Soldados israelíes denuncian el abuso que existe en Palestina

R. QUEIMALIÑOS. 10.06.2010 – 20.21 h

Itamar Shapira se alistó en el Ejército de Israel para defender a su país y abandonó las Fuerzas Armadas para proteger su integridad y denunciar el despotismoque había grabado su retina y esculpido su memoria durante la Segunda Intifada.

Su testimonio gráfico está compuesto por un centenar de siniestras fotografías que revelan las pulsiones más repugnantes del ser humano. Cadáveres palestinos como trofeos militares. Humillantes arrestos policiales en las calles de Hebrón. Grafitis que exigen cámaras de gas para ciudadanos árabes. O bucólicas escenas familiares con el horror fuera de plano: una de las imágenes muestra a militares israelíes viendo un partido de fútbol en una televisión.

El detalle es inapreciable pero patético: Los soldados se encontraban en el apogeo de una misión y sin parabólica cerca. Así que accedieron a una casa palestina y encerraron a sus habitantes en una habitación contigua hasta que el árbitro pitó el final del partido.

El testimonio biográfico multiplica el desaliento. “La inhumanidad del Ejército israelí está engendrando una generación de terroristas entre los niños palestinos“. Shapira censura la táctica del miedo. La estrategia de la sumisión palestina a través de la amenaza militar israelí.

Las maniobras bélicas intimidatorias. La percepción histórica de amo-vasallo en territorios ocupados. Mientras el Ejército israelí se defiende del peligro, crea otro desastre. Esta última frase es el leimotiv de la asociación Breaking the Silence.

Una ONG fundada en 2004 por ex soldados –entre ellos Saphira– y ex oficiales del ejército hebreo que pretende revelar las “deplorables” tácticas militares de sometimiento en territorios ocupados palestinos como Gaza, Hebrón o Belén. El desgaste psicológico y el dolor físico de 1,5 millones de ciudadanos que sobreviven encarcelados en sus tierras.

Saphira lamenta el desenlace de la Flotilla de la Libertad. Pero cree que es anecdótico. El horror ocurre todos los días. En cualquier punto de Gaza. Sin repercusión internacional. Y sin investigaciones internacionales. “Ese es el drama que denunciamos”.

Extracto de: 20 minutos

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“Rompiendo el silencio”: israelíes defensores de DD.HH. buscan apoyo en Alemania

Deutsche Welle | 19 de marzo de 2010

Antiguos soldados israelíes fundan “Breaking the Silence” para romper el silencio y hablar sobre los abusos que comete su ejército en las zonas ocupadas. […]

Lo que más añora el reservista del ejército israelí, Yehuda Shaul, es ser juzgado por todas las fechorías que cometió durante el servicio militar, aunque tenga que ir preso por décadas. Pero el judío ortodoxo, nacido hace 27 años en Jerusalén, sabe que eso no ocurrirá: “Está claro por qué yo no voy a ser juzgado: si me llevaran a mi delante de un juez, tendrían que llevar también a mis superiores a la cárcel. Yo quisiera y me alegraría si esto sucediera, porque éste sería el acto político más importante de mi vida. Así se juzgaría también a todo el sistema de injusticia que rige en Cisjordania.”

“Disparar y no hacer preguntas”

Shaul cumplió su servicio militar en Hebrón, donde vive una pequeña minoría de 600 pobladores extremistas judíos junto a 220.000 palestinos. Luego del servicio militar fundó con sus camaradas la organización “Breaking the Silence”. Los jóvenes cuentan allí por primera vez a la opinión pública israelí de qué manera maltratan y humillan a los palestinos en Hebrón.

Yehuda recuerda, por ejemplo, “cuando queríamos ver un partido de fútbol simplemente buscábamos una casa que tuviera una antena parabólica en el techo. Entonces irrumpíamos en ella, encerrábamos a la familia en una pieza y mirábamos el partido. Todos los soldados hacíamos cosas así.

Desde el 2004 rompen el silencio y esclarecen a la opinión pública e israelí sobre la ocupación. Después de la guerra de Gaza, hace un año, publicaron testimonios de soldados israelíes a quienes los oficiales les habían dicho claramente que “ya no se trataba de respetar a la población civil”. Por el contrario. Si hubiera algún problema, había que disparar y no hacer preguntas.

Obligación moral

“Es la primera vez que “Breaking the Silence” realiza una gira organizada por Europa y EE.UU.”, explica Yehuda Shaul. “Creemos que la guerra de Gaza marcó un serio cambio y es nuestra obligación moral, como soldados que estuvimos allí, contarle al mundo lo que hicimos allí”.

En Alemania Shaul habló sobre estos testimonios de soldados israelíes con políticos, miembros de comisiones por los Derechos Humanos y funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores.

[…]

Extracto de: Deutsche Welle

Ante la duda, mata.

Más de una veintena de soldados hebreos han hablado sobre los últimos ataques a la franja de Gaza mediante la ONG ‘Rompiendo el Silencio’, en las que critican los métodos que empleó el ejército israelí en sus operaciones.
Los soldados han acusado la brutalidad de las acciones militares, la no distinción entre militares y civiles palestinos y la ausencia total de restricciones a la hora de disparar.
Yehuda Shaul, director de la organización y militar reservista, explica la naturaleza de las órdenes de sus superiores, quienes afirmaban que “todo el mundo que estuviese de por medio era considerado enemigo” y antes de algún asalto decían “entrad y disparad contra todo”.

Otros testimonios de militares señalan que se podía disparar contra lo que te apeteciese, sin restricción alguna, ya fuesen militares o civiles indefensos. Otro soldado cuenta cómo sus superiores decían que “en la guerra no tiene cabida la moralidad, simplemente disparad”. Un soldado más califica toda esa ofensiva israelí de “demencial” y afirma cómo se masacraban inocentes sin cesar, y que tenían una orden bien clara: “Si tienes dudas, mata”. Este mismo soldado denunció que eran instruidos con la máxima de que eso “era una guerrilla urbana, donde todo el mundo es tu enemigo, no hay inocentes”.

Algunos cuentan cómo se destruyeron viviendas de inocentes sin necesidad, por pura diversión, dejando barrios enteros sin una sola casa intacta.
Todos los soldados han descrito las muertes que podrían haberse evitado de inocentes palestinos, destacando el caso del asesinato de un anciano escondido bajo el hueco de la escalera de su casa. ¿Puede representar un vejestorio atemorizado, agazapado bajo el hueco de una escalera, una amenaza para los soldados?

También los testimonios de estos soldados recogen ejemplos de uso de escudos humanos. Ante una incursión en una casa del ejército, se hacía entrar a cualquier inocente palestino que hubiese por a calle antes para comprobar si dentro había gente armada o no.

Un papel fundamental en esta guerra lo constituye el Rabinato Militar. Muchos soldados describen sorprendidos la manera que tenían los líderes religiosos judíos de ‘motivar’ a las tropas, donde les decían: “No tengáis compasión, Dios te protege y todas tus acciones están santificadas”. Shaul concluye: “en Gaza el Ejército israelí abandonó todos sus valores morales y actuó en contra de su propio código ético”.

Ahora vienen las preguntas. ¿Deben seguir impunes estas acciones? ¿De verdad queremos seguir llamando fanáticos a los inocentes palestinos que protegen sus vidas mientras es el pueblo hebreo quien comete asesinatos aplaudidos por su Dios? ¿Alguien sigue creyendo que Israel simplemente se defiende ante las amenazas de Hamas, mientras que por cada terrorista que eliminan aniquilan a cientos de civiles inocentes? ¿Debemos continuar con los ojos cerrados y apartando la mirada ante este genocidio?