La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán

Redacción: Michel Chossudovsky | Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Hemos llegado a una transición decisiva en la evolución de la doctrina militar estadounidense. La “guerra global contra el terrorismo” dirigida contra al Qaeda y emprendida tras el 11 de septiembre está evolucionando hacia una “guerra de religión” con todas las de la ley, a una “santa cruzada” contra el mundo musulmán.

El dogma militar y la guerra de propaganda estadounidenses bajo el gobierno Bush se basaban más en combatir el fundamentalismo islámico que en atacar a los musulmanes. “Esto no es una guerra entre Occidente y el Islam, sino … una guerra contra el terrorismo”. Hay que distinguir a los llamados “buenos musulmanes” de los “malos musulmanes:

    Apenas se había asentado el polvo de las derrumbadas Torres Gemelas el 11 de septiembre cuando empezó una búsqueda febril de “musulmanes moderados”, personas que proporcionarían respuestas, que se distanciarían de esta atrocidad y condenarían los actos violentos de los “extremistas musulmanes”, “fundamentalistas islámicos” e “islamistas”. Rápidamente emergieron dos categorías de musulmanes: los “buenos” y los “malos”; los “moderados”, “liberales” y “laicos” frente a los “fundamentalistas”, “extremistas” e “islamistas” (Tariq Ramadan, “Good Muslim, Bad Muslim, New Statesman, 12 de febrero de 2010, http://www.newstatesman.com/religion/2010/02/muslim-religious-moderation)

Tras el 11 de septiembre la comunidad musulmana en la mayoría de los países occidentales estaba claramente a la defensiva. La división entre “buen musulmán” y “mal musulmán” se aceptaba ampliamente. Los atentados del 11 de septiembre supuestamente cometidos por musulmanes no sólo fueron condenados, sino que comunidades musulmanas también apoyaron la invasión y ocupación estadounidense y de la OTAN de Afganistán e Iraq como parte de una campaña dirigida contra el fundamentalismo.

La comunidad musulmana raramente ha reconocido el hecho de que los atentados del 11 de septiembre no fueron instigados por musulmanes. No se menciona la continua relación de al Qaeda con la CIA, tampoco se menciona su papel como una “baza de inteligencia” patrocinada por Estados Unidos en la época de la guerra soviético-afgana (Michel Chossudovsky “America’s “War on Terrorism””, Global Research, Montreal, 2005, http://www.globalresearch.ca/globaloutlook/truth911.html)

Desde principios de la década de 1980 Washington ha apoyado de manera encubierta a las facciones más conservadoras y fundamentalistas del Islam, en gran parte con vistas a debilitar los movimientos laicos, nacionalistas y progresistas de Oriente Medio y Asia Central. Tal como es sabido y está documentado, los servicios de inteligencia estadounidenses apoyaron de forma encubierta las misiones fundamentalistas wahhabi y salafi de Arabia Saudí, enviadas no sólo a Afganistán sino también a los Balcanes y a las repúblicas musulmanas de las antiguas repúblicas soviéticas (Ibid.). Lo que se suele denominar “Islam político” es en gran parte creación del aparato de inteligencia estadounidense (con el apoyo de [los servicios de inteligencia] MI6 británico y Mossad de Israel).

La mezquita de la Zona Cero

Acontecimientos recientes sugieren un límite, una transición desde la “guerra contra el terrorismo” a la demonización categórica de los musulmanes. Al mismo tiempo que pone de relieve la libertad de culto, el gobierno Obama está “pregonando a bombo y platillo” una guerra más amplia contra el Islam:

    “Como ciudadano y como presidente, creo que los musulmanes tiene el mismo derecho a practicar su religión que cualquier otra persona en este país… Esto es Estados Unidos y nuestro compromiso con la libertad de culto debe ser inquebrantable” (citado en “Obama Backs Ground Zero Mosque; Iranian Link Questioned”, Israel National News, 15 de agosto de 2010,http://www.israelnationalnews.com/news/news.aspx/139113 )

Tras la cortina de humo política se está descartando la distinción entre “buenos musulmanes” y “malos musulmanes”. Supuestamente la anunciada mezquita de la Zona Cero está siendo financiada por “el radical Estado canalla de Irán … mientras Estados Unidos está redoblado las sanciones contra el régimen [iraní] en represalia por su apoyo al terrorismo y lo que se teme que sea un programa ilegal de desarrollo de armas nucleares” (“Ground Zero mosque developers refuse to outright reject funding from Iranian president Mahmoud Ahmadinejad, NYPOST.com, 19 de agosto de 2010,http://www.nypost.com/p/news/local/manhattan/builders_leave_door_open_to_unholy_NadIfsGSyhBFOmsS7S2QOL ).

La creciente oleada de xenofobia, desencadenada por la propuesta de hacer una mezquita y un centro comunitario en la Zona Cero, tiene toda la apariencia de una PSYOP (Operación Psicológica) que contribuye a fomentar el odio contra los musulmanes en todo el mundo occidental.

El objetivo es infundir temor, despertar y utilizar el firme apoyo de los ciudadanos a la próxima etapa de la “larga guerra” de Estados Unidos que consiste en emprender ataques aéreos “humanitarios” contra la República Islámica de Irán, a la que los medios de comunicación retratan como un país que apoya a los terroristas.

Aunque “no todos los musulmanes son terroristas”, los medios de comunicación informan de que todos los atentados terroristas (planeados o realizados) los han perpetrado musulmanes.

En Estados Unidos se está atacando a la comunidad musulmana en su conjunto. Se describe el Islam como una “religión de guerra”. Se está anunciando la propuesta de levantar una mezquita y un centro comunitario como “una violación de la santidad de la Zona Cero”.

“Terroristas locales”

Tanto las detenciones en base a acusaciones falsas como los juicios espectáculo de supuestos terroristas islámicos “locales” desempeñan una importante función. Mantienen la impresión en la conciencia íntima de los estadounidenses de que los “terroristas islámicos” no sólo constituyen una amenaza real sino que la comunidad musulmana a la que pertenecen apoya ampliamente sus actos:

    La amenaza proviene cada vez menos de extranjeros con un inglés rudimentario y pasaportes dudosos. En vez de ello, reside mucho más cerca de casa: en las casa unifamiliares urbanas, sótanos oscuros, en cualquier lado con una conexión. Los terroristas locales son la última encarnación de la amenaza de al-Qaeda (“How terror came home to roost”, Ottawa Citizen, 27 de agosto de 2010, http://www.ottawacitizen.com/news/terror+came+home+roost/3452887/story.html, informa sobre un supuesto ataque terrorista en Canadá).

Desde un proceso de atacar selectivamente a musulmanes con tendencias radicales (o supuestamente asociados con “organizaciones terroristas”), lo que se está desarrollando ahora es un proceso generalizado de demonización de todo un grupo de población.

Los musulmanes son cada vez más objeto de una discriminación rutinaria y del perfil étnico. Se les considera una amenaza potencial a la seguridad de la nación. Se dice que la amenaza está “mucho más cerca de casa” , “en tu barrio”, en otras palabras, lo que se está desarrollando es una caza de brujas total que recuerda a la Inquisición española.

En cambio, se describe a al-Qaeda como una poderosa organización terrorista multinacional (que posee armas de destrucción masiva) con filiales en los países musulmanes: se presenta a al-Qaeda (con sus correspondientes acrónimos) en varios puntos geopolíticos conflictivos y escenarios de guerra:

-Al Qaeda en Iraq (AQI), Al Qaeda la Península Arábiga (AQAP) (compuesta de al-Qaeda en Arabia Saudí y la Yihad Islámica de Yemen), al-Qaeda en el sudeste de Asia (Yamaa Islamiya), Organización al-Qaeda en el Maghreb islámico, Harakat al-Shabaab Muyahidin en Somalia, la Yihad Islámica egipcia, etc.

Las fuerzas de ocupación no consideran en ningún momento que las atrocidades cometidas contra varios millones de musulmanes en Iraq y Afganistán sean actos terroristas.

La Inquisición estadounidense

Se está desarrollando una “guerra de religión” con vistas a justificar la cruzada militar global. En la conciencia íntima de muchos estadounidenses la “santa cruzada” contra los musulmanes está justificada. Aunque el presidente Obama confirme la libertad de culto, el orden social inquisitorial estadounidense ha institucionalizado modelos de discriminación, prejuicio y xenofobia en contra de los musulmanes. El perfil étnico se aplica para viajar, al mercado laboral, al acceso a los servicios sociales y más generalmente a la movilidad social.

La Inquisición estadounidense tienen un constructo ideológico que en muchos sentidos es similar al orden inquisitorial prevaleciente en Francia y España durante la Edad Media. La Inquisición, que empezó en Francia en el siglo XII, se utilizó como justificación de la conquista y de la intervención militar (véase Michel Chossudovsky, 9/11 and the “American Inquisition”, Global Research, 11 de septiembre de 2008, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10144).

Las detenciones, juicios y condenas de los llamados “terroristas locales” (procedentes de la comunidad musulmana de Estados Unidos) en base a acusaciones falsas mantiene la legitimidad del Estado de Seguridad Nacional y su aparato legal y de aplicación de la ley inquisitorial.

Una realidad inquisitorial pone la realidad del revés. Es un orden social basado en mentiras e invenciones. Pero debido a que estas mentiras emanan de la más alta autoridad política y forman parte de un amplio “consenso”, invariablemente permanecen incontestadas. Y quienes discuten el orden inquisitorial o se oponen de cualquier manera a la agenda miliar o de seguridad nacional de Estados Unidos son calificados ellos mismos de “terroristas de la conspiración” o de rotundos terroristas.

Más allá de este proceso de detenciones y persecución inquisitorial, que supera a la Inquisición española, la Casa Blanca ha lanzado un oportuno programa de asesinatos extrajudiciales que permite a las fuerzas especiales estadounidenses asesinar a ciudadanos estadounidenses y a personas sospechosas de ser terroristas locales: “¿Una lista de ciudadanos estadounidenses preseleccionados que son objetivo específico de asesinatos?” (Véase Chuck Norris Obama’s US Assassination Program? “A Shortlist os US Citizens specifically Targeted for Killing”?, Global Research, 26 de agosto de 2010,http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=20779 ).

El objetivo es mantener la impresión de que “Estados Unidos está siendo objeto de ataque” y que los musulmanes de todo el país son cómplices del “terrorismo islámico” y lo apoyan.

La demonización de los musulmanes mantiene una agenda militar global. Bajo la inquisición estadounidense Washington tiene un autoproclamado mandato santo de extirpar el Islam y “expandir la democracia” por el mundo.

Con lo que nos enfrentamos es con la aceptación ciega y total de las estructuras de poder y de la autoridad política. La santa cruzada de Estados Unidos contra el mundo musulmán es un flagrante acto criminal dirigido contra millones de personas.

rJV

Fuente: Global Research ; vía: Rebelión.


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¡Ya están aquí!

RODOLFO VARGAS RUBIO

Como se sabe, el pasado miércoles santo un grupo de “turistas” musulmanes procedentes de Austria intentaron rezar según sus creencias en el interior de la mezquita-catedral de Córdoba, provocando un altercado con las fuerzas de seguridad al desobedecer las indicaciones de éstas y ser, en consecuencia, expulsados del templo católico. Eran 118, aunque sólo un puñado de ellos se mostró violento. Parece ser que la acción estaba planificada de antemano, ya que fueron penetrando en la catedral por diversas entradas en una acción coordinada mediante walkie-talkies. Los implicados en el incidente alegaron, sin embargo, que todo fue una reacción espontánea al hallarse en un recinto “en el que se respira espiritualidad”. Pero es muy significativo que esto no haya ocurrido en la catedral de la Almudena, ni en la Sagrada Familia de Barcelona, sino en la catedral cordobesa, que efectivamente fue mezquita, de lo cual es innegable testimonio su estilo arquitectónico predominante. No es, pues, casual este hecho que comentamos y que pone de manifiesto una vez más la pretensión musulmana de que España (o Al-Andalus) pertenece de derecho al Islam. Puntualicemos de entrada que, si bien es verdad que la actual catedral de Córdoba fue mezquita, no es menos verdad que ésta había sido previamente una basílica cristiana visigoda dedicada al diácono español san Vicente y destruida en 786. Es decir que cuando, tras la conquista de la capital del antiguo califato por Fernando III el Santo en 1236, este rey convirtió la mezquita en catedral, no hizo con ello sino devolver el lugar al culto original para el que fue destinado. Si hubo una usurpación, ésa fue la que realizaron los invasores árabes. En la actualidad organizaciones musulmanas reclaman que se ceda un espacio de la catedral para el rezo coránico y se comparta así el templo que tantas reminiscencias tiene de su pasado islámico. El obispado ya ha respondido que tal uso compartido de la mezquita-catedral no contribuiría a la pacífica convivencia de cristianos y musulmanes, sino que sembraría confusión y favorecería el indiferentismo religioso. Y no le falta razón. Tal uso compartido ya se dio en el siglo VIII, cuando el moro Muza repartió en 714 el recinto basilical de san Vicente entre musulmanes y cristianos para que pudieran practicar su culto en la parte que les tocó. Se garantizó a los cristianos que serían tolerados mientras pagaran el tributo, pero fueron los seguidores de Mahoma los que en varias ocasiones no respetaron lo establecido y violaron el espacio sagrado de los cristianos, hasta que finalmente se les quitó, siendo demolida la basílica para construir la mezquita, íntegramente consagrada al culto islámico. También conviene observar que, como en otros capítulos de las relaciones interreligiosas y de la tan cacareada “alianza de civilizaciones” no se da la recíproca de las pretensiones de los musulmanes. Cualquiera les dice, por poner un ejemplo, que se erija un altar para decir misa en la Mezquita Azul de Estambul o en la que Hassan II hizo construir en Rabat. Que un grupo de cristianos se ponga a rezar el rosario en público en cualquier mezquita del mundo islámico y se verá cómo no se van tan de rositas como los “turistas” austro-coránicos. Pruébese a hacer manifestaciones o sentadas ante la Santa Sofía de Estambul para pedir que el gobierno turco restituya esa antigua basílica bizantina a los cristianos, a los que les fue arrebatada a sangre y fuego en 1453, al caer Constantinopla. La policía no tardaría en disolverlas con mucha más contundencia que en Córdoba. Esto pone el dedo en la llaga de la espinosa cuestión de la universalidad de ciertos principios. En el mundo occidental se reconoce plenamente la libertad religiosa, la cual ha adquirido la categoría de un principio inviolable. Pero resulta que los países musulmanes son confesionales, la mayoría de ellos con la prohibición del ejercicio público de cualquier otro culto.¿Por qué la confesionalidad está mal vista en Occidente y, sin embargo se tolera sin chistar que en el mundo islámico sea la norma? Otro punto preocupante es que los protagonistas del incidente de la catedral de Córdoba no han sido magrebíes o árabes recién llegados de sus tierras de origen. Por el contrario, se trata de jóvenes de la segunda y tercera generación de inmigrantes, que se supone que deberían haberse integrado a las sociedades de los países en europeos en los que han nacido y cuya nacionalidad ostentan. En el caso que nos ocupa se trataba de austríacos, pero éstos, lejos de asimilar los fundamentos de la convivencia sobre los que se asientan las sociedades occidentales, mantienen la mentalidad autóctona de sus mayores. Nadie les dice, por supuesto, que por el hecho de ser austriacos (o franceses o alemanes) tengan que abandonar la religión y las tradiciones en las que han sido criados, pero sí se tiene derecho a esperar de ellos que conformen sus actitudes al modo de ser y vivir nuestro, a nuestras reglas de sociabilidad. No puede permitirse que se perpetúen guetos étnico-religiosos que constituyen focos de desestabilización y de conflicto en nuestra gran comunidad occidental. Sin embargo, es lo que fatalmente ocurre cuando los hijos y nietos de los inmigrantes musulmanes parece que sólo han asimilado algunos aspectos materiales de la cultura occidental (forma de vestir, adelantos técnicos, etc.), pero guardan intacta la repulsión por sus aspectos más substanciales. Ciudades europeas importantes como París, Viena, Amsterdam y Berlín ya cuentan con cinturones de extrarradio en los que este fenómeno se muestra peligrosamente evidente. No deja de ser irónico que los invasores de la catedral de Córdoba hayan venido de Austria: un país históricamente definido, en contraste con el Islam, como baluarte del cristianismo. Sus señores naturales acabaron siendo los soberanos del Sacro Imperio heredero de la antigua Roma, custodios de la civilización occidental, defensores de la Cristiandad contra la Media Luna. La liberación de Viena en 1683, gracias a la intervención combinada del rey polaco Juan III Sobiesky y del príncipe Eugenio de Saboya, marcó un hito determinante no sólo para Austria, sino para toda Europa, ya que salvó a ésta de ser avasallada por los turcos otomanos y posibilitó la ventajosa paz de Carlowitz (1699), por la que éstos hubieron de renunciar a sus afanes expansionistas y reconocer su derrota definitiva, devolviendo Hungría, Transilvania, Croacia y Eslovenia a Europa. No se olvide tampoco que los Habsburgo eran los campeones del catolicismo e hicieron de Austria una nación cuya identidad se basaba en la fe de Roma. El problema es que cada vez hay más musulmanes nacidos en Europa y menos europeos. Aquéllos no abortan ni controlan la natalidad. Hoy entran en la mezquita de Córdoba porque la consideran suya; mañana pedirán que se retiren las cruces porque su visión les ofende; pasado mañana exigirán la retirada de los monumentos de los héroes de Mohács, Belgrado, Lepanto: Juan Hunyadi, Skanderbeg, Matías Corvino, Don Juan de Austria, enemigos irreconciliables del Islam; y acabarán acampando en el Vaticano para decirle al Papa que les construya un minarete en la Plaza de San Pedro en lugar del obelisco de Diocleciano. Desgraciadamente, ya cualquier cosa es posible. Por cierto y para terminar: la terminología híbrida “mezquita-catedral” de Córdoba se presta a equívocos, aunque es claro que aquí “mezquita” designa la forma y estilo arquitectónicos del edificio, mientras “catedral” expresa su carácter religioso como sede del obispo cordubense.

Extracto de: El Manifiesto

Gadafi declara la guerra santa a Suiza

La Inquisición | 26 de febrero de 2010

Las relaciones entre Suiza y Libia han adquirido un carácter cada vez más turbio en los últimos años. El coronel Gadafi mantiene una disputa diplomática con Suiza desde que las autoridades helvéticas detuvieran en un hotel en Ginebra, en julio de 2008, a Hannibal Gaddafi, uno de los hijos del líder libio, acusado de golpear a sus empleados domésticos. Aunque Gaddafi jr. fue liberado poco después y se le retiraron los cargos, Libia cortó sus suministros de petróleo a Suiza y retiró miles de millones de dólares de cuentas de bancos suizos. Posteriormente arrestó a dos empresarios suizos que trabajaban en Libia.

Sin embargo, la situación ha llegado a su cenit con la reciente llamada del dictador libio a todos los islámicos a la guerra santa contra Suiza como respuesta a la negativa democrática que tuvo lugar en la República Helvética a la hora de construir minaretes en su territorio. Asimismo, ha instado a todos los países musulmanes a romper relaciones con Suiza.

Parece ser que al general Gadafi no le sienta bien ver cómo el Islam es rechazado en Europa, máxime teniendo en cuenta que Gadafi se jacta de reconocer la islamización europea y de fomentar las actividades terroristas dentro del Viejo Continente. A pesar de criticar a la organización de Al Qaeda por considerar a sus integrantes como “criminales y enfermos mentales”, Gadafi considera que es necesario atacar y “hacer la guerra santa” a “quien destruye mezquitas ante los ojos de Dios”.

A su vez, ha defendido que “la Guerra Santa contra Suiza es tan legítima como la lucha de los palestinos contra la ocupación israelí”. Sin embargo, la diferencia que parece no entender es que mientras los palestinos defienden su territorio de la invasión sionista, los suizos hacen lo propio ante la invasión islámica.

Se deduce, pues, que el discurso del dictador libio Gadafi carece de cualquier criterio objetivo y se basa en la defensa integrista y fundamentalista de un Islam cuyo objetivo es eliminar a todo aquel infiel que no siga sus doctrinas “únicas y verdaderas”.

Mientras tanto, el pueblo suizo ha hablado, y ha dicho que en su país no se quieren minaretes. Acertados o no a los ojos de Gadafi, los europeos han decidido defenderse ante esta amenaza fundamentalista y simplista que propugna el Islam como única y verdadera religión.

Cualquier llamada a la guerra contra Europa por no aceptar sus dogmas debe ser interpretada como merece, esto es, como una amenaza total hacia la integridad de los territorios y pueblos europeos; y por tanto ha de llevarse a cabo una respuesta firme y contundente por parte de Europa que elimine, de una vez por todas, a estos “iluminados” del poder combatiendo así el radicalismo islamista que legitiman estos homúnculos autoconvertidos en portavoces de Alá.

Europa y el Islam ¿una doble vía?

ESPAÑA (NOVOpress) | 22 de febrero de 2010

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Desde que el Islam se consolidó como una nueva religión a mediados del siglo VII, Europa se ha visto amenazada durante toda la historia por el afán expansionista y englobador de los diferentes pueblos que, o bien a la fuerza o bien voluntariamente, aceptaron el Islam como doctrina.

A lo largo del tiempo, la amenaza de invasión islámica en Europa se ha dado en dos puntos clave: la zona de Anatolia-Balcanes y la Península Ibérica. Por lo que concierne a este artículo, sobran citar casos sobre el desarrollo de estos hechos que se dieron antiguamente cuando los pueblos europeos frenaron el avance musulmán a golpe de espada.

Actualmente, el problema entre el mundo europeo y el islámico ha adquirido una mayor complejidad. La amenaza que supone la cultura islámica para Europa no se debe a una cuestión simplemente militar o bélica , sino a que, como fruto de las políticas neoliberales y capitalistas que se han impuesto al mundo, los flujos migratorios de musulmanes a Europa no han hecho más que aumentar. Como otros muchos pueblos, gran cantidad de islámicos se han visto obligados a abandonar sus tierras y marchar a Occidente en busca de mayor fortuna. Y como es obvio, la convivencia entre diferentes culturas siempre ha entrañado conflictos sociales de muy diversa índole: derechos de una religión sobre otra, respeto de las costumbres, locales etc. El problema de coexistencia entre los valores europeos y los islámicos no es uno meramente religioso, sino que subyace en todo un conjunto de factores culturales y morales que hacen que el inmigrante musulmán no sea muy dado a la integración en la sociedad europea (integración -masiva- que por otro lado tampoco conviene a la pervivencia de la identidad europea, siendo el aspecto etnocultural un elemento importante de la misma). A pesar de que este asunto sobre la convivencia multicultural constituye un estudio de complicado análisis, no cabe aquí entrar a examinar todos los elementos de dicho problema, pues basta atender directamente a las consecuencias, en muchos casos nefastas, que se dan y se han dado históricamente en la convivencia entre europeos y musulmanes sobre territorio europeo.

Sea como sea, la cuestión es que la teoría de Eurabia se está cumpliendo, y todos los datos apuntan a que dentro de pocas décadas ya habrá un estado autoproclamado islámico en territorio europeo como fruto del aumento demográfico de los musulmanes (dejando de lado a Turquía, Albania o Kosovo).

Diferentes gobernantes, tanto dentro como fuera de Europa, están apoyando y favoreciendo la islamización del Viejo Continente. El mismo Gadafi apoya la teoría de Eurabia y afirma que el Islam está haciéndose con Europa paulatinamente teniendo lugar una invasión no violenta. Tiene razón. Y sin duda, esta faceta del Islam representa un peligro para Europa, como se ha dicho, hasta el punto de que si la demografía musulmana sigue aumentando en detrimento de la europea, inevitablemente la cultura y los valores europeos conocerán muy pronto su final.

Sin embargo, aparte de la problemática de la invasión del Islám en Europa (problema que deviene imperativamente necesario atajar), existe otra vertiente de los países musulmanes que puede suponer un aliado para Europa en tanto que son dos mundos -el islámico y el europeo- que se hallan subyugados por el poderío imperialista y culturalmente alienante de los Estados Unidos y, a la vez, amenazados por el Sionismo genocida que perpetra Israel. En efecto, nos guste o no países como Irán representan representan el máximo exponente de la lucha contra el imperialismo atlantista.

Desde Novopress siempre se ha apostado por una doble vía: la de la lucha radical contra la invasión islámica en Europa y por la alianza con los países musulmanes fuera del territorio europeo (y sólo con los no alineados) .

Tras finalizar la II Guerra Mundial, media Europa quedó bajo los hilos del Tío Sam tanto militar como culturalmente, y tras la caída de la URSS, la otra media. Los países europeos han ido adquiriendo cada vez más dependencia de Estados Unidos, ya haya sido a través de los Planes Marshall, la OTAN u otros tratados de “cooperación” como el que permite la implantación de un escudo antimisiles yanqui en suelo europeo. Todo ello, lo único que ha significado es la subordinación económica, militar y cultural de Europa al capital norteamericano, quizá con la excepción de Rusia y algunos otros estados.

Por su parte, el mundo islámico, si bien ya fue objeto de disputa durante la Guerra Fría entre las dos superpotencias, actualmente está siendo digerido por el ejército americano y sus multinacionales. ¿El objetivo teórico? Eliminar un peligro integrista que debería suponer una verdadera amenaza para todo Occidente. ¿El objetivo real? Hacerse con el control de los recursos naturales estratégicos de Oriente, como el petróleo iraquí, a la vez que se pretende aumentar el área de influencia geopolítica estadounidense para así mantener su hegemonía en todo el globo.

Cada vez más países musulmanes entran en la órbita judeonorteamericana y son convertidos en dependencias de Washington: Kuwait, Afganistán, Irak… y ahora el Yemen, que con la excusa de que pronto se convertirá en un centro de actividad de Al Qaeda, la CIA ha multiplicado exponencialmente allí su presencia y EE.UU. ha vendido arsenal militar a un gobierno que más debería centrarse en acabar con el hambre que sufre su pueblo.

Por todo ello, surgen organizaciones terroristas -que sirven de perfecta excusa para proceder a una invasión “preventiva” y que a menudo son meros títeres de la voluntan yanqui- y gobiernos que, simplemente por no doblegarse hacia las pretensiones imperialistas, son mostrados como el enemigo a batir y como un peligro para nuestra libertad, siendo Irán el ejemplo más representativo actualmente.

Así, mientras los medios de comunicación muestran que esos países disidentes con el Imperio Yanqui son gobiernos de terroristas fanáticos que amenazan nuestra “democracia”, nos muestran la cara islámica más “positiva” para nosotros, la que nos ofrece la convivencia con la cultura musulmana en nuestra tierra. Sin embargo, lo que los medios muestran es todo lo contrario a lo que le conviene a Europa, y es defender su identidad, cultura y sus valores frente al aumento de demografía musulmana (y extra-europea en general) mientras puede apoyarse en aquellos países (los no alineados) que, viéndose también en peligro por el imperialismo estadounidense y el sionismo, les plantan cara y se enfrentan a ellos.

Extracto de: Novopress

Patocracia: Enfermedad

Interesante vídeo que resume la historia desde que se creara el estado de Israel hasta la actualidad, resaltando la expansión territorial por Palestina y el genocidio del pueblo islámico allí residente, además de descollar el apoyo logístico que ofrece Estados Unidos a la causa sionista.

El Parlamento Japonés se cuestiona la autoría del 11-S

Políticos japoneses debaten en el parlamento sobre la verdad de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y el Pentágono, presentando diversas pruebas que ponen al descubierto la conspiración llevada a cabo por Sión.

Vídeo 1/3:

Vídeo 2/3:

Vídeo 3/3:

Irán culpa a EEUU y al RU de un ataque terrorista

Esta mañana del 18 de octubre de 2009 se ha producido un ataque suicida en la región iraní de Pishir, en la frontera con Pakistán. El acto terrorista se ha cobrado 31 víctimas mortales, entre ellas seis altos jefes de las Guardias Revolucionarias de Irán. El grupo sunní Jondallah ha reveindicado la autoría de este ataque.

El gobierno iraní ha culpado del atentado a los Estados Unidos y al Reino Unido, quienes habrían respaldado a los terroristas. El presidente de la república islámica, Mahmud Ahmadineyad, ha ordenado a las autoridades del país rastrear y castigar pronto a quienes estén detrás del ataque terrorista, amenezando con tomar serias represalias.

Jondallah (soldados de Dios), es la principal banda de delincuentes en esta región, un grupo involucrado en contínuas escaramuzas contra la guardia iraní en la frontera.

Está zona fronteriza entre Irán, Pakistán y Afganistán es escenario frecuente de enfretamientos entre las fuerzas de seguridad, rebeldes sunníes y narcotraficantes.

Este es el segundo atentado grave que sufre Irán en la frontera afgana en seis meses. El pasado 28 de mayo un suicida mató a 28 personas en el interior de una mezquita de Zehedan. Se e asignó la autoría de los hechos al grupo radical sunní Yundulah (ejército de Alá).