más, el lugar conflictivo es Jerusalén oriental, ocupado por Israel en la guerra de 1967 –en esta ocasión un complejo de mil 600 apartamentos en el barrio Ramat Shlomo, que ha sido propuesto. Y una vez más, a raíz de ello, la muerte de palestinos por fuego israelí.


El 9 de marzo el Ministerio del Interior anunció el nuevo proyecto durante la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden, a Israel. El presidente Obama había exhortado a frenar la expansión de los asentamientos en territorio ocupado.

La reacción fue inmediata e intensa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se disculpó públicamente por la lamentable falta de oportunidad del anuncio, pero insistió en que Israel podía construir libremente en Jerusalén oriental y en otros lugares de los territorios que tiene la intención de anexar.

Biden tuvo un intercambio privado y tenso con Netanyahu, invocando preocupaciones militares por el fracaso en cuanto a resolver el conflicto israelí-palestino, según la prensa israelí.

Lo que usted está haciendo socava la seguridad de nuestras tropas que están combatiendo en Irak, Afganistán y Pakistán, dijo Biden a Netanyahu, según las fuentes. Eso nos pone en peligro y pone en riesgo la paz regional.

El 16 de marzo, el general David H. Petraeus, jefe del Comando Central de Estados Unidos, se hizo eco de esas preocupaciones ante el Comité senatorial de los Servicios Armados: El conflicto fomenta el sentimiento antiestadunidense, debido a la percepción de un favoritismo de Estados Unidos hacia Israel.

Una semana después, Netanyahu y Obama se reunieron en la Casa Blanca para sostener conversaciones calificadas posteriormente de contenciosas.

Netanyahu mantiene una línea dura sobre los asentamientos y no da indicaciones en absoluto de reconocer la viabilidad de un Estado palestino. Esta intransigencia se refleja muy mal en la credibilidad de Estados Unidos.

Un contratiempo similar, relacionado con los asentamientos, hizo erupción hace 20 años, llevando al ex presidente George H. W. Bush a imponer sanciones limitadas a Israel en reacción al descarado e insultante comportamiento del primer ministro Yitzhak Shamir, quien fue rápidamente remplazado. La cuestión continúa siendo si la administración Obama está dispuesta a adoptar siquiera las suaves medidas aplicadas por Bush padre.

La situación es más seria ahora. Dentro de Israel, los sectores ultranacionalistas y religiosos han surgido con una perspectiva parroquial estrecha. Y las fuerzas de Estados Unidos están comprometidas en guerras impopulares en la región.

El pasado mayo, en Washington, Obama se reunió con Netanyahu y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Esos encuentros y el discurso de Obama en El Cairo en junio han sido interpretados como punto de inflexión en la política estadunidense en Oriente Medio.

Una mirada más atenta, sin embargo, sugiere ciertas reservas.

Las interacciones entre Estados Unidos e Israel –con Abbas entre bambalinas– se centraban en dos frases: Estado palestino y crecimiento natural de los asentamientos. Analicemos cada una sucesivamente.

Obama efectivamente pronunció las palabras Estado palestino, haciéndose eco del presidente George W. Bush. En contraste, la plataforma (no revisada) del partido gobernante de Israel en 1999, el Likud de Netanyahu, rotundamente rechaza el establecimiento de un Estado palestino árabe al oeste del río Jordán.

Es útil también recordar que el gobierno de Netanyahu de 1996 fue el primero en Israel en usar la frase Estado palestino. El gobierno accedió a que los palestinos puedan llamar a cualesquiera fragmentos de Palestina que les queden un Estado, si eso quieren –o pueden llamarlos pollo frito.

El pasado mayo la posición de Washington fue presentada con mayor fuerza en el muy citado discurso de la secretaria de Estado Hillary Clinton rechazando excepciones de crecimiento natural a la política oficial estadunidense oponiéndose a nuevos asentamientos.

Netanyahu y prácticamente todo el espectro político israelí insisten en permitir tal crecimiento natural, quejándose de que Estados Unidos está dando marcha atrás a la autorización de Bush para tal expansión dentro de su visión de un Estado palestino.

La fórmula Obama-Clinton no es nueva. Repite las palabras del mapa de camino de Bush para un Estado Palestino, el cual estipula que en la fase uno Israel congele toda actividad de los asentamientos, consistente con el reporte del (ex senador estadunidense George J.) Mitchel, incluyendo el crecimiento natural de asentamientos.

En El Cairo, Obama empleó su familiar estilo de pizarrón limpio –con poca sustancia, pero presentado de forma agradable, que permite a la audiencia escribir en el pizarrón lo que desea escuchar.

Obama se hizo eco de la visión de Bush de un Estado palestino, sin detallar lo que quería decir. Obama expresó: Estados Unidos no acepta la legitimidad de continuados asentamientos israelíes. Las palabras clave son legitimidad y continuados.

Por omisión, Obama indicó que acepta la visión de Bush: los vastos asentamientos israelíes existentes y proyectos de infraestructura en Cisjordania son, implícitamente, legítimos, con lo cual se garantiza que la frase Estado palestino, refiriéndose a los fragmentados restos que quedan, significa pollo frito.

El pasado noviembre Netanyahu declaró una suspensión de 10 meses de nuevas edificaciones, con muchas excepciones, excluyendo totalmente a la Gran Jerusalén, donde la expropiación en áreas árabes y construcción para colonos judíos, como en el proyecto Rabat Shlomo, continúa a ritmo acelerado.

Estos proyectos son doblemente ilegales. Como todos esos asentamientos, violan la ley internacional –y en Jerusalén, resoluciones específicas del Consejo de Seguridad.

En Jerusalén, en ese entonces, Hillary Clinton elogió las concesiones sin precedentes de Netanyahu sobre construcciones (ilegales), generando cólera y ridículo en buena parte del mundo.

La administración Obama promueve una reconceptualización del conflicto de Medio Oriente, detallado más claramente el pasado marzo por John Kerry, presidente del Comité senatorial de Relaciones Exteriores.

Israel será integrado a los estados árabes moderados que son aliados de Estados Unidos enfrentando a Irán y permitiendo el dominio estadunidense sobre las regiones vitales productoras de energéticos. Dentro de ese marco tendrá lugar algún acuerdo no especificado entre Israel y Palestina.

Mientras tanto, los vínculos entre Israel y Estados Unidos se profundizan. La cooperación estrecha de inteligencia se remonta a más de medio siglo.

Las asociaciones de empresas de alta tecnología de Estados Unidos e Israel están incrementándose. Intel, por ejemplo, está añadiendo una construcción gigantesca a sus instalaciones en Kiryat Gat para lograr una reducción revolucionaria en el tamaño de los chips.

Las ligas entre la industria militar israelí y estadunidense se mantienen particularmente cercanas, al grado de que Israel ha desplazado instalaciones de desarrollo y manufactura a Estados Unidos, donde el acceso a los programas estadunidenses de ayuda castrense y desarrollo es más fácil. Israel también está considerando la transferencia a Estados Unidos de producción de vehículos blindados, pese a las objeciones de miles de trabajadores israelíes que perderán sus empleos.

Las relaciones también benefician a los productores estadunidenses –doblemente, de hecho, porque el abastecimiento de armas a Israel, financiado por el gobierno estadunidense, que es en sí muy rentable, también funciona como carnada, que induce a las ricas dictaduras árabes (moderadas) a comprar grandes cantidades de equipo castrense menos sofisticado.

Israel también sigue proveyendo a Estados Unidos con una base militar estratégicamente localizada para instalar armas y para otras funciones –en fecha más reciente, en febrero, cuando el ejército estadunidense actuó para duplicar el valor de equipo militar de emergencia en reservas en territorio israelí, elevando el nivel a 800 millones de dólares.

Misiles, vehículos blindados, municiones aéreas y equipo de artillería ya están acumulados en el país, informa Defense News.

Estos son algunos de los servicios sin paralelo que Israel ha estado proporcionando para el militarismo y dominio global de Estados Unidos, así como para su economía de alta tecnología.

Esto permite a Israel un cierto margen para desafiar las órdenes de Washington –aunque Israel corre un riesgo muy grande si trata de abusar de su suerte, como ha mostrado repetidamente la historia. La arrogancia de Ramat Shlomo claramente causó enojo.

Israel sólo puede ir tan lejos como Estados Unidos lo permita. Washington ha sido, desde hace tiempo, participante directo en los crímenes israelíes que oficialmente condena –pero cerrando el ojo. Falta ver si esa charada continúa.

Extracto de: La Jornada

Oficial de EE.UU. acusado de exterminar insurgentes afganos ilegalmente

Séptimo aniversario de la invasión estadounidense de Irak

RT | Internacional | 20 de marzo 2010

Se cumplen 7 años desde la invasión de Gran Bretaña y Estados Unidos con sus aliados en Iraq, buscando armas de destrucción masiva y para derrocar el régimen dictatorial de Saddam Hussein. El primer objetivo resultó ser falso y el segundo, logrado tras unas cuantas semanas, no aportó nada a los iraquíes excepto un desenfreno terrorista que no cesa hasta ahora.

La violencia estatal fue reemplazada por una violencia total, la de las calles. Esta guerra obligó a muchos a huir del país en búsqueda de seguridad.

Bagdad ha cambiado mucho desde el 2003. Áreas tales como la zona internacional en el centro de la ciudad, denominada “verde”,  están más o menos protegidas (para no decir que son seguras). Todo más allá, especialmente en las afueras de la capital, es zona vulnerable. Ya en los territorios en disputa entre los tres principales grupos étnicos, como el Kurdistán, en el norte iraquí, predomina la violencia.

Muchos iraquíes afirman que están contentos con la caída del régimen de Hussein. Hay algunos que prefieren que los estadounidenses no se marchen tan rápido. Otros confían en que su dinero ayude a traer la paz al país tras la retirada de las tropas.

La retirada del ejército británico y estadounidense ya está en proceso. Han dejado las principales ciudades y los soldados prácticamente ya no se ven por las calles. Las ganas de retirarse son muy comprensibles puesto que están entrampados en otras frentes —Yemen y en Afganistán—, donde se necesitan más fuerzas.

A pesar de esto nadie puede garantizar que la ocupación, aunque reducida, no vaya a cumplir un aniversario más.

Extracto de: RT

Ahmadineyad califica los atentados del 11-S de gran montaje

La Inquisición | 6 de marzo de 2010

Mahmud Ahmadineyad ha calificado hoy sábado los supuestos ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington de “gran montaje“, defendiendo que esos hechos justificaron la invasión estadounidense de Afganistán. “El incidente del 11 de septiembre fue un gran montaje que se usó como pretexto para la campaña contra el terrorismo y como un preludio para llevar a cabo la invasión de Afganistán”, dijo. Los comentarios tuvieron lugar en una reunión con los funcionarios del Ministerio de Inteligencia. Las declaraciones se han dado justo en un momento de máxima tensión por la pretensión de Teherán de seguir llevando a cabo su programa nuclear, mientras EE.UU. se dedica a reclamar ante la ONU sanciones a Irán por no hacer más de lo que ellos llevan haciendo más de medio siglo.

Lo cierto es que Ahmadineyad no erra cuando atribuye la autoría de esos atentados a una inteligencia occidental. Una operación de bandera falsa como estos atentados se llevan a cabo para legitimar posteriormente unos actos que estarían fuera de lugar si no hubiese ocurrido dicha operación. Y lo que se vio después de aquello fue la invasión estadounidense de Afganistán, un país que por razones simples es bastante lucrativo y merece la pena controlar.

Todo encaja, y Occidente debería abrir los ojos para descubrir que toda esta cruzada contemporánea carece de sentido para la democracia, la libertad, y todo ello que se supone da base para poder llevar a cabo estas acciones. La verdad es que los únicos favorecidos por todo esto son el Sionismo y las grandes corporaciones que mueven los hilos de Washington. Ambos, cogidos de la mano, consiguen hacer ver a la masa social que un terrorismo les amenaza y que su cruzada tiene un sentido trascendental para el pueblo, pero lo que no muestran es que ese terrorismo ha sido creado y desarrollado por ellos cuando interesaba defenderse del avance de la influencia soviética y que ahora es la excusa perfecta para llegar a controlar el petróleo que allí abunda pero que cada vez escasea más por las Américas.

Por ello, el verdadero problema que se plantea para Occidente no deriva directamente de ese mundo cada vez más subyugado y dependiente del colonialismo yanqui y de las pretensiones sionistas. El verdadero problema lo constituye el Sistema, el mismo gran poder mediático, político y militar que simplifica y tergiversa los problemas para hacerlos ver a la masa de una manera acorde a sus intenciones para que aplaudan lo que en verdad está dañando a toda la Humanidad.

Haití: ¿Ayuda Humanitaria o Invasión?