Nigel Farage vuelve a cargar contra el presidente Van Rompuy

¿Qué se cuece en Estrasburgo?

Parece ser que dentro de esa cloaca llamada Parlamento Europeo todavía existen algunas personalidades con capacidad para enfrentarse a este mal llamado Unión Europea y a sus pretensiones de crear una dictadura en el Viejo Continente por medio de la desinformación y las decisiones tomadas en secreto antidemocráticamente. Unos, si bien son sistemáticamente demonizados (caso de Nick Griffin) otros son silenciados de tal manera que se presentan como totalmente desconocidos a la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos. Nigel Farage es uno de estos últimos, y no es la primera vez que se cita a dicho político en este blog. Este hombre resulta terriblemente molesto para el resto de sus compañeros eurodiputados, y no es más que por decir lo que nadie dice. Su labor y su campaña contra ese mal llamado Tratado de Lisboa queda totalmente silenciada y desatendida en la esfera mediática española, al menos. Será quizás porque sus críticas no corresponden a los intereses de los grandes poderes que controlan la información occidental.

Sin embargo y por fortuna siempre quedará Internet para que, quienes vemos en este modelo europeo el comienzo de una dictadura a nivel continental y el fin de la soberanía de las naciones europeas, podamos escuchar los discursos de este lúcido y marginado político, que ataca sin tapujos a las personalidades políticas que nos han sido impuestas antidemocráticamente, como es el caso del sospechosamente desconocido presidente de todos los europeos, Van Rompuy.

Otra andanada de verdades dichas por Nigel Farage enerva al Parlamento Europeo

El pasado 25 de noviembre en Estrasburgo el eurodiputado británico Nigel Farage volvió a criticar severamente a la élite política europea y la elección absolutista de los diferentes cargos del nuevo estado centralista europeo que se llevaron a cabo sin tener en cuenta la opinión popular. Tras aprobarse autoritariamente el Tratado de Lisboa se ha instituido en Europa un sistema político centralista que ha pulverizado casi al completo la soberanía propia de la cada estado en favor de concentrar todas las decisiones que atañen a los miembros de la Unión Europea en las pocas manos que conforman la élite política europea. Mientras tanto, los medios de comunicación ocultan la verdadera naturaleza del establecimiento de este modelo mostrándolo como un sistema que garantiza la democracia, el progreso y el completo cumplimiento de la voluntad ciudadana. Las voces que ofrecen la auténtica realidad sobre la Unión Europea, como la de Farage, son siempre ocultadas por esos medios controlados por los amos del sistema.

La auténtica realidad es que este modelo representa la mayor pérdida de poder popular y a la vista está, aunque se nos oculte, que hasta su método de implantación ha sido característico de un mundo de lo más orwelliano.