Desfachatez de los líderes occidentales ante la intervención de Ahmadineyad en la ONU

La Inquisición – 24/09/2011

Este jueves, el líder iraní Mahmud Ahmadineyad intervino en la Asamblea General de las Naciones Unidas (un foro en teoría plural e internacional) para aportar su perspectiva sobre las circunstancias políticas internacionales, una visión que difiere mucho de la que por aquí se halla establecida.
En su línea, Ahmadineyad atacó a Washington responsabilizando a los políticos estadounidenses de las guerras de Irak y Afganistán y de haber utilizado los atentados del 11 de septiembre como excusa para emprender su cruzada geoestratégica. Calificó a las potencias occidentales de arrogantes e hipócritas y las acusó de ser las responsables de la recesión global y de las desigualdades sociales. También cargó contra los responsables de la presión que sufrió su país ante la realización de una investigación que trataba de destapar las mentiras relativas al 11 de septiembre de 2001.
Pues bien, ante las palabras de Ahmadineyad, los representantes de EE.UU., así como de la Unión Europea, abandonaron la sala en un acto de descaro y censura considerable teniendo en cuenta el carácter que teóricamente tiene la asamblea. Por lo visto, solo las palabras que no desentonan tienen lugar en los foros de una organización que cada vez exhibe más su parcialidad. El representante estadounidense ya no se limitó a agachar la cabeza ante las críticas como bien hizo hace un par de días ante las palabras de Evo Morales. Ante Irán la actitud que se adopta es de total censura y falta de respeto hacia un estado mucho más legítimo que otros que controlan directamente la ONU y la utilizan como instrumento para conseguir sus intereses.
Como “palabras inaceptables” calificaron los representantes franceses los juicios del líder iraní, tras haber abandonado la sala. Otras fuentes europeas afirmaron también que tenían acordado abandonar la sala si Ahmadineyad traspasaba la “línea roja”, y ésta era el no reconocimiento de Israel como estado.
Cada vez se evidencia más cuán institucionalizada está la doctrina unipolar que impera en nuestro mundo. La falta de pluralidad en la ONU, la censura ante unas declaraciones que atacan un sistema podrido, ante el ejercicio del derecho de un país soberano a reconocer a los estados que le dé la gana, de ser energéticamente autónomo… No hay lugar para Irán en la Organización de las Naciones Unidas, ni para ningún otro país que ose cuestionar la actividad estadounidense ni israelí. La ONU es una organización dirigida por y para quienes dirigen en Nuevo Orden Mundial, la misma élite que perpetra las guerras y planifica la miseria humana. Los mismos inquisidores que no tolerarán una palabra “subida de tono”, ninguna polémica sobre los mitos sobre los cuales se asientan el sionismo y el imperialismo yanqui.

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La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán

Redacción: Michel Chossudovsky | Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Hemos llegado a una transición decisiva en la evolución de la doctrina militar estadounidense. La “guerra global contra el terrorismo” dirigida contra al Qaeda y emprendida tras el 11 de septiembre está evolucionando hacia una “guerra de religión” con todas las de la ley, a una “santa cruzada” contra el mundo musulmán.

El dogma militar y la guerra de propaganda estadounidenses bajo el gobierno Bush se basaban más en combatir el fundamentalismo islámico que en atacar a los musulmanes. “Esto no es una guerra entre Occidente y el Islam, sino … una guerra contra el terrorismo”. Hay que distinguir a los llamados “buenos musulmanes” de los “malos musulmanes:

    Apenas se había asentado el polvo de las derrumbadas Torres Gemelas el 11 de septiembre cuando empezó una búsqueda febril de “musulmanes moderados”, personas que proporcionarían respuestas, que se distanciarían de esta atrocidad y condenarían los actos violentos de los “extremistas musulmanes”, “fundamentalistas islámicos” e “islamistas”. Rápidamente emergieron dos categorías de musulmanes: los “buenos” y los “malos”; los “moderados”, “liberales” y “laicos” frente a los “fundamentalistas”, “extremistas” e “islamistas” (Tariq Ramadan, “Good Muslim, Bad Muslim, New Statesman, 12 de febrero de 2010, http://www.newstatesman.com/religion/2010/02/muslim-religious-moderation)

Tras el 11 de septiembre la comunidad musulmana en la mayoría de los países occidentales estaba claramente a la defensiva. La división entre “buen musulmán” y “mal musulmán” se aceptaba ampliamente. Los atentados del 11 de septiembre supuestamente cometidos por musulmanes no sólo fueron condenados, sino que comunidades musulmanas también apoyaron la invasión y ocupación estadounidense y de la OTAN de Afganistán e Iraq como parte de una campaña dirigida contra el fundamentalismo.

La comunidad musulmana raramente ha reconocido el hecho de que los atentados del 11 de septiembre no fueron instigados por musulmanes. No se menciona la continua relación de al Qaeda con la CIA, tampoco se menciona su papel como una “baza de inteligencia” patrocinada por Estados Unidos en la época de la guerra soviético-afgana (Michel Chossudovsky “America’s “War on Terrorism””, Global Research, Montreal, 2005, http://www.globalresearch.ca/globaloutlook/truth911.html)

Desde principios de la década de 1980 Washington ha apoyado de manera encubierta a las facciones más conservadoras y fundamentalistas del Islam, en gran parte con vistas a debilitar los movimientos laicos, nacionalistas y progresistas de Oriente Medio y Asia Central. Tal como es sabido y está documentado, los servicios de inteligencia estadounidenses apoyaron de forma encubierta las misiones fundamentalistas wahhabi y salafi de Arabia Saudí, enviadas no sólo a Afganistán sino también a los Balcanes y a las repúblicas musulmanas de las antiguas repúblicas soviéticas (Ibid.). Lo que se suele denominar “Islam político” es en gran parte creación del aparato de inteligencia estadounidense (con el apoyo de [los servicios de inteligencia] MI6 británico y Mossad de Israel).

La mezquita de la Zona Cero

Acontecimientos recientes sugieren un límite, una transición desde la “guerra contra el terrorismo” a la demonización categórica de los musulmanes. Al mismo tiempo que pone de relieve la libertad de culto, el gobierno Obama está “pregonando a bombo y platillo” una guerra más amplia contra el Islam:

    “Como ciudadano y como presidente, creo que los musulmanes tiene el mismo derecho a practicar su religión que cualquier otra persona en este país… Esto es Estados Unidos y nuestro compromiso con la libertad de culto debe ser inquebrantable” (citado en “Obama Backs Ground Zero Mosque; Iranian Link Questioned”, Israel National News, 15 de agosto de 2010,http://www.israelnationalnews.com/news/news.aspx/139113 )

Tras la cortina de humo política se está descartando la distinción entre “buenos musulmanes” y “malos musulmanes”. Supuestamente la anunciada mezquita de la Zona Cero está siendo financiada por “el radical Estado canalla de Irán … mientras Estados Unidos está redoblado las sanciones contra el régimen [iraní] en represalia por su apoyo al terrorismo y lo que se teme que sea un programa ilegal de desarrollo de armas nucleares” (“Ground Zero mosque developers refuse to outright reject funding from Iranian president Mahmoud Ahmadinejad, NYPOST.com, 19 de agosto de 2010,http://www.nypost.com/p/news/local/manhattan/builders_leave_door_open_to_unholy_NadIfsGSyhBFOmsS7S2QOL ).

La creciente oleada de xenofobia, desencadenada por la propuesta de hacer una mezquita y un centro comunitario en la Zona Cero, tiene toda la apariencia de una PSYOP (Operación Psicológica) que contribuye a fomentar el odio contra los musulmanes en todo el mundo occidental.

El objetivo es infundir temor, despertar y utilizar el firme apoyo de los ciudadanos a la próxima etapa de la “larga guerra” de Estados Unidos que consiste en emprender ataques aéreos “humanitarios” contra la República Islámica de Irán, a la que los medios de comunicación retratan como un país que apoya a los terroristas.

Aunque “no todos los musulmanes son terroristas”, los medios de comunicación informan de que todos los atentados terroristas (planeados o realizados) los han perpetrado musulmanes.

En Estados Unidos se está atacando a la comunidad musulmana en su conjunto. Se describe el Islam como una “religión de guerra”. Se está anunciando la propuesta de levantar una mezquita y un centro comunitario como “una violación de la santidad de la Zona Cero”.

“Terroristas locales”

Tanto las detenciones en base a acusaciones falsas como los juicios espectáculo de supuestos terroristas islámicos “locales” desempeñan una importante función. Mantienen la impresión en la conciencia íntima de los estadounidenses de que los “terroristas islámicos” no sólo constituyen una amenaza real sino que la comunidad musulmana a la que pertenecen apoya ampliamente sus actos:

    La amenaza proviene cada vez menos de extranjeros con un inglés rudimentario y pasaportes dudosos. En vez de ello, reside mucho más cerca de casa: en las casa unifamiliares urbanas, sótanos oscuros, en cualquier lado con una conexión. Los terroristas locales son la última encarnación de la amenaza de al-Qaeda (“How terror came home to roost”, Ottawa Citizen, 27 de agosto de 2010, http://www.ottawacitizen.com/news/terror+came+home+roost/3452887/story.html, informa sobre un supuesto ataque terrorista en Canadá).

Desde un proceso de atacar selectivamente a musulmanes con tendencias radicales (o supuestamente asociados con “organizaciones terroristas”), lo que se está desarrollando ahora es un proceso generalizado de demonización de todo un grupo de población.

Los musulmanes son cada vez más objeto de una discriminación rutinaria y del perfil étnico. Se les considera una amenaza potencial a la seguridad de la nación. Se dice que la amenaza está “mucho más cerca de casa” , “en tu barrio”, en otras palabras, lo que se está desarrollando es una caza de brujas total que recuerda a la Inquisición española.

En cambio, se describe a al-Qaeda como una poderosa organización terrorista multinacional (que posee armas de destrucción masiva) con filiales en los países musulmanes: se presenta a al-Qaeda (con sus correspondientes acrónimos) en varios puntos geopolíticos conflictivos y escenarios de guerra:

-Al Qaeda en Iraq (AQI), Al Qaeda la Península Arábiga (AQAP) (compuesta de al-Qaeda en Arabia Saudí y la Yihad Islámica de Yemen), al-Qaeda en el sudeste de Asia (Yamaa Islamiya), Organización al-Qaeda en el Maghreb islámico, Harakat al-Shabaab Muyahidin en Somalia, la Yihad Islámica egipcia, etc.

Las fuerzas de ocupación no consideran en ningún momento que las atrocidades cometidas contra varios millones de musulmanes en Iraq y Afganistán sean actos terroristas.

La Inquisición estadounidense

Se está desarrollando una “guerra de religión” con vistas a justificar la cruzada militar global. En la conciencia íntima de muchos estadounidenses la “santa cruzada” contra los musulmanes está justificada. Aunque el presidente Obama confirme la libertad de culto, el orden social inquisitorial estadounidense ha institucionalizado modelos de discriminación, prejuicio y xenofobia en contra de los musulmanes. El perfil étnico se aplica para viajar, al mercado laboral, al acceso a los servicios sociales y más generalmente a la movilidad social.

La Inquisición estadounidense tienen un constructo ideológico que en muchos sentidos es similar al orden inquisitorial prevaleciente en Francia y España durante la Edad Media. La Inquisición, que empezó en Francia en el siglo XII, se utilizó como justificación de la conquista y de la intervención militar (véase Michel Chossudovsky, 9/11 and the “American Inquisition”, Global Research, 11 de septiembre de 2008, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10144).

Las detenciones, juicios y condenas de los llamados “terroristas locales” (procedentes de la comunidad musulmana de Estados Unidos) en base a acusaciones falsas mantiene la legitimidad del Estado de Seguridad Nacional y su aparato legal y de aplicación de la ley inquisitorial.

Una realidad inquisitorial pone la realidad del revés. Es un orden social basado en mentiras e invenciones. Pero debido a que estas mentiras emanan de la más alta autoridad política y forman parte de un amplio “consenso”, invariablemente permanecen incontestadas. Y quienes discuten el orden inquisitorial o se oponen de cualquier manera a la agenda miliar o de seguridad nacional de Estados Unidos son calificados ellos mismos de “terroristas de la conspiración” o de rotundos terroristas.

Más allá de este proceso de detenciones y persecución inquisitorial, que supera a la Inquisición española, la Casa Blanca ha lanzado un oportuno programa de asesinatos extrajudiciales que permite a las fuerzas especiales estadounidenses asesinar a ciudadanos estadounidenses y a personas sospechosas de ser terroristas locales: “¿Una lista de ciudadanos estadounidenses preseleccionados que son objetivo específico de asesinatos?” (Véase Chuck Norris Obama’s US Assassination Program? “A Shortlist os US Citizens specifically Targeted for Killing”?, Global Research, 26 de agosto de 2010,http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=20779 ).

El objetivo es mantener la impresión de que “Estados Unidos está siendo objeto de ataque” y que los musulmanes de todo el país son cómplices del “terrorismo islámico” y lo apoyan.

La demonización de los musulmanes mantiene una agenda militar global. Bajo la inquisición estadounidense Washington tiene un autoproclamado mandato santo de extirpar el Islam y “expandir la democracia” por el mundo.

Con lo que nos enfrentamos es con la aceptación ciega y total de las estructuras de poder y de la autoridad política. La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán es un flagrante acto criminal dirigido contra millones de personas.

rJV

Fuente: Global Research ; vía: Rebelión.


Fidel Castro discute con Chávez el riesgo de una guerra nuclear

Redacción: RT – 26/08/2010

Últimamente Fidel Castro expresó varias veces su preocupación sobre una guerra nuclear que, de acuerdo con el líder cubano, se aproxima “aceleradamente”, y volvió a discutir el tema con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante un encuentro en La Habana este miércoles.

En sus recientes artículos y discursos, Fidel Castro a menudo advirtió a la comunidad internacional sobre un “terrible” conflicto nuclear inminente. Según el comandante, esta “catástrofe” podría arrancar como un conflicto regional y luego llegar a escala mundial.

Castro arguyó que la guerra se desencadenaría tras el enfrentamiento de EE. UU. e Israel contra Irán, que es inevitable desde el momento en que se apliquen las sanciones aprobadas contra la República Islámica por eparte del Consejo de Seguridad de la ONU.

Durante la “emotiva y fraternal” reunión, Castro y Chávez analizaron la actualidad internacional, prestando especial atención a los “graves riesgos de una guerra nuclear que se cierne sobre la humanidad”.

Hugo Chávez destacó el papel de Fidel Castro para lograr a una compresión de estos riesgos. También mostró su satisfacción por el perfecto estado de la salud del comandante. Por su parte, Castro presentó a Chávez algunos capítulos de su nuevo libro ‘La contraofensiva estratégica’ que narra la lucha revolucionaria de los rebeldes cubanos en los años 1958-1959.

En la segunda parte de su visita a la isla, el presidente de Venezuela mantuvo negociaciones con Raúl Castro, con quién analizó el desarrollo de los “ejemplares vínculos bilaterales”.

Fuente: RT.

La primera central nuclear iraní ya está en marcha

Redacción: La Inquisición – 21/08/2010

La central nuclear de Bushehr, situada a orillas del golfo pérsico, ya está en funcionamiento. Esta misma mañana se ha iniciado el envío de combustible a la central desde Rusia.

A su inauguración han asistido Ali Akbar Salehi, director de la Organización de la Energía Atómica de Irán, y Serguéi Kirienko, jefe de Rosatom.

“Ha terminado ya la etapa de pruebas y hoy comienza la puesta en marcha. La planta nuclear de Bushehr comenzará a producir energía eléctrica antes del fin de 2010”, manifestó Kirienko durante su recorrido por la planta.

El establecimiento de la central cuenta con el visto bueno del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, Estados Unidos e Israel han mostrado, como ya viene siendo habitual, su descontento ante el avance tecnológico iraní, acusando a Irán de procurar crear armas nucleares bajo la cobertura de su programa civil de energía atómica.  Por su parte, Irán y Rusia mantienen que su única finalidad será generar electricidad y no será objeto de ninguna cuestión militar. Salehi afirmó que era un día “histórico” e “inolvidable” para Irán y agradeció a Rusia su colaboración en la construcción y en el desarrollo de la central. “A pesar de todas las presiones y sanciones impuestas por los países occidentales, somos testigos del arranque del mayor símbolo de las actividades nucleares pacíficas iraníes”, dijo Salehi durante la ceremonia de inauguración.

Rosatom insiste en que las dos fases del ciclo nuclear de la planta que pueden ser utilizadas tanto con fines civiles como militares tienen lugar en territorio ruso, por lo que las críticas estadounidenses e israelíes carecen de fundamento. La emancipación energética de Irán desbarata las intenciones estadounidenses de monopolizar el enriquecimiento de uranio y es por ello que los medios de comunicación dependientes del Tío Sam y de Sión seguirán mostrando las actividades energéticas iraníes como una amenaza a la seguridad nacional de los occidentales. Sin embargo, la OIEA, un organismo internacional, supervisará y controlará toda la actividad nuclear que se desarrolle dentro de territorio iraní.

Fuentes: RT, RIA Novosti, 20minutos.

Proyecto de central nuclear iraní contribuye al régimen de no proliferación

Redacción: La Voz de Rusia – 18/08/2010

El proyecto de construcción de la central nuclear de Bushehr, en Irán, contribuye al régimen de no proliferación de las armas nucleares, declaró hoy el ministro de  Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.  “Es un ancla que sujeta a Irán dentro del régimen de no proliferación nuclear”, expresó Lavrov en una rueda de prensa. La construcción de la central de Bushehr, de 1.000 megavatios de potencia, está a cargo de la compañía rusa Atomstroiexport (forma parte de la corporación estatal Rosatom). Los especialistas rusos informaron la semana pasada que la puesta en marcha del reactor de la central de Bushehr ha sido fijada para el 21 de agosto próximo. “Es un proyecto controlado rigurosamente por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)”, subrayó el ministro ruso de Exteriores.

Fuente: La Voz de Rusia.

Israel da a Obama motivos de preocupación

Redacción: Gareth Porter | Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

El artículo del pro israelí periodista Jeffrey Goldberg publicado en la revista The Atlantic [1] tenía como indudable objetivo mostrar las razones por las que la administración de Barak Obama debería preocuparse ante el riesgo de un ataque por parte del gobierno del Primer Ministro Netanyahu contra Irán en los meses venideros a menos que Washington adoptara una línea mucho más amenazadora hacia el programa nuclear iraní.

Pero el artículo proporciona nuevas pruebas de que altas personalidades del liderazgo militar y de la inteligencia israelí se oponen a tal ataque contra Irán y creen que la apocalíptica retórica de Netanyahu sobre Irán como “amenaza existencial” es innecesaria y contraproducente.

Aunque no se haya sabido precisamente por Goldberg, personalidades de la inteligencia y del ejército israelí empezaron a expresar su oposición a esa retórica sobre Irán en los primeros años de la década de 1990, y Netanyahu actuó para poner fin a todos esos comentarios cuando en 1996 se convirtió en Primer Ministro.

El artículo de Goldberg revela también la extrema sensibilidad israelí ante cualquier movimiento de Obama exigiendo públicamente que Israel desista de tal ataque, en reflejo de una realidad: que el gobierno israelí no podría seguir adelante con ataque alguno sin asegurarse que EEUU se implica directamente en la guerra contra Irán.

Goldberg expone que un probable escenario dentro de algunos meses es que las autoridades israelíes llamen a sus homólogos estadounidenses para informarles que los aviones israelíes van ya de camino para bombardear los lugares nucleares iraníes.

Los israelíes explicarían que no tenían “otra opción”, escribe, porque “un Irán nuclear supone la más grave de las amenazas para la supervivencia física del pueblo judío desde el régimen de Hitler”.

Basándose en las entrevistas realizadas a cuarenta políticos israelíes, afirma que el “consenso” entre los actuales y anteriores dirigentes israelíes es que en el momento en que las posibilidades superen el 50 a 50, Israel “lanzará un ataque en el mes de julio del próximo año”.

Goldberg es famoso por haber ido forjando la línea neo-conservadora con sus informes sobre Iraq, especialmente por su insistencia en que Saddam Hussein tenía amplios vínculos con al-Qaida.

Goldberg cita a un oficial israelí familiarizado con el pensamiento de Netanyahu diciendo: “En la II Guerra Mundial, los judíos no tenían poder para impedir que Hitler nos aniquilara. Seis millones fueron masacrados. Actualmente, en Israel viven seis millones de judíos y alguien les está amenazando con la aniquilación”.

Sin embargo, Netanyahu, en su entrevista con Goldberg para este artículo, no alega que Irán podría utilizar armas nucleares contra Israel. En vez de eso, sostiene que Hizbollah en el Líbano y Hamas en Gaza podrían “disparar cohetes e implicarse en otras actividades terroristas al gozar de un paraguas nuclear”.

Pero Israel confía más en las fuerzas convencionales –no en la disuasión nuclear- contra Hizbollah y Hamas, convirtiendo el razonamiento en algo enteramente engañoso.

Goldberg informa que otros dirigentes israelíes, incluyendo al Ministro de Defensa Ehud Barack, saben que el problema real ante la posibilidad de un Irán nuclear es que pueda gradualmente erosionar la capacidad de Israel de retener a su gente más dotada.

Pero ese problema es en gran parte autoinfligido. Goldberg concede que a los generales israelíes con los que habló “les preocupa que hablar de una ‘amenaza existencial” sea en sí mismo un tipo de amenaza existencial al proyecto sionista, que trataba de evitarle al pueblo judío tales amenazas”.

Además, una serie de fuentes le comunicaron a Goldberg que Gabi Ashkenazi, el jefe del estado mayor del ejército israelí, duda de “la utilidad de un ataque”.

Altos oficiales de la inteligencia israelí y otras autoridades responsables de la política hacia Irán llevan tiempo postulando que, en realidad, el tipo de retórica que Netanyahu está alimentando en estos últimos años es contraproducente.

El corresponsal en temas de seguridad Ronen Bergman informó en julio de 2009 en el Yediot Ahronot, el periódico más popular en Israel, que el ex jefe de la inteligencia militar, el General de División Aharon Zeevi Farkash declaró que se había distorsionado la percepción de la opinión pública israelí acerca de la amenaza iraní.

Farkash y otros oficiales del Mossad y de la inteligencia militar creen que el principal motivo por el que Irán busca capacidad en armamento nuclear no es para amenazar a Israel sino para “impedir la intervención estadounidenses y sus esfuerzos para cambiar el régimen”, según Bergman.

La utilización de una retórica descaradamente distorsionada presentando a Irán como una amenaza para Israel –y que cuenta con el desacuerdo de los oficiales de la inteligencia israelí- data de los primeros años de la década de 1990, cuando el gobierno del Partido Laborista en Israel empezó una campaña para presentar los programas nucleares y de misiles de Irán como tal “amenaza existencial” para Israel, como Trita Parsi reveló en su libro “Treacherous Alliance”, publicado en 2007.

Un comité interno interministerial israelí, creado en 1994 para hacer recomendaciones sobre cómo controlar a Irán, llegó a la conclusión de que la retórica israelí había sido “contraproducente” porque había conseguido que Irán temiera más a Israel y, por tanto, sintiera mucha más hostilidad, escribe Parsi.

Para colmo de ironías, fue Netanyahu quien decidió dejar de utilizar ese tipo de retórica tras convertirse por vez primera en primer ministro a mediados de 1996. El director del Mossad, Uzi Arad, le convenció de que Israel tenía que optar entre convertirse en enemigo de Irán o permitir que Irán se centrara en amenazar a otros estados.

Netanyahu llegó incluso a buscar la mediación de Rusia y Kazajstán entre Irán e Israel.

Pero dio marcha atrás cuando se convenció de que Teherán estaba buscando una aproximación a Washington, por lo que los dirigentes israelíes temieron que eso pudiera reducir el apoyo estadounidense hacia Israel, según el relato de Parsi. Como consecuencia, Netanyahu se reenganchó a la retórica extrema de sus predecesores.

Ese episodio sugiere que Netanyahu es perfectamente capaz de captar los análisis más matizados de la comunidad de la inteligencia sobre Irán, contrariamente a su postura en público defendiendo que la amenaza iraní es la misma que la de la Alemania de Hitler.

Los funcionarios de la administración Netanyahu utilizaron a Goldberg para trasladar el mensaje a los estadounidenses de que no creían que Obama fuera a lanzar un ataque contra Irán y, por tanto, tendría que ser Israel quien lo hiciera.

Pero Israel no puede permitirse, en forma alguna, arriesgarse a una guerra contra Irán sin asegurarse que EEUU se compromete a participar en ella. Esa es la razón por la que el lobby israelí en Washington y sus aliados sostienen que Obama apoyaría un ataque israelí, que significaría que tendría que atacar a Irán con toda su fuerza si éste tomara represalias tras tal ataque israelí.

La comprensión de que Israel no podría atacar a Irán sin el consentimiento estadounidense hace que las autoridades israelíes se muestren extremadamente sensibles en cuanto a la posibilidad de que Obama pudiera explícitamente rechazar el ataque israelí.

Goldberg informa que “varios oficiales israelíes” le dijeron que estaban preocupados de que la inteligencia estadounidense pudiera conocer los planes israelíes para atacar Irán “horas” antes del calendario fijado por Israel para tal acción. Los oficiales le dijeron a Goldberg que si a Obama se le ocurriera decir: “Sabemos lo que estáis haciendo. Deteneros inmediatamente”, Israel tendría que volverse atrás.

Goldberg alude sólo de forma muy vaga a la posibilidad de que la amenaza de un ataque contra Irán sea una estrategia diseñada para manipular tanto a Irán como a EEUU. Sin embargo, en marzo de 2009, en un artículo aparecido en The Atlantic online, se mostraba mucho más franco, concediendo que la amenaza de Netanyahu de atacar Irán si EEUU no conseguía parar el programa nuclear iraní pudiera ser un “tremendo farol”.

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1. The Point of No Return , The Atlantic, número de septiembre de 2010.

Gareth Porter es historiador y periodista de investigación especializado en temas de política de seguridad nacional estadounidense.

FuenteAsia Times Online ; vía: Rebelión.

EE.UU. chantajea a Irán con una posible reunión entre Obama y Ahmadineyad

Redacción: La Inquisición – 16/08/2010

El consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, declaró ayer en CNN que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estaría dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, si éste sopesa cumplir una serie de condiciones para que tenga lugar dicho evento.

Una de esas condiciones sería que la nación persa liberara a tres ciudadanos estadounidenses (Sarah Shourd de 30 años; Shane Bauer, de 27 años; y Josh Fattal, de 27 años) que llevan más de un año detenidos en Irán por presunto espionaje. El gobierno estadounidense afirma que no se trata más de simples turistas y Jones afirmó que “su liberación sería el inicio de una mejora de las relaciones”.
Otra exigencia de EE.UU., como no podría ser de otra manera, es que Irán debe reanudar las conversaciones sobre su programa nuclear en el marco del llamado G5+1 (EE.UU., China, Francia, Gran Bretaña, Alemania y Rusia) con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Ahmadineyad expresó su disponibilidad para dialogar con los dirigentes occidentales (incluído Obama) en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un diálogo que debería estar “basado en el respeto mutuo y la justicia al más alto nivel”.

Sin embargo, para que el gobierno estadounidense considere la posibilidad de una reunión así, en teórica calidad de iguales, es Irán el único país que debe tomar una serie de medidas que suponen ceder ante las exigencias impuestas por Estados Unidos.

¿Por qué uno tiene que dar su brazo a torcer y otro no?

Seguramente, unas declaraciones de Castro o Kim Jong-il solicitando la liberación de presos cubanos en Estados Unidos acusados de espionaje o exigiendo dar explicaciones sobre sus actividades nucleares con tal de prestarse uno de estos líderes a entrevistarse con Obama resultarían lo menos tronchantes para los medios de comunicación.

Las palabras de James Jones se encontraban dentro de esa atmósfera de prepotencia y superioridad que impera en nuestro mundo. Una atmósfera que ha arraigado profundamente en toda conciencia occidental, que nos dicta que todo cuanto hace EE.UU. es por la seguridad y por la garantía de nuestra libertad. Nadie cuestionará nunca la legitimidad del programa nuclear yanqui o israelí, porque nadie nos lo muestra como un peligro. Al contrario pasa con Irán. Y sin embargo, la actitud de los líderes de uno y otro bando lo único que hace mostrar es que Israel es más partidario de una guerra nuclear a gran escala que cualquier otra nación, incluyendo Irán. ¿Quién representa el verdadero peligro? ¿Quién es el “malo” que debería ceder en este toma y daca por tener capacidad nuclear y por poder tenerla, independientemente de sus fines?

La actitud de los mandatarios occidentales con respecto a Irán es grosera. Si uno puede desarrollar el tipo de tecnología que quiera, ¿por qué el vecino no va a poder? Estados Unidos no representa la palabra de ningún tipo de justicia divina superior. No tienen más derecho que nadie a tener armamento (ya no armamento, tecnología) nuclear, y su voluntad de que Irán no lo tenga muestra esa actitud prepotente que tan bien vista está por la ciudadanía. En boca de un conocido dicho popular: “aquí, o follamos todos, o la puta al río”.